Marzo 22, 2016

Según la ciencia: 7 beneficios saludables del agua

Según la ciencia: 7 beneficios saludables del agua

Por Nutrición Sin Más |

Tu organismo se compone aproximadamente de un 60 % de agua, de ahí que controlar la pérdida y la ingesta de agua sea tan importante. Mantenerte adecuadamente hidratado puede beneficiarte de muchas formas, así como protegerte de diversos problemas de salud. Aprende 7 razones científicas por las que beber agua contribuye a una mejor salud tanto física como mental.
1. Favorece la pérdida de peso
Es un hecho científico que tomar cierta cantidad de agua al día adelgaza. La ingesta de agua puede ayudarte a perder esos kilos de más mediante 3 mecanismos:

  • Disminución del apetito.
  • Aumento de la quema de calorías.
  • Reducción automática del consumo de calorías totales.

Tomar agua 30 minutos antes de cada comida reduce el número de calorías totales que consumes durante el resto del día e incrementa la pérdida de peso hasta en un 44 %, lo que podría llegar a equivaler a 2 kilos. La cantidad diaria recomendada de agua es de 2 litros y beber dicha cantidad aumenta la quema de calorías en 96 calorías diarias, incrementándose aún más si bebes agua fría.

Por otro lado, debes saber que cuando bebes medio litro de agua, tu metabolismo también aumenta en un 30 %. Asimismo, el agua no posee calorías y varios estudios han concluido que el hecho de beber agua en lugar de otro tipo de bebidas, como bebidas azucaradas o gaseosas, hace que ingieras un 9 % menos de calorías al día o, lo que es lo mismo, 200 calorías menos. Igualmente, se ha descubierto que tomar bebidas azucaradas antes de una comida aumenta en un 7,8 % la ingesta total de calorías, en comparación con tomar agua.

En conclusión, beber entre 1 litro y 1 litro y medio de agua al día causa una notable reducción de peso, disminuye el índice de masa corporal y elimina gran cantidad de grasa abdominal.
2. Previene y alivia el estreñimiento
El estreñimiento es un problema digestivo que muchas personas sufren en silencio y que puede llegar a ser muy molesto, incluso interferir de manera negativa en tus actividades diarias. Pero existe una forma muy sencilla y eficaz para evitarlo… ¡beber agua!

Una ingesta insuficiente de agua puede causarte deshidratación leve, uno de los factores de riesgo más comunes del estreñimiento. Cuando consumes pocos líquidos, el intestino grueso absorbe el agua de las deposiciones, aumentando su dureza y dificultando su expulsión. De acuerdo con algunos estudios, tomar agua con gas resulta muy eficaz para combatir el estreñimiento y mejorar los síntomas de la dispepsia, aunque no se sabe si los resultados se deben al dióxido de carbono o al mayor contenido de minerales de este tipo de agua. Mantenerte hidratado en todo momento y consumir alimentos ricos en fibra te ayudará a mantener a raya el estreñimiento.

 

3. Mantiene y aumenta tu rendimiento físico

La hidratación durante la práctica de ejercicio físico es muy importante. El agua no te proporciona energía como las grasas o los carbohidratos, pero la pérdida de fluidos puede afectar seriamente tu rendimiento físico. La deshidratación, aún siendo leve, puede alterar la temperatura corporal, provocar cansancio y fatiga, disminuir la motivación y dificultar el ejercicio, tanto física como mentalmente.

Las personas que comienzan un entrenamiento o actividad física con un déficit de líquidos no tienen el mismo rendimiento que aquellas que están completamente hidratadas, sin importar si el ejercicio es de duración corta o larga. Debes tener en cuenta que un deportista puede llegar a perder hasta un litro y medio de su peso líquido a través de la sudoración en tan solo una hora. Es por estas razones que una hidratación completa antes, durante y después del ejercicio es tan importante.

 

4. Reduce el riesgo de piedras en el riñón
Las piedras en el riñón, también llamadas cálculos renales o litiasis, se forman a partir de restos de minerales presentes en la orina. El organismo humano dispone de sus propios mecanismos para eliminar las toxinas del cuerpo y uno de estos mecanismos son los riñones. Los riñones son dos pequeños órganos cuya función es expulsar desechos y agua en exceso fuera de nuestro cuerpo.

