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'Bacha bazi': Una forma “legal” de prostitución infantil

‘Bacha bazi’: Una forma “legal” de prostitución infantil

Te explicamos la práctica de los ‘bacha bazi’, una actividad que en cualquier país sería señalada como pedofilia y prostitución infantil, en Afganistán es tan común que se considera una tradición…

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Ubicado en el corazón de Asia se encuentra Afganistán, un país cuya sociedad es tremendamente conservadora debido a la religión por la que la mayor parte de la población se rige: el islam.

El sexo prematrimonial está absolutamente prohibido. En esta religión no importa si se trata de futuros esposos o de un hombre que contrató a una prostituta: es adulterio, es acto inmoral contra los derechos de Alá y contra los propios órganos sexuales, según las escrituras del Corán.

A los niños raptados, esclavizados y victimas de maltrato sexual se les obliga a vestir como mujeres y bailar para entretener – Imagen: Wikipedia.-

De hecho, si un hombre soltero y una mujer soltera son encontrados culpables -en un tribunal islámico- de haber mantenido relaciones sexuales antes del matrimonio o de haber cometido infidelidad, su castigo será el siguiente:

“Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno. Por respeto a la ley de Alá, no uséis de mansedumbre con ellos, si es que creéis en Alá y en el último día. Y que un grupo de creyentes sea testigo de su castigo».

La realidad socioeconómica de Afganistán

Por otro lado, tenemos que Afganistán es un país azotado por las guerras, donde la vida es cada vez más dura y las enormes cifras de muertes diarias se han convertido en algo común, pues el nivel de violencia es cada vez mayor.

Además, un estudio sobre las Condiciones de Vida en Afganistán (ACLS, por sus siglas en inglés), elaborado por la Unión Europea y la Organización Central de Estadísticas de Afganistán en el 2018, indicó que un 55% de la población afgana vive por debajo del umbral de la pobreza, es decir, con menos de un dólar al día.

Asimismo, la inseguridad alimentaria ha pasado en cinco años del 30% al 45%, lo que implica que muchas personas se han visto obligadas a realizar actividades terribles para llevarse algo a la boca antes de dormir…

¿En qué consiste la práctica de los bacha bazi?

En medio de estos dos factores, el religioso y el socioeconómico, los más afectados son los niños, quienes se han visto -desde hace muchos años- sumidos en una práctica condenable disfrazada de tradición: los bacha bazi.

El fenómeno de los bacha bazi es un tipo de esclavitud sexual que afecta a niños y adolescentes varones que son esclavizados y obligados a vestir como mujeres para satisfacer sexualmente a los afganos de altas posiciones económicas, especialmente militares.

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La mayoría de las víctimas han sido raptadas a plena luz del día, mientras jugaban, en el campo o en su propia casa; sin embargo, muchos otros son vendidos por sus familias a cambio de unas pocas monedas.

Una vez que los niños están bajo el poder de los explotadores, son violados y sometidos a toda clase de aberraciones regularmente. Además, se les enseña a bailar y se les obliga a actuar en fiestas vestidos con ropa de mujer, maquillados y con el cabello teñido, delante de hombres maduros.

Cuando la velada termina, los chicos pasan de mano en mano entre los invitados y sufren toda clase de abusos sexuales.

Una forma “legal” de prostitución infantil

El fenómeno de los bacha bazi no es una práctica nueva en Afganistán, sino que se trata de una antigua costumbre que había sido abolida durante el régimen talibán, que prohibió esta práctica bajo pena de muerte cuando llegó al poder en 1996. Sin embargo, la caída de los fundamentalistas supuso la vuelta del horror con más fuerza que nunca.

Actualmente, respaldada por años de “tradición”, la práctica de este fenómeno está tan normalizada en el país afgano que las autoridades no han hecho nada para erradicarlo, incluso la misma policía asiste a los bailes y vitorean a los niños como el resto de los hombres presentes.

Además, sus “dueños” aseguran que no están cometiendo un crimen porque “pagan” a sus padres por los servicios del niño al que están “educando”.

Asimismo, aunque la ley y la religión del país castiguen el adulterio, la violación y las relaciones prematrimoniales, no contiene ninguna disposición precisa sobre el bacha bazi, lo que se considera como un “vacío legal” del sistema.

En lo que respecta al hecho de que sean niños varones, los explotadores aseguran que no es un acto homosexual –lo cual está absolutamente prohibido en el islam- porque en ningún momento se enamoran de las víctimas, lo único que hacen es “causarles placer”.

A no ser esta práctica considerada pedofilia u homosexualidad, ni por ende contraria al islam, poseer niños de esta manera se ha convertido en un signo de masculinidad y de estatus en una sociedad corroída. Además, se tornó en un concurso en las filas de los militares donde comandantes del ejército compiten por la belleza de sus “bachas”.

Lo que dice y hace el gobierno…

El Gobierno afgano, por su parte, ha negado –de la boca para afuera- que tolere las violaciones de estos niños. De hecho, a principios del 2017 aprobó una ley que prohíbe y criminaliza esa práctica.

Sin embargo, el Gobierno decidió tomar cartas en el asunto únicamente a partir de las informaciones reveladas por la Agence France-Presse (AFP) en junio de 2016 en las que demostraban que los talibanes utilizaban a los bacha bazi para infiltrarse en los puestos de control y comisarías locales en las provincias de Uruzgan, Kandahar y Helmand para asesinar a sus miembros.

No obstante, el fenómeno de los bacha bazi ha aumentado drásticamente durante los últimos dos años a pesar de la introducción de la ley que lo prohíbe que, según los expertos, no ha terminado de calar en la población; especialmente entre los comandantes militares quienes pagan a la policía local para poder seguir con lo que ellos llaman una tradición.

De hecho, no hay siquiera un tribunal dedicado a escuchar casos de trata de niños. Apenas existe información sobre dónde acudir para denunciarla y, en las pocas reuniones en las que la policía ha allanado para detener la práctica, solo se han llevado detenidos a los bacha mientras que sus violadores quedan en libertad.

¿Qué sucede cuando el niño deja de ser un niño?

El “crecer” no es algo que beneficie a las víctimas de esta terrible práctica pues, al contrario de lo que puede parecer a primera vista, no implica necesariamente ser libres.

Si bien es cierto que cuando un chico cumple la mayoría de edad se convierte en un hombre, lo que hace imposible continuar siendo un bacha bazi, el ser liberados por ser “demasiado mayores” implica dos posibilidades: ser abandonados a su suerte o ser ejecutados.

Muchos de los bachas que empiezan a tener barba y rasgos de adultez, son asesinados y abandonados en las calles a plena luz del día.

La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC, por sus siglas en inglés) publicó en 2014 una investigación, dirigida por la activista afgana Soraya Sobhrang, en la que se traza un perfil de las víctimas y de los criminales.

Sobhrang explica en el estudio que la gran mayoría de los niños terminan siendo adictos a las drogas y al alcohol cuando crecen, si tienen la “suerte” de no ser ejecutados; además, corren el peligro de pasar de ser víctimas a convertirse en verdugos y empezar a explotar a otros niños.

Además, es tan grande la mancha social que supone haber sido un bacha, que las víctimas que consiguen escapar lo ocultan: “Si se quieren casar, nadie puede saberlo. Ninguna familia quiere dar sus hijas a alguien así», explica la activista.


Con información de: BBC / El Mundo / Europa Press / El Nuevo Diario

Imagen portada: Shutterstock

  

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