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Pónganse a Leer: El boom latinoamericano

Por Pónganse a Leer | ¿Qué tienen en común Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Augusto Roa Bastos, Carlos Fuentes, Guillermo Cabrera Infante, Gabriel García Márquez, José Donoso? Pues que toda esta gente forma parte de una revolución en las letras mundiales, nosotros lo conocemos como el boom latinoamericano.

¡Esto es Pónganse a Leer con Pedro Julio! Un espacio de divulgación de la lectura. En él nos encontramos para hacer apología de este vicio maravilloso que nos une y nos consume a todos los que andamos por aquí, la lectura.

El escritor mexicano Jorge Volpi dijo que: “Los autores del boom, son nuestros clásicos»; si nos preguntan por los autores que debemos leer de este lado del charco, los nombres que saltarán seguro serán algunos de los mencionados al inicio.

¿Qué fue el boom latinoamericano?

Este acontecimiento surgió entre la década del ´60 y del ´70 del siglo XX, esta representó el florecimiento de la narrativa latinoamericana y provocó que los ojos del mundo voltearan hacia este continente. Como en todas las revoluciones, los protagonistas eran unos jóvenes independientes, con una brillantez apabullante y que luego se convertirían en íconos de la literatura, en esos clásicos que decía Jorge Volpi.

En las obras del boom se nota una marcada influencia de los movimientos modernistas y de vanguardia del siglo XX, especialmente por el surrealismo europeo, que surgió en los años 20 como respuesta a los horrores de la Primera Guerra Mundial. Los escritores que lo impulsaron se dedicaron a exaltar el poder de los sueños, el del inconsciente y el de la imaginación, como respuesta insisto a cómo lo denomina Cristina Esguerra en su artículo ‘De cuando el surrealismo se encontró con una realidad surrealista’: “al desolador caos que se había apoderado del mundo como el resultado de la racionalidad calculada que reinaba desde la Ilustración”.

Estos escritores se plantan de manera desafiante ante las convenciones literarias del momento, usando como armas: los neologismos, las blasfemias y el lenguaje inapropiado.

El boom latinoamericano, nace como una fusión, un mestizaje tan propio de nuestras tierras, entre la ficción y lo real generaba la duda en el lector.

Las obras que nacieron al calor del boom latinoamericano, se presentaban como un espejo del contexto, la idiosincrasia y el sentir de Latinoamérica, y se narraban de una forma peculiar, es decir, que la obra podía comenzar por el final de la historia y luego saltar sin respetar la linealidad de los acontecimientos.

Orígenes del boom latinoamericano

Según los estudiosos en la materia, los orígenes del boom latinoamericano, los podemos datar en la década de 1960 a 1970, estuvo marcado por el auge en venta de libros como ‘Rayuela’ de Julio Cortázar, ‘La ciudad y los perros’ de Mario Vargas Llosa, ‘Cien Años de Soledad’ de Gabriel García Márquez y ‘La muerte de Artemio Cruz’ de Carlos Fuentes, a los que se les ha considerado como precursores del movimiento.

Pero ¿qué estaba pasando en América Latina en esa década?, bueno pues resulta que la Guerra Fría estaba a todo lo que da, las tensiones de los movimientos revolucionarios también estaban a la orden del día. En 1959 había triunfado la revolución cubana y todo esto causaba ciertos roces diplomáticos con Estados Unidos.

Saltaron críticos al régimen de Fidel Castro, por el encarcelamiento en 1967 del poeta cubano Heberto Padilla y su esposa, Belkis Cuza Malé, acusado de actividades subversivas por haber leído públicamente el poema “Provocaciones”. Al salir de la cárcel, lee públicamente en la Unión de escritores su poema “Autocrítica”, en el que renegó de sus obras y de sus ideas expresadas anteriormente, después de la coacción de agentes de la seguridad del Estado.

En este contexto surgieron las novelas del Boom, los editores aprovecharon el interés que se generó en todo el mundo sobre Latinoamérica. En la editorial Seix-Barral, con Carlos Barral a la cabeza y la agente literaria Carmen Balcells, se dieron a la tarea de difundir las obras de los autores latinoamericanos.

De manera que, desde Barcelona (España), proyectaron un mercado editorial para lectores de habla castellana y habla francesa; las ventas se dispararon, la gente quería leer lo que se escribía de este lado del charco, como una forma se acercarse a la realidad y el pensamiento latinoamericano. Gracias a ello la industria editorial española tuvo un segundo aire.

¿Cómo se expresaron los autores del boom y de qué hablaron?

