La filosofía de la felicidad de Epicuro: cómo ser feliz siguiendo solo 4 pasos

La filosofía de la felicidad de Epicuro: cómo ser feliz siguiendo solo 4 pasos

¿Qué buscamos los humanos? La felicidad. Más allá de la verdad y la sabiduría, lo que queremos es ser felices. Epicuro lo sabía y dedicó su vida a estudiar la felicidad y a crear un mecanismo que nos permitiera alcanzarla fácilmente. Su idea consiste en la aceptación de cuatro ideas fundamentales. ¿Cuáles son las ideas de Epicuro? ¿Cómo podemos dejar de preocuparnos? Aquí te contamos todo.

¿Existe la medicina para la felicidad? Sí, el tetrapharmakos de Epicuro

Epicuro fue un filósofo griego conocido por ser el fundador de una corriente de pensamiento que lleva su nombre. Fue un hombre brillante. Su obra destaca por sus análisis de la felicidad y el comportamiento humano.-

Epicuro dedicó su vida a estudiar la felicidad y cómo conseguirla. Alejándose de todas las preocupaciones, se dedicó a crear una cura en cuatro partes para la angustia y la infelicidad: tetrapharmakos.

Para poder combatir la infelicidad, tenemos que saber qué es… él la define así: “La infelicidad viene ya sea por miedo o por deseo infundado y desenfrenado, pero si logras frenarlo, encontrarás la bendición de la comprensión”; según este concepto lograrás ver el mundo de forma diferente..

Su pensamiento tiene como base la idea de que preocuparse no tiene sentido. La vida debería ser una búsqueda constante de felicidad. Pero ¿cómo lo logramos? Estudiando estos cuatro conceptos:

¿Qué nos hace felices? Aristóteles tiene la respuesta

Su filosofía se divide en cuatro preceptos, llamados Thetrapharmakos

1- Dios no debe dar miedo. Ni tenemos por qué temerle

Sus enseñanzas rápidamente se esparcieron por todo el territorio. Fue tanto el éxito de su filosofía de la felicidad, que las personas se reunían para construir hogares apartados que les permitiesen vivir bajo sus premisas. Cuenta la historia, que con la llegada del cristianismo, todos los centros dedicados a Epicuro, se transformaron en monasterios, pues viven bajo premisas similares.-

Si bien los dioses siempre se han posicionado como iracundos irracionales (como Zeus) o como grandes vengadores (como Jesús, que según la Iglesia si no sigues los mandamientos, irás al infierno), Epicuro explica que no es así.

Su pensamiento tiene como base que Dios no es el creador de todas las cosas, por lo tanto, no tiene por qué tener poder sobre nosotros ni sobre la Tierra. En su libro El tratado de la naturaleza, se encargó de analizar la vida en la Tierra y demostró que todo tiene la capacidad de existir y mantenerse por sí mismo, como parte de un ciclo inalterable. No hay necesidad de una figura omnipotente para que se logre.

¿Y si existe Dios? Según su percepción, si Dios existe y lo consideramos como una figura omnipotente, feliz y extremadamente poderosa, no tendrían por qué importarle las tonterías que hacen los humanos. Así que no hay por qué temerle a ninguna fuerza divina. Una preocupación menos.

2- La muerte no debería preocuparte. No es un asunto de importancia

Lo que fascinaba a Epicuro de la muerte, es que representaba una ausencia total de dolor y sentimientos. Valoraba profundamente los límites del cuerpo humano y entendía que nadie estaba diseñado para durar para siempre.-

Con base nuevamente en sus estudios sobre la naturaleza, Epicuro insiste en que la muerte no debería importarle ni a los vivos ni a los muertos. No puede afectarte mientras vives, porque estás vivo. Y tampoco puede perturbarte cuando mueres, porque dejaste de existir.

¿Pero y el infierno? Tomando como premisa la primera visión, no hay ningún dios que vaya a castigarte después de morir. Según su visión científica, cuando alguien muere, absolutamente nada de su cuerpo permanece con vida. Si no tiene vida ¿qué va a perturbar?

