En el lapso de apenas catorce meses, en plena Guerra Fría, un mismo hombre recibió el máximo galardón de la Unión Soviética y el reconocimiento más prestigioso de Occidente. Miguel Ángel Asturias obtuvo el Premio Lenin de la Paz en 1966 y el Premio Nobel de Literatura en 1967, justo el día en que cumplía 68 años.
Nacido el 19 de octubre de 1899 en la Ciudad de Guatemala y fallecido el 9 de junio de 1974 en Madrid, España, el escritor y diplomático no solo es considerado el novelista más importante de su país. Su pluma alteró para siempre la estructura de la narrativa en español décadas antes de que estallara el llamado Boom latinoamericano, aunque el costo personal de su obra fue la persecución política, la pérdida de su nacionalidad y un largo destierro.
¿Quién fue Miguel Ángel Asturias y cuál fue su aporte a la literatura?
Miguel Ángel Asturias (1899-1974) fue un escritor, periodista y diplomático guatemalteco, miembro central de la Generación de 1920 junto a César Brañas y Luis Cardoza y Aragón. Precursor del realismo mágico y de la novela de dictador, fusionó la mitología maya con el surrealismo europeo, ganando el Nobel en 1967.
Hijo de un juez que se opuso al régimen del dictador Manuel Estrada Cabrera y de una maestra con ascendencia indígena, Asturias conoció desde niño las dos caras de Guatemala: la represión política de la capital y la tradición oral del interior del país, donde su familia se refugió en 1904.
En su juventud estudió Medicina durante un año antes de pasarse a la Facultad de Derecho en la Universidad de San Carlos. Allí se integró en la Generación de 1920, un grupo de intelectuales —entre los que destacaron César Brañas y Luis Cardoza y Aragón— que combatió en las calles la tiranía de Estrada Cabrera y fundó la Universidad Popular en 1922 para alfabetizar a los trabajadores.
Sin embargo, el verdadero hallazgo literario de Asturias no ocurrió en Centroamérica, sino a nueve mil kilómetros de distancia, cuando descubrió que para entender el alma indígena de su tierra debía mirarla desde las aulas de París.
El redescubrimiento del Popol Vuh en París y el nacimiento del realismo mágico
Durante su estancia en París entre 1924 y 1933, Miguel Ángel Asturias estudió etnología en La Sorbona con el profesor Georges Raynaud, dirigiendo en 1927 la traducción al español del Popol Vuh. Este cruce entre la cosmovisión maya y el surrealismo francés dio origen a Leyendas de Guatemala (1930).
Asturias viajó a Europa en 1924 con la intención de estudiar economía política en Londres, pero pronto se trasladó a París. En las aulas de La Sorbona se inscribió en el curso sobre religiones y mitos de Mesoamérica impartido por el antropólogo Georges Raynaud.
Raynaud llevaba décadas traduciendo textos sagrados mayas del quiché al francés porque consideraba que las versiones españolas coloniales estaban contaminadas por prejuicios religiosos. Junto al escritor mexicano José María González de Mendoza, Asturias tradujo al español la versión de Raynaud de Los dioses, los héroes y los hombres de Guatemala antigua, conocida universalmente como el Popol Vuh.
Aquel ejercicio académico transformó su oído literario. En los cafés de Montparnasse, Asturias frecuentó a los poetas surrealistas como André Breton y Paul Éluard, además de trabar amistad con Alejo Carpentier y Arturo Uslar Pietri. Descubrió que el automatismo psíquico que buscaban los franceses ya existía de forma orgánica en el pensamiento mítico indígena, donde los sueños, la naturaleza y la vigilia comparten el mismo plano de realidad.
De esa aleación nació en Madrid su primer libro, Leyendas de Guatemala (1930). Cuando la obra se tradujo al francés en 1932, el poeta Paul Valéry escribió una carta-prólogo donde calificó aquellos relatos como «historias-sueños-poemas» y confesó haber sentido el efecto de un «elixir tropical».