Latinoamérica, es sinónimo de diversidad y esa diversidad se reflejó en los temas que se abordaron. Desde las obras representativas del Boom Latinoamericano, no existe una unidad temática propia del Boom, es decir, cada novela tiene un tema distinto, que tienen como elemento común la realidad del continente.

Cada autor también, desarrolló un estilo personal, para abordar los temas vinculados a lo nacional, a lo regional o lo que aspirara a una nueva identidad latinoamericana, porque se buscaba romper con los estereotipos comunes que se nos asignaban.

Al calor de esta vorágine surgen como géneros predominantes el realismo mágico y la ficción histórica.

El realismo mágico nace como una ruptura de las barreras entre lo fantástico y lo cotidiano. Aquí se echa mano también de las características exóticas de nuestros pueblos, y sirve a la narración de historias en donde eventos fantásticos parecen comunes, se narran situaciones maravillosas desde una perspectiva realista.

Y la ficción histórica es un reflejo de las tensiones políticas de la zona. El dictador latinoamericano se convirtió en un personaje principal, aquí los acontecimientos históricos fueron retratados de manera que las conexiones entre ellas y los acontecimientos contemporáneos en América Latina no podían ponerse en duda.

Características del boom latinoamericano

Dentro del boom hay una variedad de autores, de temas y géneros literarios, sin embargo, hay unos elementos comunes que entrelazan a las obras literarias producidas en esta época, como:

La innovación narrativa temporal, es decir, se propone una línea temporal narrativa distinta. Aquí nos enfrentamos a una forma cíclica que sustituye la hegemónica lineal, se empieza por el final, hay mucho flash backs o forwards; los autores manipulan el orden cronológico del espacio-tiempo.

Otra característica es que hay una variedad de narradores con diferentes puntos de vista que se van combinando.

También, el boom supuso una innovación lingüística en la literatura, llegando a considerarse una literatura experimental, en la que se juega con los ritmos internos, con el argot popular, y con la creación de neologismos, que es el uso de palabras o expresiones de nueva creación en una lengua.

Todas las obras producidas durante el boom, son reconocibles porque en sus historias expresan la realidad social latinoamericana, hay un tono muy fuerte de compromiso social que denuncia las injusticias que se viven en nuestros pueblos. Los protagonistas de las obras son a menudo mestizos, indígenas, gente de la clase media, jóvenes inconformistas, las élites criollas, las clases sociales marcadas.

Y finalmente hay una exaltación de la identidad nacional, es decir, aquí hay mucho de reconocer y visibilizar los elementos regionales como los mitos y tradiciones típicas de cada nación.

Los autores del boom latinoamericano

Durante el boom algunos autores se destacaron más que otros, no quiere decir que fueran mejores, sino que en el público lector causaron mayor interés, de manera que si uno piensa en el boom latinoamericano piensa inmediatamente en 4 nombres fijos y otros más que van variando dependiendo de las referencias culturales y regionales de cada uno de nosotros.

Esos 4 nombres son el colombiano Gabriel García Márquez; el argentino Julio Cortázar; el mexicano Carlos Fuentes y el peruano Mario Vargas Llosa.

Gabriel García Márquez, ganó el premio nobel de literatura en 1982, era un periodista prodigioso que supo dejar registro de los acontecimientos de su época.

Las obras claves de Gabriel García Márquez dentro del boom latinoamericano son la entrañable novela ‘El coronel no tiene quien le escriba’ de 1962, en la que un anciano coronel del ejército se queda esperando la pensión que nunca llega junto a su esposa y su gallo. La gran obra de Gabriel García Márquez y del boom para muchos especialistas es sin duda ‘Cien años de soledad’ de 1967, una obra monumental que reúne a la América toda en un libro, esto es nuestra historia, la historia de un continente, una cultura, una sociedad, un libro fundamental. Y finalmente en 1975 se publica ‘El otoño del patriarca’, en la que nos narra la historia de un dictador anciano que a las orillas del caribe recuerda sus aventuras.

Julio Cortázar, se exilió en Francia durante la presidencia de Juan Domingo Perón, y fue un abierto entusiasta de las Revoluciones Cubana y Sandinista, y del gobierno de Salvador Allende en Chile.

Cortázar escribió novelas, ensayos y cuentos; no obstante, realmente la obra que lo consolidó como un escritor del boom latinoamericano fue la novela ‘Rayuela’ de 1963.

En Rayuela, Cortázar juega con la subjetividad del lector, nos hace parte de la historia, nos propone varios finales y nos propone también varias formas para leer la novela, Cortázar llamaba a su obra “contranovela”.

Carlos Fuentes, era crítico, comprometido con la lucha contra la discriminación en México.

