La ciencia confirma: comer sano y dormir bien te harán un mejor estudiante

La ciencia confirma: comer sano y dormir bien te harán un mejor estudiante

En respaldo a lo que muchos padres ya creen, los expertos afirman que comer sano y dormir bien contribuye a que a los jóvenes les vaya bien en la escuela.

«El cerebro no puede funcionar si no se consumen las suficientes calorías y en general eso no es un problema», afirmó Krista Casazza, profesora asistente en el departamento de ciencias de la alimentación de la Universidad de Alabama en Birmingham, en un comunicado de prensa de la universidad. «Pero cuando los niños van a la escuela sin haber desayunado, su [capacidad de pensamiento y de aprendizaje] podría verse afectada».

Los niños deberían empezar el día comiendo fruta, proteínas y granos integrales. Deberían evitar los cereales con azúcar porque provocan un aumento del azúcar seguido de una bajada.

«Un desayuno equilibrado dará combustible al cuerpo durante un periodo largo y les ayudará a mantener el nivel atención hasta el almuerzo, momento en el que han de comer bien de nuevo», señaló Casazza. «Esto les mantendrá hasta la cena, y no deben tomar refrigerios ansiosamente después de la escuela».

Si sus hijos necesitan comer antes de cenar, los padres pueden ofrecerles alimentos saludables como, por ejemplo, yogurt, fruta y verdura. Las papas horneadas, con moderación, pueden ser una opción si sus hijos quieren «cosas de niños». Para beber, deles agua en lugar de un refresco.

El sueño es otra parte importante del éxito en la escuela.

«Los niños han de dormir bien por la noche para que les vaya bien en la escuela», señaló en el comunicado de prensa Kristin Avis, profesora asociada en la división de medicina pulmonar y del sueño del departamento de pediatría de la UAB.

«La falta de sueño puede llevar a que haya problemas de atención y de memoria en clase, afecta al control de los impulsos y a la regulación del estado de ánimo, [y] lleva a la ansiedad e incluso a la depresión», explicó.

Los niños de 6 a 12 años de edad deberían dormir 9 horas por noche, igual que los adolescentes de 13 a 18 años. Sin embargo, el promedio suele ser normalmente un poco más de siete horas por noche, indicó Avis.

«A menudo los padres creen que no pasa nada porque no duerman una noche, pero eso es ya suficiente para que les afecte al día siguiente», señaló. «Si se les priva del sueño de forma crónica, puede formarse una bola de nieve y que las cosas vayan a peor».

Intentar ponerse al día con el sueño durante el fin de semana puede agravar el problema.

«Si los niños duermen el sábado, les costará dormir el sábado en la noche; así que duermen el domingo y les costará dormir el domingo en la noche. El lunes en la mañana están casados y cuesta despertarles para que vayan a la escuela. Ellos intentan volver a un horario en el que puedan dormir bien», dijo Avis.

Los niños y los adolescentes necesitan pasar en la cama un número consistente de horas los siete días de la semana.

«Eso mantiene su reloj en marcha, de modo que pueden ir a la cama a cierta hora, dormir bien por la noche y despertarse bien descansados la mañana siguiente», añadió Avis.

Fuente: HealthDay, traducido por Hispanicare

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