#PalabraCulta: Y tú, ¿dices «perogrulladas»?

Perogrullada es un sustantivo femenino que significa verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española.

El Diccionario de Oxford simplifica la definición diciendo que es una “afirmación que resulta superflua o simple por encerrar una verdad muy evidente.

Lexicoon.org considera este término regularmente utilizado y le otorga 69 de 100 estrellas. España es el país que más la emplea.

En retórica la perogrullada es semejante a la tautología, la redundancia o el pleonasmo: una definición tan simple que duplica su misma denominación.

Algunos sinónimos son: simpleza, puerilidad, tontería, necedad.

Ejemplos:

  • Un análisis sociológico debe desembocar en un cuadro de conclusiones sociológicas.
  • El agua moja.
  • Si hace frío es porque no hace calor.
  • La lava es caliente.

 

 

Pero Grillo: la inspiración

Al decir una expresión tan evidente o tan conocida que resulta una afirmación trivial o apodíctica, suele opinarse que se dijo una perogrullada o una verdad de Perogrullo.

Existe un documento que data de 1460, el cual es un breve relato en el que se describe a un profeta ermitaño a quien llama «Pero Grillo», titulado Profecía, cuyo autor usa el seudónimo de Evangelista. El libro comienza «El primero día de enero que vendrá será primero día del año (…) Este día amanecerá al alba»

Lo escrito en el texto apunta que el misterioso Evangelista era comendador de la orden militar de San Juan de Rodas y da cuenta de la profecía publicada entre sus obrillas ligeras y graciosas por el Sr. Paz y Melia en la primera serie de «Sales españolas ó agudezas del ingenio nacional» (Madrid 1890).

La palabra perogrullada fue inventada por Francisco de Quevedo –escritor español del Siglo de Oro- en su libro Los sueños (1622), en concreto en la Visita de los Chistes, también conocida como Sueño de la Muerte, donde interviene el «gran profeta» Pero Grullo y ofrece diez profecías: «Yo soy Pedro y no Pero Grullo, que quitándome una d en el nombre me hacéis el santo fruta.» Algunas son:

Si lloviere, habrá lodos

y será cosa de ver

que nadie podrá correr

sin echar atrás los codos.

El que tuviere, tendrá.

Será casado el marido;

las mujeres parirán

siempre y cuando se empreñen

y los hijos que nacieren

de cuyos fueren, serán.

Se volará con las plumas,

andarase con los pies;

serán seis dos veces tres

por muy mal que hagas las sumas.

 

Miguel de Cervantes menciona al personaje en la segunda parte de Don Quijote de La Mancha, en el capítulo LXII.

Sancho Panza pregunta a la «cabeza» si volverá a ver a su mujer y a sus hijos. La «cabeza» responde: «Gobernarás en tu casa; y si vuelves a ella, verás a tu mujer y a tus hijos; y, dejando de servir, dejarás de ser escudero.» A lo cual Sancho añade: «Bueno, par Dios; esto yo me lo dijera: no dijera más el profeta Perogrullo».

Diego Mata | Culturizando
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