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Analizando ‘El mal querer’, el exitoso álbum de Rosalía

Analizando ‘El mal querer’, el exitoso álbum de Rosalía

La compositora Rosalía ha revolucionado el mundo. Parte de su éxito se debe a que logró mezclar dos géneros musicales como el flamenco y el trap, que parecían incompatibles. Su estética y su propuesta musical se presentó en el disco ‘El mal querer’, su mayor éxito hasta ahora… ¡Acá lo analizamos!

Rosalía Vila Tobella nació en Barcelona, en 1993. Desde muy temprana edad, su padre le vio talento para la música y a partir de los siete años de edad. Interesada en el flamenco, tomó clases en la Escuela Superior de Música de Cataluña. Luego de hacer algunos espectáculos, audicionar para un programa y colaborar con algunos artistas estrena Los Ángeles (2017), en conjunto con el compositor Paul Refree como productor. Aquel trabajo le valió una nominación a los Grammy Latinos y fue considerado uno de los mejores del año.

Analizando ‘El mal querer’, el exitoso álbum de Rosalía
Rosalía (2019) – Imagen: Wikimedia.-

En su tesis para obtener el Título Superior en Flamenco en la Escuela Superior de Música de Cataluña crea El mal querer, un proyecto conceptual inspirado en la novela medieval El Roman de la Flamenca (Siglo XIII) o simplemente Flamenca, de autor anónimo. Este se convertiría en el disco que la catapultaría al éxito internacional.

Inspiración y contenido

Flamenca es una novela occitana de la que se conoce poco (de hecho, no se conserva la ficción completa), pero se pueden encontrar múltiples análisis sobre su naturaleza, impacto y relevancia. Se llega al consenso de que escrita después del año 1200, en el contexto de los señores de Roquefeuil. La historia sigue el matrimonio entre una joven y un hombre, con la disrupción de un amante. Lo que parece, al principio, el relato de una pasión se termina convirtiendo en una pesadilla ya que el esposo, enloquecido por los celos, decide encerrar a la mujer. Sin embargo, ella, luego de haber recibido muchos abusos, logra redimirse y escapar de aquel tormento.

Cada canción del álbum compone un capítulo, que relata una historia basada libremente en la novela. En el aspecto compositivo y musical, los sonidos combinan elementos básicos del flamenco, el canto gregoriano, el trap y el pop. La estética, tanto de los videoclips como de las imágenes, tiene influencias del arte renacentista. El músico El Guincho y el cantante de trap C. Tangana colaboraron con el disco, como productores y escritores. 

Analizando ‘El mal querer’, el exitoso álbum de Rosalía
Portada del álbum ‘El mal querer’ (2018), hecha por el artista gráfico Filip Custic – Imagen: Wikimedia.-

Capítulos

«Malamente. Capítulo 1: Augurio»

En este primer capítulo y primera canción, Rosalía relata con la letra que una gitana le anuncia a la mujer de la historia que algo malo va a pasar. Hay un mal presentimiento en el aire. Sin embargo, la muchacha (en la novela la joven de nombre Flamenca) igual acepta la proposición de un hombre que le ha pedido matrimonio.

«Que no salga la luna. Capítulo 2: Boda»

La boda está en ejecución y la cantante relata cómo el hombre ve a su futura esposa: ilusionada, inocente, ambiciosa y emocionada. La producción involucra sonidos que se van narrando, como el filo de un cuchillo cuando Rosalía describe el brillo de ojos de la novia. Incluso ella explica las palabras del sacerdote al casar a la pareja.

El nombre de la canción pone en la luna una simbología mortífera, asociada con la oscuridad y la penumbra, en similitud con la poesía del español Federico García Lorca.

«Pienso en tu mirá. Capítulo 3: Celos»

Es un capítulo/canción crucial, porque aquí se cuenta explícitamente la toxicidad del marido, quien comienza a tener unos celos obsesivos. Aquellos recelos del hombre son expresados con dolor, dispuesto a manipular a costa de su manía. Sin embargo, la compositora utiliza un lenguaje poético, para describir una escena de violencia psicológica (que acuerda un poco a la belleza con la que Vladimir Nabokov  relata la mirada pedófila en la novela Lolita, sin que deje de ser perturbador y obsesivo).

«De aquí no sales. Capítulo 4: Disputa»

La primera canción meramente experimental, de forma evidente. Hay, de hecho, pocas líneas de canto. La cantante cuenta que el hombre le pega a su esposa y que, aunque le duele más que a ella, es necesario lo que él hace. El esposo hace responsable a la mujer de su comportamiento, bien sea bueno o malo. La producción incorpora sonidos de motos y frenos para aumentar el aura de agresividad, además sonidos de palmas, gemidos y gritos.

«Reniego. Capítulo 5: Lamento»

Aunque la mujer se niega a ser sumisa ante su esposo, no termina de afrontar la realidad de su matrimonio. Intenta aparentar que todo está bien, pero por dentro está rota. Los intensos violines se detienen y se alargan inestablemente. Los instrumentos dramatizan la voz dulce de la cantante, que produce gemidos, notas largas sostenidas y dice que “ríe por fuera y llora por dentro”.

«Preso. Capítulo 6: Clausura»

Cuenta con la narración de la legendaria actriz española Rossy de Palma. En esta canción, la mujer reflexiona sobre cómo se ha metido en aquella situación, en la está atrapada (presa) y no puede salir. Es una especie de interludio, que dura 40 segundos.

«Bagdad. Capítulo 7: Liturgia»

La canción toma prestada el coro de la canción «Cry Me A River», de Justin Timberlake, para la introducción. Aquí se narra el estado de la pobre mujer desde un espectador, que mira sus padecimientos: se encuentra deprimida, triste, sumida en un dolor inmenso.

La palabra «Bagdad» hace referencia a un club en la ciudad de Barcelona, en donde las mujeres bailan. Tomando aquella sala como concepto, Rosalía protagoniza el video musical de la canción, en donde se encuentra bailando y de repente se encierra en un baño y se ahoga, literalmente, en sus propias lágrimas.

«Di mi nombre. Capítulo 8: Éxtasis»

La mujer intenta reavivar el matrimonio a través del sexo. La esposa cree que, entregándose a su cónyuge, podrá establecer un vínculo que reparará la crisis. Aunque este momento pasional representa un escape al conflicto, la relación sexual incluye abuso, en donde ella pide que el hombre la ate con su propio cabello.

«Nana. Capítulo 9: Concepción»

A raíz del éxtasis, aquella mujer ha quedado embarazada y canta una arrolladora canción de cuna para su bebé. Aunque parece una interpretación dulce, pronto notamos que la cría ha muerto y ella canta desde el dolor de la pérdida. Aquella luz que le ha llegado en medio de tanta tormenta se ha ido para siempre y la mujer no tiene a que más aferrarse.

«Maldición. Capítulo 10: Cordura»

La canción está acompañada por sonidos de espada, que nos dicen que la mujer ha entrado en razón: sabe que tiene que salir desea situación. Ama a su marido, pero aquel amor no le hace nada bien. Se da cuenta que nunca conoció a ese hombre y que, en realidad, él siempre fue un monstruo.

«A ningún hombre. Capítulo 11: Poder»

En este capítulo, la mujer se ha empoderado. Está decidida a dejar aquella relación, que tanto daño le ha hecho. Además, ella proclama no dejarse abusar de ningún hombre, nunca más.  Aunque su experiencia en aquel matrimonio ha sido sumamente negativa, le ha hecho aprender su valor y su importancia como ser humano.

Con información de: Steemit / El País / W Magazín / Wikipedia / Youtube

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