Según Epicuro, la muerte no debería preocuparte porque, además, en la Tierra todo es limitado. Como es limitado, no puede ser eterno. Si no puede ser eterno, ni para ti, ni para nadie ¿por qué te vas a preocupar? La clave está en aprovechar cada uno de los momentos del presente y no añorar por el futuro.

Una vez que dejamos de pensar en el mañana y comenzamos a vivir el hoy, desaparecen miles de preocupaciones

3- Todo lo que necesitamos en la vida, es fácil de obtener

Cuenta la historia, que Epicuro vivía únicamente de pan, agua y aceitunas (u olivas). Ocasionalmente disfrutaba de un pedazo de queso que representaba un lujo innecesario para él. La simpleza de su vida, era la raíz de su felicidad.-

Su pensamiento tiene como premisa, aprender a disfrutar la simplicidad de la vida e iniciar un proceso de observación más profundo y menos superficial.

¿Cómo lograrlo? Adentrándote en tu psiquis y analizando qué es lo que verdaderamente te hace feliz. Por ejemplo: no es comer en el restaurante más costoso del mundo, es disfrutar de los sabores.

¿Cuáles eran los placeres principales para Epicuro? Los amigos, la tranquilidad mental, la sensación de utilidad y la apreciación de la belleza.

Una conversación con amigos, puede traerte la paz mental que necesitas. Detenerte a oler las flores silvestres, te llena la vida de nuevas perspectivas. Ayudar a un compañero, le da sentido a tus talentos.

“Vivir de forma sencilla viene solo al apreciar lo poco que necesitamos para ser felices o florecer y darse cuenta de que la naturaleza tiene lo que necesitamos en abundancia”, explicó.

Y así de sencillo te das cuenta, que todo lo que verdaderamente necesitas para ser feliz, es muy fácil de obtener. Este descubrimiento, te hace sentir seguro, tranquilo y ligero de mente.

4- Las cosas terribles de la vida, son fáciles de sobrellevar

Su visión nació de la observación de las prácticas del ser humano. Si todo termina de un momento a otro, ¿por qué habría que sufrir o preocuparse? Esa era la raíz de su pensamiento.-

Sí. No son eternas y eso era lo que le daba fuerza a su teoría. Epicuro profesaba que todo en la naturaleza tenía un límite. El dolor no era eterno y si duraba demasiado, la muerte generalmente lo terminaba. La tristeza, puede ser apaciguada con la felicidad. Para él, no había absolutamente nada demasiado grave como para arruinar la felicidad. ¿Cómo sobrellevaba los momentos difíciles? Enfocándose en sus recuerdos felices.

Pocos días antes de su muerte, se encontraba sufriendo de terribles dolores producto de grandes piedras en los riñones; sabía que se acercaba el momento de partir y justo en ese instante le escribió a un amigo muy querido llamado Idomeneo: “Estos dolores que tengo, los puedo sobrellevar gracias a la dicha que siento cuando recuerdo nuestras conversaciones filosóficas”.

Cuatro ideas para alcanzar la máxima felicidad

“Medita en estas ideas día y noche. Cuando estés en soledad o con alguien similar a ti. Una vez que lo logres, nunca nada te perturbará. Ni despierto, ni dormido”, cita Epicuro. Sus cuatro preceptos prometen garantizar la felicidad de todos aquellos que los practiquen.

Su concepto tiene como base el análisis de nuestras verdaderas necesidades. No nuestros caprichos. Para

Epicuro, lo más importante del mundo, era alcanzar la ataraxia. ¿Qué es la ataraxia? Sentirse completamente en paz. No tener pensamientos negativos y dedicarse completamente a vivir disfrutando de los más simples placeres.

Una noche estrellada, unas flores coloridas. Una conversación con buenos amigos o hasta el calor de un abrazo. Todos estos detalles eran para él, la clave de la felicidad.

Con información de: PursuitOfHappiness|Plato.Standford |The Mantle | Foto: Shutterstock

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