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5 fábulas que más que literatura, son cultura

5 fábulas que más que literatura, son cultura

La fábula es un género literario bastante añejo, que se asemeja con otros como el cuento y la prosa, pero se diferencia por la presencia de las moralejas y porque los protagonistas suelen ser animales. También, porque son muy cortas y sencillas de leer.

Eso no quiere decir que las fábulas no representen un género literario en sí, que lo son, por lo que hay algunas que han pasado a la posteridad convirtiéndose en elementos culturales imprescindibles para explicar las sociedades actuales. Teniendo en cuenta que la fábula, como género, tiene su aparición hace cientos de años en civilizaciones antiguas, no es para nada extraño que algunas representen, más que una herramienta de lectura que transmite valores, una completa pieza cultural.

La tortuga y la liebre

Aunque fácilmente se pudiera decir que las obras de Esopo representan la mayor representación cultural de la fábula a nivel global; o que las recopilaciones de La Fontaine también entrarían en esa descripción, lo mejor es diferenciar cada fábula, ya que todas han pasado de generación en generación a su modo y en sus formas.

La tortuga y la liebre es una fábula de Esopo que habla de cómo la perseverancia, la paciencia, la constancia y creer en sí mismo puede dar más resultados que todas las capacidades o atributos que teóricamente tienen los rivales. La historia habla de una carrera entre estos dos animales, donde la victoria fue para la tortuga, por tener los valores antes descritos.

Pedro y el lobo

O el pastorcillo mentiroso. Hay muchas variantes de esa fábula y en algunos países latinos cada región le ha colocado un nuevo nombre al protagonista.

Lo que sí queda clara es su moraleja: las mentiras tienen graves consecuencias, y una de las más relevantes es que las personas luego no creerán, incluso cuando se les dice la verdad.

Pedro se la pasaba bromeando con que venía un lobo a comerse las ovejas de los vecinos de su aldea. Las personas corrían, escondían sus rebaños, y luego se daban cuenta de que era mentira. Un día, el lobo realmente vino, y cuando Pedro asustado llamaba a los vecinos, nadie acudió porque todos ya suponían que sería mentira.

La cigarra y la hormiga

Una fábula que se ha convertido en una pieza cultural por ser una de las mejores demostraciones de que todo el esfuerzo da frutos, sobre todo cuando se realiza desde la previsión y la garantía de un mejor futuro.

En la historia, una cigarra se pasó todo el año cantando y danzando, mientras una hormiga se preocupó por construir una casa para el frío invierno. Cuando el invierno llegó, la cigarra no tenía refugio y estaba muriendo de frío. Tocó la puerta de la hormiga, y la hormiga se negó criticando su actitud de no prever ni trabajar para construir su propio bienestar y seguridad.

La gallina de los huevos de oro

Posiblemente se trate de una de las fábulas más conocidas de todo el género. Es la mejor representación de cómo la avaricia puede, aparte de romper el saco, acabar con una fuente constante de alegría, de ingresos o de lo que sea.

En la historia, un humilde hombre se encuentra una gallina que pone huevos de oro. Ponía uno cada día, que el hombre vendía para ir mejorando. Pero la avaricia pudo más, y decidió que si mataba la gallina y descubría lo que habría dentro, podría hacer que salieran más de un huevo al día y ser rico. Al sacrificarla, no había nada diferente con respecto a una gallina cualquiera. La avaricia rompió el saco.

El cuento de la lechera

Pocas fábulas tienen tanta notoriedad cultural como el cuento de la lechera, ya que se ha caracterizado como una constante de muchas personas en todas las sociedades y prácticamente en todas las épocas.

Hacer cuentas antes de tener las cosas, hacer planes antes de tener certezas, pensar en todo lo que se comprará con el dinero de una leche que ni siquiera se ha vendido, es un mal muy actual y global.

Con información de: https://fabulastop.com/

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