Horrores Humanos: Klaus Barbie, el carnicero de Lyon

Ene 19, 2017 | Historia - Horrores Humanos

Klaus Barbie Altmann fue un alto oficial de las SS y de la Gestapo durante el régimen nazi involucrado en numerosos crímenes de guerra y contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente en Francia.

Klaus Barbie se unió al partido nacionalsocialista en 1932 a la edad de 19 años. Tres años después pasó a formar parte de la Schutzstaffel, la tristemente célebre SS. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, Barbie fue destinado a la Sección IVB4 y enviado a Ámsterdam, y más tarde, en mayo de 1942 a Francia.

Tras la claudicación de Francia, Barbie fue designado jefe de la Gestapo en Lyon, en el centro mismo de la Francia colaboracionista de Vichy. Allí fue donde se ganó su apodo “el carnicero de Lyon”.

Primero trabajó desde el Hotel Terminus, pero al cabo de un año se trasladó al nuevo cuartel general de la École de Santé Militaire, en el que se instalaron cámaras de tortura.

Fue acusado de numerosos crímenes, incluyendo la captura de cuarenta y cuatro niños judíos escondidos en la villa de Izieu, y la tortura y posterior muerte de Jean Moulin, el miembro de la Resistencia francesa de más alto rango jamás atrapado por los nazis. Sólo en Francia se atribuyen a su actividad o a la de sus subordinados el envío a campos de concentración de 7.500 personas, 4.432 asesinatos, y el arresto y tortura de 14.311 combatientes de la Resistencia.

Cuando en septiembre de 1944 las tropas aliadas marchaban hacia Lyon, Barbie destruyó todos los registros de la Gestapo, ordenó el asesinato de de cientos de civiles franceses que conocían sus brutales métodos de interrogación y escapó a Alemania.

Cuando la guerra terminó, el cuerpo de Contraespionaje (CIC) estadounidense contrató a Barbie. El CIC le proporcionó una identidad falsa y organizó su traslado a Bolivia. Otras personas con un mayor sentido de la justicia, dedicaron los 36 años siguientes a buscar a Barbie.

Barbie, su mujer y sus dos hijos llegaron a Bolivia a fines de 1955. Allí, Barbie adoptó el apellido de Altman (el del rabino de su pueblo natal) y comenzó a dirigir una serrería en La Paz, negocio al que se dedicó antes de comenzar a comerciar con quinina y establecer relaciones con ex nazis refugiados en países vecinos y con los militares locales.

Durante la dictadura del general Barrientos, que llegó al poder en 1964 tras un golpe de Estado, Barbie fue nombrado gerente general de la compañía marítima estatal, la Compañía Transmarítima Boliviana, creada por Barrientos en 1967 con capitales públicos y privados, que actuaba como tapadera de tráfico de armas al servicio de la dictadura. Se le atribuye también a Barbie la asesoría directa al operativo que culminó en la muerte de Ernesto Che Guevara en 1967.

Tras la muerte de Barrientos en un accidente de helicóptero en 1969, la suerte de Barbie pareció empeorar y, tras la quiebra de la Transmarítima en 1971, Barbie dejó Bolivia y se estableció en Perú. Sin embargo, allí su identidad fue develada por la prensa, lo que propició que los cazanazis Serge y Beate Klarsfeld diesen con su paradero.

Ante el acoso, volvió a Bolivia amparado por las sucesivas dictaduras de Hugo Banzer (1971-1978) y Luis García Meza Tejada (1980-1981), en cuyos golpes de Estado tomó parte. En 1974, Francia pidió a Bolivia la extradición de Barbie, que fue denegada por no existir tratado de extradición entre ambos países.

Durante la dictadura de García Meza, Barbie fue responsable de la organización de violentos grupos paramilitares al servicio del régimen. En este período, Ernesto Milà trabajó con él.

La privilegiada situación de Barbie cambió en 1982, con la llegada de un gobierno democrático de centro-izquierda al país. El 25 de enero de 1983 el gobierno del presidente Siles Suazo deportó a Barbie, detenido poco antes por estafa, a Francia. Poco antes, su esposa, Regina, había muerto de cáncer en La Paz en 1982.

En 1987 Barbie fue acusado de la deportación o ejecución de 842 hombres, mujeres y niños, un pequeño porcentaje del total de sus víctimas. Fue hallado culpable de 341 cargos y condenado a cadena perpetua.

Klaus Barbie murió de leucemia en el hospital de la prisión de Lyon en 1991.

Espera pronto una nueva entrega con otro de los @HorroresHumanos, que nunca deben ser olvidados, para así jamás ser repetidos.

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