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Pónganse a Leer: Apología de Walt Whitman

Por Pónganse a Leer | “Creo que una hoja de hierba, no es menos que el día de trabajo de las estrellas, y que una hormiga es perfecta, y un grano de arena, y el huevo del régulo, son igualmente perfectos, y que la rana es una obra maestra, digna de los señalados, y que la zarzamora podría adornar, los salones del paraíso, y que la articulación más pequeña de mi mano, avergüenza a las máquinas” …

¡Esto es Pónganse a Leer con Pedro Julio! Un espacio de divulgación de la lectura, en él nos encontramos para hacer apología de este vicio maravilloso que nos une y nos consume a todos los que andamos por aquí, la lectura.

Y lo que leí al inicio es el arranque de uno de los poemas más conocidos, pero también más bellos del poeta del que hablaremos hoy en pónganse a leer con Pedro Julio, si señoras y señores, hoy se lo dedicamos al gigante Walt Whitman.

Hoy en pónganse a leer vamos a hacer apología de Walt Whitman.

Walt Whitman, breve acercamiento

Walt Whitman nació en 1819, era hijo de un británico y una holandesa, su paso por la escuela fue esporádico porque como la situación en casa era difícil económicamente, él era de los hermanos mayores, empezó a trabajar desde muy joven.

Trabajó como maestro itinerante y después consiguió trabajo en una imprenta; en esta imprenta descubre el periodismo, se interesa y se dedica por este oficio, trabajó para varios diarios y revistas en Nueva York y de hecho llego a ser el director del diario Brooklyn Eagle, dejó este trabajo por línea abiertamente proesclavista del diario, con la que Whitman estaba opuesto, se va a Nueva Orleans a trabajar en un diario.

En el sur de los Estados Unidos, vive de primera mano una realidad que para él era conocida solo de oídas.

Al volver a Nueva York, quiso poner al servicio de su escritura toda la experiencia de la vida en el sur, así que dejo el periodismo y se entregó a la poesía, pero la Guerra Civil de los Estados Unidos explotó en 1861. Dejó nuevamente Nueva York para ir a ver a su hermano George, herido en batalla, se va a Washington, trabajó como enfermero voluntario, movido por el sufrimiento que veía a su alrededor.

La guerra terminó en 1865, trabajó en la Administración Pública hasta que la salud empezó a hacerle mella y se trasladó a Camden, Nueva Jersey en 1873.

En sus últimos años Whitman se dedicó a la producción poética, escribió nuevos poemas que son una belleza y lo ponen a uno a pensar; también se dedicó con mimo a las nuevas ediciones de su obra ‘Hojas de hierba’.

Whitman partió al cielo de los poetas el 26 de marzo de 1892.

La causa de la muerte fue «pleuresía en el lado izquierdo, contusión en el miembro derecho, tuberculosis general y nefritis parenquimatosa».

Lo enterraron en el cementerio de Harleigh en Camden, en un funeral multitudinario.

Whitman y su obra poética

La obra poética de Walt Whitman busca cambiar la realidad que le tocó vivir. Es una obra que rompe los cánones de la forma poética de la época que se caracterizaba por su cercanía a la prosa. Aquí también encontraremos la utilización de símbolos y de imágenes poco usuales en la poesía como hojas secas, por ejemplo.

Entre sus temas encontramos la muerte, la democracia, la naturaleza, la libertad, el vitalismo, el sexo, la sexualidad, la sensualidad y hasta la prostitución, como el poema ‘A una prostituta cualquiera’, publicado en ‘Hojas de hierba’ y en el que le habla a una profesional del sexo servicio de una forma enternecedora:

“Serénate –no estés incómoda conmigo-, yo soy Walt Whitman, generoso y lleno de vida como la naturaleza,

Mientras el sol no te rechace, no te rechazaré,

Mientras las aguas no se nieguen a brillar para ti y las hojas a susurrar para ti, mis palabras no dejarán de brillar y susurrar para ti.

Mi niña yo te cito y te pido que te prepares para ser digna de encontrarte conmigo,

Y te pido que seas paciente y perfecta hasta que yo venga.

Hasta entonces te saludo con una mirada expresiva para que no me olvides”.

Whitman publicó en 1855, ‘Hojas de hierba’, la obra fundacional del autor y uno de los poemarios más célebres de la poética norteamericana, en sus poemas encontramos una alta carga simbólica que llena de vitalidad cada verso.

‘Hojas de hierba’ es un manifiesto que funda sus bases en la liberación sexual, en el valor de las cosas que perecen insignificantes pero que hacen que la vida sea lo que es, y de la mezcla de culturas. Aunque la crítica no lo recibió bien, encontrándolo controvertido.

Walt Whitman y el alcohol

Walt Whitman vivió una época convulsa, en la que el cambio, el crecimiento y la revolución estaban a la orden del día, él fue testigo del surgimiento de Nueva York como la capital del mundo, por ejemplo.

En esa Nueva York naciente, corrían ríos de alcohol, y Whitman evidentemente fijó posición. Abogaba por la moderación y se convirtió en portavoz del Movimiento por la Templanza, un movimiento que se pronunciaba en contra del consumo de bebidas alcohólicas y promocionaban la abstinencia total.

De hecho, llego a escribir una novela llamada “Franklin Evans”, en la que hacía apología de la templanza y la moderación.