La obra emblemática de Carlos Fuentes en el contexto del boom, es ‘La muerte de Artemio Cruz’ publicada en 1962, esta novela lo llevó al olimpo de la fama. Fuentes nos comparte la historia de un ex revolucionario mexicano, que en su lecho de muerte empieza a recordar sus tropelías, ya ven, la misma temática, pero con un resultado distinto y eso distinto viene según el contexto geográfico y cultural de cada escritor.

Mario Vargas Llosa, es abogado de profesión y escritor a tiempo completo, se ganó el nobel de literatura en 2010.

Vargas Llosa ha escrito 3 obras que particularmente le consolidaron como uno de los máximos exponentes del boom.

‘La ciudad y los perros’, publicada en 1962, en la que nos lleva al Colegio Militar Leoncio Prado, donde un grupo de adolescentes reciben formación escolar secundaria que parece más un régimen militar.

‘La casa verde’ de 1965, en esta obra Vargas Llosa nos mete en la vida de Don Anselmo, el Sargento Lituma y el bandido Fushía. Se nota la influencia de las nuevas técnicas narrativas de los autores europeos y estadounidenses, con esta obra ganó el Premio Rómulo Gallegos en 1967.

‘Conversación en La Catedral’ publicada en 1969, Vargas Llosa detona la mente del lector con uno de los mejores inicios de las letras latinoamericanas, la novela arranca con la pregunta: “¿en qué momento se había jodido el Perú?”, la formula el protagonista Santiago Zavala, un joven de familia pudiente que estudia en la Universidad de San Marcos.

La novela cuenta de forma cruda la represión política y la corrupción que estaba consumiendo al Perú durante la dictadura del general Manuel A. Odría.

Estos no son los únicos escritores que se consagraron gracias al boom, también están: el mexicano Juan Rulfo con su legendario ‘Pedro Páramo’, el paraguayo Augusto Roa Bastos con ‘Yo, El Supremo’, el argentino Manuel Puig con la novela ‘Boquitas pintadas’, o el guatemalteco ganador del nobel de literatura Miguel Ángel Asturias y su ‘Señor presidente’.

Las mujeres en el boom

Pero ¿dónde estaban las mujeres en el boom latinoamericano? Esta interrogante se la plantea Nuria Marrón en un artículo que acertadamente titula ‘invisibles o asistentas’.

Cuando empecé a buscar y leer información para este episodio me causó mucha inquietud que no había ningún nombre femenino entre los protagonistas, bueno salvando a Carmen Balcells, y ella no fue escritora, no había referencia a ninguna autora latinoamericana.

Porque para ser justos, las mujeres de este lado del mundo escriben muy bien, y en esa misma época había varias que destacaban por la calidad de su obra literaria, más que por su fama comparada con sus pares masculinos.

A ver, quizá ustedes hayan oído hablar de María Luisa Bombal, la chilena que para muchos especialistas fue la pionera del realismo mágico y que quedó rezagada en créditos, porque seguro que ustedes si yo les hablo de este género piensan en García Márquez.

También la gran Rosario Castellanos a la que yo le hubiera dado un Nobel de literatura, que fue una crítica acérrima de las condiciones de las mujeres indígenas en el estado de Chiapas y de la opresión que vivían estas comunidades, a través de sus ensayos, novelas y artículos periodísticos.

O Clarice Lispector, que era hija de refugiados ucranianos judíos y que llegó a Brasil con apenas dos meses de vida. Lispector era una estrella luminosa, que tuvo una existencia tan poco apacible como sus relatos.

Ahora, ¿por qué no hablamos de las mujeres cuando hablamos del boom? me pregunto yo. Nuria Marrón opina y cito textual, que “fueron eclipsadas por el machismo y el canon literario de la época, que ningunearon sus obras cuando no las desdeñaron. Uno de los papeles que el gran estallido de las letras latinoamericanas parecía reservar a las mujeres consistió en mantener a los popes alejados del torbellino cotidiano”.

Hubo otras opacadas por estas razones o no, como Elena Garro, Nélida Piñón, o Sara Gallardo.

Despedida

Bueno gente, nos agarró el sereno. Yo espero haberles picado la curiosidad. Que después de escuchar este episodio se vayan a buscar las obras del boom, que me compartan su experiencia, que me digan cuales han leído o conocen que yo no mencioné, háganlo a través de mis redes pedrocedenoa en Instagram y twitter.

Antes de despedirme agradezco, porque es de bien nacido ser agradecido jajajaja a Culturizando porque sin esta gente prodigiosa no llegaríamos a escucharnos nosotros.

Imagen de portada: Shutterstock

Me voy, pero antes les recuerdo la consigna: ¡pónganse a leer!

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