Cuando bebemos poco agua, la orina se vuelve más concentrada y es mucho más fácil que algunos desechos se cristalicen y formen piedras. Por el contrario, una mayor ingesta de agua aumenta el volumen de la orina que se filtra en los riñones y facilita la disolución de las sustancias que pueden formar cálculos, además de favorecer incluso la expulsión de piedras ya existentes.

Respecto a la evidencia científica que respalda este hecho, existen estudios que confirman que tomar más agua puede reducir la recurrencia de piedras en el riñón, aunque se requieren más investigaciones.

 

5. Previene dolores de cabeza
Uno de los síntomas comunes de la deshidratación es el dolor de cabeza. En una investigación, se observó que el aumento de la ingesta de agua reducía el número total de horas y la intensidad de los dolores de cabeza, aunque no la frecuencia con que estos aparecían.

Otro estudio reveló que tomar un litro y medio de agua más al día mejoraba la calidad de vida de aquellos sujetos propensos a tener dolores de cabeza leves al reducir notablemente los síntomas (12).

No obstante, el efecto puede variar de una persona a otra y depende del tipo de dolor de cabeza.

 

6. Mejora el rendimiento cognitivo
Normalmente, la pérdida del 1 % del líquido corporal se compensa en un plazo de 24 horas. Pero si esta compensación no ocurre y además se sigue perdiendo fluidos, las funciones cognitivas y físicas se ven afectadas. La deshidratación leve puede alterar numerosos e importantes aspectos de la función cognitiva, tales como el nivel de alerta, concentración o memoria a corto plazo en niños, jóvenes y adultos. Y esto no debería extrañarte, ya que el 75 % de tu cerebro se compone de agua.

Un estudio llevado a cabo con sujetos masculinos concluyó que la deshidratación leve aumentaba la tensión y la ansiedad, así como también reducía el nivel de alerta y la memoria visual. Y aún hay otros muchos estudios que han probado que una ingesta reducida de agua junto con una pérdida de líquidos leve (deshidratación) perjudica seriamente las funciones cognitivas.

En otras palabras, no solo los alimentos afectan de una forma u otra las funciones de tu organismo; el consumo de líquidos es igual de importante a la hora de garantizarse una buena salud.

No te arriesgues y lleva siempre una botellita de agua contigo: beber de vez en cuando aunque no tengas realmente sed puede prevenir una deshidratación leve que conduzca a mayores consecuencias.

 

7. Previene y reduce los síntomas de la resaca
La resaca es un conjunto de síntomas producidos por un consumo excesivo de alcohol, entre los que se incluyen dolor de cabeza palpitante, mucho cansancio y sequedad de boca. Pero ¿sabes a qué se debe todo esto? De nuevo, es la deshidratación el detonante de esta cadena de síntomas tan molestos (aunque no el único): el alcohol es una bebida diurética. Al consumir alcohol en grandes cantidades, el volumen de líquidos de tu organismo se reduce significativamente, puesto que el alcohol contribuye a la deshidratación.

¿Sorprendido?

Por tanto, beber agua entre copa y copa puede salvarte de una horrible resaca al día siguiente o, más sencillo aún, controla tu consumo de alcohol si no quieres que la resaca se apodere de tu cuerpo. Si ya no hay remedio para prevenir la resaca porque esta ya te ha atacado, bebe toda el agua que puedas para recuperar todos los líquidos que el alcohol te hizo perder durante la noche anterior. Un gran vaso de agua antes de acostarte también puede ayudarte.

 

¿Cuál es la cantidad diaria recomendada de agua?
En realidad, cada persona necesita consumir una cantidad de agua diferente, en función de su condición física, salud, hábitos, edad… Por lo general, las autoridades sanitarias recomiendan beber al menos 2 litros de agua al día, pero habrá personas que necesiten más. Por ejemplo, si eres una persona deportista, es obvio que necesitarás beber mucho más que 2 litros, y lo mismo ocurre con las personas mayores o las madres lactantes.

Pero una cosa está clara:

Si tienes sed, bebe, y cuando estés saciado, para.
En periodos de mucho calor o ejercicio, bebe suficiente agua para compensar la pérdida de líquidos.
Si tu objetivo es perder peso, aumenta la ingesta diaria de agua y, principalmente, bebe agua antes de las comidas: aprox. 2 litros diarios.
No obstante, tampoco es bueno abusar del agua, ya que puedes llegar a un estado de hiperhidratación, en el que tu cuerpo no puede eliminar toda el agua que ingieres y puede ser incluso mortal.

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