Años después, Whitman renegó de esa obra, se avergonzaba de haberla escrito, según dijo por dinero y mientras estaba bajo la influencia del alcohol.

Walt Whitman y el deísmo

Pero el alcohol no fue el único tema álgido en el que Whitman se pronunció, también lo hizo en materia de religión.

Walt Whitman estaba subyugado por el deísmo, una corriente filosófica, en la que se acepta el conocimiento de la existencia y la naturaleza de Dios a través de la razón y la experiencia personal del individuo, de manera que, como un deísta convencido, Whitman negaba que alguna fe fuese más importante que otra y abrazaba todas las religiones por igual.

Whitman llegó a hacer un catálogo de las grandes religiones en su obra ‘Canto a mí mismo’, y manifestó que las respetaba y aceptaba todas ellas, luego esto lo pulió en el poema ‘With Antecedents’, donde dice:

“Adopto cada teoría, cada mito, cada dios y semi dios. Veo que los viejos mitos, biblias y genealogías son ciertos, sin excepción”.

Para Whitman, el alma es inmortal y está siempre en desarrollo y cambio.

Oh Dios mío, Walt Whitman era homosexual

Hay muchos testimonios acerca de su sexualidad, que es parte de su vida, pero no es toda su vida. Según uno de sus biógrafos, el amor de la vida de Walt Whitman fue Peter Doyle, un conductor de ómnibus que conoció en 1866, se hicieron inseparables. Doyle llegó a recordar con cariño y mucha ternura el día que se conocieron en una entrevista que le hicieron en 1895.

Oscar Wilde, le escribió a su amigo George Cecil Ives que: “Todavía guardo el beso de Walt Whitman sobre mis labios”.

En la poesía de Whitman hay constancia del amor y la sexualidad. La crítica lo llamó pornográfico y obsceno, incluso remarcaba la actividad sexual del autor, como si eso disminuyera la calidad de la obra.

Whitman celebra el placer del propio cuerpo y el alma, exaltándolos a niveles que yo diría que son hasta místicos y reveladores, su poesía es amorosa, es mágica, es humana, al igual que el sexo.

3 poemas de Walt Whitman

Como servicio público comparto 3 poemas de Walt Whitman, para acercarse a su genio.

El primero es ‘Canto a mí mismo’, que está lleno de versos insinuantes, sensibles y eróticos. En este poema Whitman da cuenta de una carga autoerótica en su relación con el Alma, que se manifiesta de manera física.

“Me gusta sentir el empuje amoroso de las raíces

al través de la tierra,

el latido de mi corazón,

la sangre que inunda mis pulmones,

el aire puro que los orea

en inspiraciones y espiraciones amplias.

Me gusta olfatear las hojas verdes

y las hojas secas,

las rocas negruzcas de la playa

y el heno que se apila en los pajares.

Me gusta oír el escándalo de mi voz, forjando palabras que se pierden en los remolinos del viento.

Me gusta besar,

abrazar

y alcanzar el corazón de todos los hombres con mis brazos” …

El segundo es ‘A, ti’, en este poema se mete en el mundo de los sueños y nos lleva con él, le habla al lector como rompiendo la cuarta pared, entrando en contacto directo con el lector, mirándonos y susurrándonos:

… “Quienquiera que seas, pongo sobre ti mis manos para que seas mi poema,

te murmuro al oído:

he amado a muchas mujeres y a muchos hombres, pero a nadie he amado tanto como a tí.

Oh, he sido tardo y mudo,

debí haberme abierto camino hacia tí hace mucho tiempo,

no debí haber proclamado a nadie sino a tí, no debí haber cantado a nadie sino a tí.

Lo abandonaré todo y vendré, y cantaré himnos en tu honor” …

Y el tercer poema es ‘No te detengas’, en el que acude a la euforia y la libertad, es una oda al amor a sí mismo y al otro. Existe una polémica por la autoría del poema, aparentemente no está firmado, es como un poema apócrifo, pero leyéndolo se siente el inflijo de Whitman:

… “No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,

nos enseña,

nos convierte en protagonistas

de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:

Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre” …

Despedida

Walt Whitman fue el primer poeta que experimentó las posibilidades del verso libre, se le considera el padre del verso libre de hecho. Se valió de un lenguaje sencillo y cercano a la prosa y fue capaz de crear una mitología para su país hecho mano de sus propias experiencias, y propuso en su poesía una comunión entre los hombres y la naturaleza.

Walt Whitman es uno de los más grandes poetas americanos que también tuvo que vivir la censura homofóbica y que tuvo que abandonar su trabajo en la administración pública porque uno de sus jefes descubrió un ejemplar de ‘Hojas de hierba’ y consideró que el autor era un pecador, que osado el pobre diablo al que nadie hoy recuerda.

Yo solo espero haberles picado la curiosidad con este caballero y que ustedes después de escuchar este episodio se vayan a ir a buscar la obra poética de Walt Whitman y se vayan a recrear con él. Van a dejarse llevar por la cadencia de sus versos y van a caer rendidos a su genio. De esta manera nos vamos, échenme su cuento con Walt Whitman a través de las redes de Culturizando que hace posible que Pónganse a Leer llegue a ustedes y por las mías pedrocedenoa en Instagram y Twitter. Ahora sí, me voy pero antes les recuerdo la consigna, ya la saben ustedes, ¡pónganse a leer!

Imagen de portada: Shutterstock

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