El mito de Sleipnir: El caballo nórdico de ocho patas

El mito de Sleipnir: El caballo nórdico de ocho patas

Dentro de la mitología nórdica hay una infinidad de bestias fantásticas. Tal es el caso de Sleipnir, el caballo de Odín. Una bestia con ocho patas y el animal más veloz que jamás haya pisado alguno de los nueve mundos… ¡Acá te contamos su origen!

El muro

En un inicio, los Æsir, dioses de Asgard, estaban al descubierto. Luego de una guerra contra los Vanir, los muros que protegían al Valhalla y el resto de Asgard fueron destruidos, dejando en peligro a los dioses nórdicos ante cualquier ataque de sus enemigos.

Un día, un misterioso jinete se reunió con los dioses. Se trataba de un artesano que ofreció sus servicios para construir un muro impenetrable que protegería a los Æsir de los Jotun. El precio del jinete, cuyo nombre era Blast, yacía en que se le debía entregar el sol, la luna y a la diosa Freya. 

Los dioses se reunieron para discutir la situación. Casi todos se opusieron en primera instancia. Era impensable el trato que sumiría al universo en la oscuridad… y también iban a perder a la diosa de la fertilidad. Loki fue el único que consideró en serio la oferta, y luego de pensar, les propuso una triquiñuela al resto de los dioses. Loki quiso darle a Blast un período de tiempo muy corto para realizar el trabajo, de esta manera, no lo lograría y no obtendría lo que pidió a cambio; mientras que los Æsir tendrían gran parte del muro hecho… el trato fue aceptado.

El nacimiento de Sleipnir 

Las condiciones establecidas eran que Blast debía terminar el muro antes de que terminara el invierno y el jinete podía recibir la ayuda de su caballo, Svaðilfari. El trabajo inició y lo dioses quedaron perplejos ante la eficacia de Blast y su corcel. Levantaron rocas gigantes y las movieron a grandes velocidades. 

Los Æsir temieron lo peor, perder a los astros y a Freya, por lo que encomendaron a Loki para que encontrase una solución a la situación. El dios del engaño fue el responsable de lo que estaba pasando… y debía solventar el problema. 

Cuando ya solo faltaba construir la entrada del muro, Loki tomó la forma de una yegua y sedujo a Svaðilfari. El caballo de Blast persiguió al dios de los trucos durante toda la noche, y el artesano estuvo toda la velada detrás de su corcel. A la mañana siguiente, Blast se mostró iracundo ante los dioses y reveló que era un Gigante. Como los Æsir no podían mantener juramentos con dicha especie, el trato se rompió y Thor desterró al coloso, golpeándolo con el Mjolnir. 

Tiempo después, Loki dio a luz a Sleipnir, un caballo con ocho patas que simbolizan los vientos en todas las direcciones de los puntos cardinales. La bestia gris era la más veloz en los nueve reinos y podía recorrer las distancias entre los horizontes en muy poco tiempo. Odín quedó maravillado y decidió adueñarse del corcel, nombrándolo su caballo

Por: Luis Alejandro Mejías / @luis.amt / Culturizando

Con información de Sobre Leyendas / Mitos y Leyendas / Mitología / Foto: Shutterstock

  • Me encanta 1
  • Me divierte 0
  • Me asombra 0
  • Me entristece 0
  • Me enoja 0



Es tendencia