‘Madonna’ de Edvard Munch: La dualidad expresionista entre el placer y el dolor

‘Madonna’ de Edvard Munch: La dualidad expresionista entre el placer y el dolor

‘Madonna’ es una pintura expresionista, realizada por el pintor noruego Edvard Munch, entre 1894 y 1895. Elaborada bajo la técnica de óleo sobre lienzo, la obra corresponde a una controvertida interpretación de una de las imágenes más reproducidas dentro de la historia del arte: la Virgen María. 

Madonna, de Edvard Munch

Un par de años luego de El grito, Edvard Munch se aventuró a retratar una de las figuras más reproducidas en la historia del arte. 

Desde el renacimiento hasta el realismo del temprano siglo XIX, la Virgen María había sido interpretada bajo la figura de una mujer casta, pura y sagrada. Munch se aleja de ese concepto y decide explorar, por medio de tonalidades más opacas, pinceladas más suaves, y colores más atenuados -con respecto a su obra anterior-, una expresión tierna y que, al mismo tiempo, evoca una sensualidad nunca antes descubierta. 

‘Madonna’ (Edvard Munch, 18794-1895) se encuentra, actualmente, en la Galería Nacional de Oslo, Noruega – Fuente: Wikipedia.-

Asimismo, historiadores contemplan la posibilidad de que la pintura estuviese inspirada en la amistad que el artista conservaba con la escritora noruega Dagny Juel-Przybyszewska, a quien utilizó como modelo.

El halo rojo y la contorsión orgásmica del cuerpo

En lugar del clásico halo blanco y dorado, con el cual, según la tradición de la pintura academicista, se representan a las figuras religiosas, Munch decide rodear la cabeza de su modelo con un halo rojo muy brillante. 

Despojándose así de cualquier significado de pureza, el pintor noruego se permite explorar distintos temas en su obra: el implícito éxtasis en la expresión de la mujer, la contorsión orgásmica que la rodea de tonos suaves y cálidos, y la pose… 

Esta última resulta particularmente interesante, en vista de que, de acuerdo con Carol Duncan, en el capítulo «The Aesthetics of Power in Modern Erotic Art» del libro Feminist Art Criticism: An Anthology, de Arlene Raven, la mujer de la pintura “insinúa visualmente el imaginario de la victimización”. 

Mientras que el brazo detrás de su cabeza evoca la familiaridad de la entrega hacia el deseo, el brazo oculto tras la espalda nos indica la cruda realidad de un cautiverio, acompañado de dolor y sometimiento. La perspectiva, en consecuencia, se corresponde a la del hombre que se encuentra, hipotéticamente, sobre ella. 

La figura de «femme fatale» 

Litografía en color de ‘Madonna’ (1895-1902) del Ohara Museum of Art – Fuente: Wikipedia.-

El argumento también se sostiene de que la imagen se trata de la interpretación de una «femme fatale». Gracias a las otras versiones de esta pintura, particularmente en la litografía en color del Ohara Museum of Art, se ha señalado lo siguiente: 

“Este retrato invertido de la Virgen María es un estudio de la sensualidad, desde la imagen de la muerte y la corrupción. El deseo masculino es transfigurado en la esperma que enmarca el lienzo, y la euforia y el éxtasis de la sexualidad de la mujer desnuda es descrita en pinceladas serpentinas” – Peter Day, en Vampires: Myths and Metaphors of Enduring Evil (2006). 

Con información de: Historia-Arte! / Todo Cuadros / Arte- Historia / Muy Historia / Foto: Wikimedia

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