Abril 21, 2019

La tradición de los huevos de Pascua

La tradición de los huevos de Pascua

No existe una historia unificada para contar el origen del huevo de Pascua. Su historia se remonta, incluso, a la época de los egipcios. Pero, como se conoce hoy, como una golosina, empezó a contarse en Francia durante el siglo XVI, cuando fue entregado en el Palacio de Versalles al rey Francisco I un huevo hecho de chocolate que, según, tenía tallado en su interior una representación de la Pasión de Cristo.

Pero, ya en los siglos XVII y XVIII, igualmente en Francia, se solía ofrecer a los monarcas cestas cargadas de huevos naturales coloreados en señal de la Resurrección de Cristo. Cada color tenía un significado, algunos eran rojos para simbolizar la sangre de Cristo. Otros tonos, eran el azul, color de la época pascual de la Iglesia, el amarillo para simbolizar la luz del día de resurrección o púrpura para rememorar la Pasión

Algunos registros dicen que en 1820 pastelerías francesas realizaban huevos de pascua recubiertos con una masa de azúcar y que no fue sino hasta principios de 1900 cuando se trabajaron con manteca de cacao y posteriormente con chocolate. Y, ciertas documentaciones le atribuyen el huevo de chocolate a Joseph Fry, quien en 1873 elaboró uno para la marca inglesa Cadbury’s.

¿Por qué un huevo de pascua?

Varias teorías constatan la procedencia del huevo como obsequio por ser símbolo de fertilidad, vida y renovación. Además, juega un papel importante en las celebraciones de la llegada de la primavera que coincide con la Semana Santa Cristiana.

Historia de la Colomba de Pascua

Civilizaciones antiguas como la egipcia ya acostumbraban a regalarlos pintados con tintas naturales, durante ocasiones especiales. En China, 5000 años antes de Cristo, se regalaban en señal de amistad huevos teñidos de rojo, que significa larga vida y felicidad, durante las fiestas del equinoccio de primavera. También, en la civilización persa se intercambiaban huevos dorados decorados detalladamente.

Para la religión cristiana, los huevos de Pascua tuvieron su aparición en el siglo XIII. Como eran un alimento prohibido por la Iglesia durante la Cuaresma, los pintaban para conservarlos con una capa fina de cera líquida. Al terminar la Cuaresma se regalaban afuera de las iglesias como motivo de celebración por la resurrección de Jesús.

¿Por qué un conejo de pascua?

La figura del conejo ya se usaba en las celebraciones nórdicas, como representación de la diosa Eastre, de traducción Easter en inglés o Pascua en español. Era la diosa de la primavera, de la Tierra, de la resurrección y de la naturaleza luego de que se despertara tras una prolongada muerte durante el invierno. Por esta razón se le dedicaba el mes de abril.

Otra leyenda cuenta que había un conejo en la tumba de Jesús cuando éste resucitó. Al verlo, el animal asustado corrió a dar la buena nueva, como no podía hablar mostró al pueblo un huevo pintado que indicación la resurrección.

Pero, fue en el siglo XVI, en Alemania, cuando se tuvieron los primeros documentos de conejos de Pascua preparados en pastelerías durante esta celebración. Y, para el siglo XVIII, los migrantes alemanes llevaron la tradición a Estados Unidos con el nombre de “Oschester Haws”, un personaje que prometía premiar a los niños que se portaban bien con huevitos de colores.

Foto: Huevos de Pascua Shutterstock

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