El Señor Presidente y el exilio: la literatura contra las dictaduras
La lucha política de Asturias definió su narrativa social. Su novela El Señor Presidente, terminada en 1933 pero publicada en 1946 por la censura de Jorge Ubico, fundó el subgénero de la novela de dictador, mientras que el golpe de Estado de 1954 contra Jacobo Árbenz lo condenó al exilio.
Antes de dejar París, Asturias terminó el manuscrito de una novela que había comenzado diez años atrás como un cuento titulado Los mendigos políticos. Era El Señor Presidente, un retrato asfixiante sobre el terror de Estado inspirado en los veintidós años de dictadura de Manuel Estrada Cabrera.
Al regresar a Guatemala en 1933, se encontró con un nuevo caudillo en el poder: el general Jorge Ubico. Sabedor de que publicar el libro equivalía a la cárcel o al fusilamiento, Asturias guardó el manuscrito bajo llave durante trece años. Recién en 1946, tras la caída de Ubico y el inicio de la llamada «Primavera Democrática», editó la novela en México con su propio dinero.
Durante los gobiernos democráticos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz, Asturias inició una intensa carrera diplomática que lo llevó a México, Argentina, Francia y El Salvador. Pero la estabilidad se quebró en junio de 1954.
Cuando un golpe de Estado respaldado por la CIA y promovido por los intereses de la corporación estadounidense United Fruit Company derrocó a Árbenz, el nuevo régimen militar de Carlos Castillo Armas despojó a Asturias de la nacionalidad guatemalteca y lo expulsó del país. Aquel atropello geopolítico fue el motor de su célebre Trilogía bananera —compuesta por Viento fuerte (1950), El Papa Verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960)—, una denuncia frontal contra el enclave frutero y la explotación en Centroamérica.
Obras destacadas de Miguel Ángel Asturias
Las obras más importantes de Miguel Ángel Asturias abarcan desde la mitología indígena en Leyendas de Guatemala (1930), Hombres de maíz (1949) y Mulata de tal (1963), hasta la denuncia política en El Señor Presidente (1946), sumando ensayos cosmogónicos y textos póstumos publicados hasta 1993.
Si El Señor Presidente le dio fama internacional, los críticos coinciden en que su cumbre estética es Hombres de maíz (1949). En sus páginas, Asturias plantea el conflicto entre los indígenas que consideran el maíz como un elemento sagrado —la materia misma con la que los dioses modelaron al ser humano según el Popol Vuh— y los comerciantes criollos que queman los bosques para explotar el grano como simple mercancía.
Su catálogo literario se expandió durante décadas, incluyendo obras publicadas después de su fallecimiento en 1974:
- Leyendas de Guatemala (1930): Colección de relatos que reconstruye los mitos mayas y coloniales con una prosa rítmica y vanguardista.
- El Señor Presidente (1946): Obra fundacional sobre el autoritarismo latinoamericano donde el tirano nunca es llamado por su nombre propio.
- Hombres de maíz (1949): Su obra maestra, donde la estructura narrativa imita el pensamiento mítico maya-quiché.
- Mulata de tal (1963): Una desbordante fábula grotesca y carnavalesca sobre un campesino que vende a su esposa al demonio del maíz a cambio de riquezas.
- Tres de cuatro soles (1971): Aunque sus raíces se remontan a sus recuerdos del terremoto de Guatemala de 1917 y a apuntes de décadas previas, esta obra ensayística y poética sobre la creación y el cosmogonismo maya vio la luz primero en francés en Ginebra (1971) y luego en español de forma póstuma.
- El hombre que lo tenía todo, todo, todo (1981): Novela infantil y fantástica publicada póstumamente, escrita originalmente para sus hijos.
- El árbol bajo la cruz (1993): Última novela inédita del autor, rescatada y publicada casi veinte años después de su muerte.
¿Por qué ganó el Premio Lenin de la Paz y el Premio Nobel de Literatura?
Miguel Ángel Asturias recibió el Premio Lenin de la Paz en 1966 por su denuncia del imperialismo en su Trilogía bananera, y en 1967 obtuvo el Premio Nobel de Literatura por «sus logros literarios vivos, fuertemente arraigados en los rasgos nacionales y las tradiciones de los pueblos indígenas de América Latina».
