La historia de Nadia Comăneci: La primera gimnasta en obtener una puntuación perfecta en los JJ. OO.

La historia de Nadia Comăneci: La primera gimnasta en obtener una puntuación perfecta en los JJ. OO.

Nadia Comăneci es conocida por haber logrado el primer puntaje perfecto en la gimnasia olímpica; la rumana lo logró en la edición de 1976, en Montreal. Lo que no muchos saben es que detrás de ese 10 está la historia de su lucha para escapar del comunismo y el régimen de Nicolae Ceausescu.

Carrera como gimnasta

Nadia Comăneci nació el 12 de noviembre de 1961, en Onesti, Rumania. Desde muy joven encontró su pasión por la gimnasia y en 1970 empezó a competir con el equipo de su ciudad. Fue reclutada por Béla Károlyi, quien era el entrenador del equipo nacional. Con tan solo 13 años debutó en el Campeonato Europeo de Gimnasia y cosechó sus primeras medallas doradas, de plata y bronce. 

Durante los Juegos Olímpicos de 1976, celebrados en Montreal, obtuvo su mayor logro. El 16 de julio realizó una rutina perfecta, acreedora del primer puntaje de 10 en la historia de la competición. Los marcadores electrónicos no estaban preparados para otorgar dicha cifra, por lo que paradójicamente se mostró que su puntaje había sido de ‘1.00’. Los jueces tuvieron que deliberar por varios minutos; la calificación más alta era un 9.5 y no sabían si otorgarle el puntaje perfecto a la rumana de 14 años de edad. Al final, Comăneci hizo historia al ser la primera gimnasta en recibir un puntaje perfecto

Nadia participó en dos ediciones de los JJ. OO., la de 1976 y la de 1980 en Moscú, obteniendo un total de cinco medallas de oro, tres de plata y una de bronce. También vio actividad en tres Campeonatos Europeos -1975, 1977, 1979- y se colgó nueve preseas doradas, una plateada y dos de bronce. Por último está su registro en el Campeonato Mundial, habiendo competido en dos certámenes -1978 y 1979- y alzando dos oros e igual número de medallas plateadas.   

Vida tras el retiro

Se retiró en 1981 luego del Campeonato Mundial Universitario. Desde entonces, fue parte de la Federación Rumana de Gimnasia y entrenó a jóvenes deportistas. Es la propietaria de una academia para gimnastas en Estados Unidos y de la Revista Internacional de Gimnasia.

Fue condecorada en dos ocasiones con la Orden Olímpica. Es miembro de la Fundación de la Federación Internacional de Gimnasia, Embajadora de Deportes de Rumania, vicepresidenta del Consejo de Dirección de Olimpíadas Especiales, vicepresidenta del consejo de Dirección de la Asociación para la Distrofia Muscular, Presidenta de Honor de la Federación Rumana de Gimnasia, y Presidenta Honorífica del Comité Olímpico Rumano.

Huida del comunismo

A la vista del mundo, la hazaña de Nadia Comăneci fue motivo para las mayores celebraciones, pero lo cierto es que gracias a ella, la joven rumana entró en el ojo del huracán bajo la presión del régimen ejercido por Nicolae Ceausescu en Rumania.

Luego de su participación en los JJ. OO. de 1976, la gimnasta fue condecorada con la Medalla de Oro de la Hoz y el Martillo, además de ser nombrada como Héroe del Trabajo Socialista. Comăneci, quien solo era una adolescente, se convirtió en una de las figuras más importantes de Rumania, y el dictador Ceausescu le obsequió una villa de ocho habitaciones, autos, joyas y demás lujos. 

A primera instancia todo parece ser algo positivo, aunque ello supuso que la joven perdió su libertad. El régimen la vigilaba en todo momento, toda su vida era regida por las implicaciones políticas de Nicolae Ceausescu… y así fue por muchos años.

En 1981, sus entrenadores desertaron cuando escaparon durante una gira; temiendo que Nadia hiciese lo mismo, Ceausescu reforzó la seguridad a su alrededor, llegando al punto de supervisar sus llamadas, su correo y cada detalle referente a su vida.

A finales de 1989, poco antes de que el dictador fuese fusilado, Comăneci decide huir de manera definitiva. Luego de cruzar un bosque junto con otros desertores, la medallista olímpica llegó a Hungría, para posteriormente cruzar a Austria y por último emigrar a los Estados Unidos, en donde se asentó y vivió en libertad por primera vez, lejos del comunismo.     

Con información de ABC / La Vanguardia / La Silla Rota

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