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‘La muerte de Chatterton’, una pintura que muestra el sufrimiento de un poeta abandonado

‘La muerte de Chatterton’, una pintura que muestra el sufrimiento de un poeta abandonado

Thomas Chatterton, fue un joven muy decidido a luchar por sus ideales, hasta que la vida se encargó de robarle la esperanza y se entregó a la desdicha. ¿Quién fue Thomas Chatterton? ¿Cómo era su vida? ¿Por qué decidió suicidarse? Aquí te contamos todo.

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La pintura, una visión de Henry Wallis

El artista británico se dio a conocer por la representación de uno de los suicidios más famosos en el mundo de la literatura. La muerte de Thomas Chatterton marcó el inicio del Romanticismo, una de las corrientes de pensamiento más poderosas de todos los tiempos. Su visión prerrafaelita, creó un lienzo lleno de nostalgia, dolor y sufrimiento, que capturó magistralmente la esencia de un suicidio adolescente.

El retrato se dio a conocer porque el artista lo exhibió en la Royal Academy de Londres. Desde ese momento, se convirtió en el principal referente para imaginar lo que fue la vida del joven poeta desdichado.

Una infancia llena de tristezas y desafíos por supervivencia

Nacido en el seno de una familia muy humilde, conoció las carencias desde muy pequeño. Su padre, quien era un apasionado del arte y la cultura, falleció poco tiempo antes de que su hijo naciera. Al ser el único sustento del hogar, quedaron prácticamente en la indigencia.

Cuentan algunas versiones, que no tener a su padre lo afectó notablemente y lo dejó sin un modelo a quién imitar, por eso no tenía clara su identidad.

Además de sus problemas económicos, la familia de Chatterton se enfrentaba a su aparente incapacidad lectora. Cuando niño, tuvo múltiples problemas de lectura. Parecía no entender el alfabeto y no avanzaba a la misma velocidad que sus compañeros. Todo cambió cuando de un momento a otro, quedó fascinado por unos manuscritos de su padre y comenzó a sentir interés por descubrir qué escondían las letras.

Cuando cumplió ocho, comenzó a estudiar en una fundación que tenía lugar en el Hospital Colston; se encargaba de enseñar a los más necesitados a aprender a realizar las labores que se necesitaban en el pueblo. A él, se le asignó estudiar leyes y comercio. Era un tanto arbitrario el proceso de selección de carrera, porque a pesar de que se le daba una oportunidad de estudio, no podían elegir la rama que querían desarrollar, pero él encontró la manera de ejercer su pasión. 

El monje medieval inventado que le devolvió la vida

Sus talentos de escritura eran de un súper dotado, comenzó a escribir a los 11 años y todos creyeron que los trabajos eran de un monje anciano y lleno de sabiduría.

Chatterton tenía muchas presiones. Su familia era pequeña y tenía la necesidad de aportar. Uno de sus deseos más grandes era ser famoso para poder comprar objetos lujosos y llenar su casa de elegancia. Cuando conoció la lectura, se convirtió en un fanático y fue así como se le ocurrió la brillante idea de inventar un pseudónimo para vender libros.

Thomas Rowley fue el nombre que le dio a un monje medieval del siglo XV, que escribía poesía antigua. Un producto de su imaginación terminó siendo todo un éxito. El primer libro lo vendió a la iglesia en la que colaboraba y así la fama del supuesto monje, fue creciendo. Llegó a escribir hasta supuestas enciclopedias. Su talento es de admirar puesto que nadie nunca sospechó que eran falsos.

Los rechazos que lo llevaron a quitarse la vida

Como escritor falso tenía éxito, pero él quería reconocimiento propio, por lo que decidió buscar un patrón para mostrarle sus trabajos y así, comenzar una carrera como poeta. Vivía en Bristol, Inglaterra y el movimiento cultural era escaso. Consiguió varios interesados, pero al descubrir su edad –tenía 16 años-, lo rechazaban considerándolo precoz e incluso inexperto.

Algunas versiones aseguran que es imposible que se haya quitado la vida y consideran su muerte como un acto accidental. Al ser un poeta dramático por excelencia, debió dejar una carta de suicidio y no fue así. Dicen que quizás se envenenó accidentalmente como una reacción de su inminente desnutrición.

Cada rechazo lo traumatizó, comenzó a sentirse un completo fracaso y decidió viajar a Londres, con el propósito de buscar mejor fortuna. Llegó a la gran ciudad y no fue tan maravillosa como él se imaginaba. Si bien llegó a colaborar con Hamilton’s Town and Country Magazine y Freeholder’s Magazine, el pago no le hacía justicia a su trabajo. Sin embargo, con sus primeros cheques envió dinero y regalos a su familia.

Comenzó a ser reconocido por sus trabajos en los diarios, pero para él no era suficiente. Su orgullo no lo dejaba pedir ayuda, muchas veces pasaba hambre y se encontraba sumergido en la más profunda desesperación.

El 24 de agosto de 1770, se encerró en su ático y tras ojear y arrugar algunas de las hojas que lo acompañaban, decidió envenenarse con arsénico. Fue el fin del poeta con solo 17 años.

Su muerte marcó un hito en el mundo y hoy es recordado como uno de los propulsores del Romanticismo. Su pasión por el arte y sus ganas de ser reconocido lo volvieron un ícono para todos aquellos que amaban a los héroes caídos.

Con información de: PoetryFoundation / Britannica / CírculoDePoesía / Foto: Wikimedia

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