La década de 1960 colocó a Asturias en una encrucijada política. En 1966, tras doce años de exilio en Argentina y Europa, el nuevo presidente civil de Guatemala, Julio César Méndez Montenegro, le devolvió el pasaporte y le pidió que aceptara el cargo de embajador en Francia.
Muchos intelectuales de izquierda le reprocharon haber aceptado representar a un gobierno civil que seguía tutelado por el ejército que masacraba a la guerrilla en su país. Ese mismo año, sin embargo, Moscú le entregó el Premio Lenin de la Paz, reconociendo su defensa de los pueblos oprimidos frente a las compañías transnacionales.
Catorce meses después, el 19 de octubre de 1967 —el día exacto de su cumpleaños número 68—, la Academia Sueca anunció en Estocolmo que Miguel Ángel Asturias era el ganador del Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el segundo autor latinoamericano en recibirlo tras la poeta chilena Gabriela Mistral (1945).
«Mi obra continuará reflejando la voz de los pueblos, recogiendo sus mitos y creencias populares y buscando al mismo tiempo dar nacimiento a una conciencia universal de los problemas latinoamericanos».
Miguel Ángel Asturias, al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1967.
Asturias pasó sus últimos años entre París y España. Falleció en un hospital de Madrid el 9 de junio de 1974 a los 74 años, a causa de un tumor intestinal. Cumpliendo su voluntad de no regresar a una Guatemala dominada por regímenes militares, fue sepultado en el cementerio de Père-Lachaise en París, bajo una réplica de una estela maya que aún vigila su tumba en la capital donde aprendió a escuchar la voz de sus ancestros.
Preguntas frecuentes sobre Miguel Ángel Asturias
¿Cuándo ganó Miguel Ángel Asturias el Premio Nobel de Literatura?
Miguel Ángel Asturias ganó el Premio Nobel de Literatura el 19 de octubre de 1967, coincidiendo con su cumpleaños número 68. La Academia Sueca premió su capacidad para integrar las tradiciones y mitos de los pueblos indígenas de América Latina en la literatura universal, siendo el primer novelista hispanoamericano en lograrlo.
¿Cuál es la obra más famosa de Miguel Ángel Asturias?
Sus dos obras más célebres son El Señor Presidente (1946), considerada la piedra angular de la «novela de dictador» en América Latina, y Hombres de maíz (1949), reconocida por la crítica literaria como su obra maestra por fusionar la cosmovisión maya del Popol Vuh con el realismo mágico.
¿Dónde murió y dónde está enterrado Miguel Ángel Asturias?
Miguel Ángel Asturias falleció el 9 de junio de 1974 en Madrid, España, a los 74 años de edad. Sus restos fueron trasladados a Francia y descansan en la división 10 del cementerio de Père-Lachaise en París, bajo un monumento coronado por una réplica de una estela indígena maya.
Algunas de las mejores frases de Miguel Ángel Asturias
«Sube la línea de mi vida con trazo igual a tus volcanes y luego baja como línea de corazón hasta mis dedos».
«Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano».
«Toda obra, cualquiera que sea, literaria, política, científica, debe estar respaldada por una conducta».
«El poeta es una conducta moral».
«¡No hay paz que no descanse sobre los escudos, las cabezas y los cuerpos decapitados del enemigo!».
«Sembrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz. Sembrado por negocio es hambre del hombre que fue hecho de maíz».
«Oigo pegando mis oídos al mapa vivo de tu suelo que llevo aquí, aquí en las manos, repicar todas tus campanas, parpadear todas tus estrellas».
«Para un pueblo hambriento e inactivo, la única forma en la que Dios puede aparecer es en la de comida y trabajo».
«Hace calor de Dios, amor».
«Los espejos son como la conciencia. Uno se ve allí como es, y como no es, pues quien se ve en lo profundo del espejo trata de disimular sus fealdades y arreglarlas para parecer a gusto».