Günter Grass hizo de la memoria incómoda una materia literaria. En sus novelas, el pasado nazi de Alemania aparecía entre historias familiares, escenas grotescas y personajes que no permitían al lector instalarse en una versión tranquilizadora de la historia. Pero el escritor que cuestionaba los silencios de su país tardó décadas en hacer público un capítulo de su propia juventud: había servido en las Waffen-SS.
Novelista, poeta, dramaturgo, escultor y artista gráfico, Grass fue una de las principales voces de la literatura alemana de posguerra. En 1999 recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su trayectoria estuvo marcada por la creación artística, el compromiso político y una pregunta persistente: ¿cómo contar un pasado que muchos preferían olvidar?
Biografía de Günter Grass: de Danzig a la posguerra
Günter Grass nació el 16 de octubre de 1927 en la Ciudad Libre de Danzig, hoy Gdańsk, Polonia. Aquella ciudad portuaria del Báltico, atravesada por la historia alemana y polaca, se convirtió en uno de los escenarios centrales de su obra.
Su adolescencia transcurrió bajo el nazismo y durante la Segunda Guerra Mundial. En 1944, con 17 años, fue llamado a filas y destinado a las Waffen-SS, la rama militar de las SS nazis. Al final de la guerra fue prisionero de las fuerzas estadounidenses.
Después trabajó en el campo y en la minería, y estudió arte en Düsseldorf y Berlín. Antes de alcanzar reconocimiento como novelista, desarrolló su actividad como escultor y artista gráfico. Esa relación entre palabra e imagen lo acompañó durante su carrera: también realizó portadas e ilustraciones para sus libros.
En 1955 se incorporó al Grupo 47, un encuentro de escritores vinculado a la renovación de la literatura alemana de posguerra. Al año siguiente publicó su primer libro de poesía. Su consagración internacional llegaría en 1959, con una novela protagonizada por un niño que se negaba a crecer.
El tambor de hojalata: un niño frente al mundo adulto
El tambor de hojalata (1959) convirtió a Grass en una figura de la narrativa europea. Su protagonista y narrador, Oskar Matzerath, decide dejar de crecer a los tres años. Desde ese cuerpo infantil observa las contradicciones de los adultos, el ascenso del nazismo y la destrucción de la guerra.
El tambor que da título al libro no es un simple accesorio: acompaña la manera en que Oskar interviene en su entorno. Grass combina lo grotesco, la sátira y episodios que rompen con el realismo para mostrar cómo la violencia histórica alcanza la vida cotidiana.
Al concederle el Nobel, la Academia Sueca destacó la renovación que supuso esta primera novela después de décadas de destrucción lingüística y moral. Su mirada recuperaba a las víctimas, a los perdedores y a quienes preferían olvidar las mentiras en las que habían creído.
La adaptación al cine y el Óscar de 1980
El director Volker Schlöndorff llevó El tambor de hojalata al cine en 1979. La película ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en la ceremonia del 14 de abril de 1980. Conviene distinguir ambas fechas: 1979 corresponde al estreno; 1980, a la entrega del premio.
La trilogía de Danzig y otras obras de Günter Grass
Grass regresó al escenario de su infancia en El gato y el ratón (1961) y Años de perro (1963). Junto con El tambor de hojalata, estos libros forman la trilogía de Danzig: tres aproximaciones distintas a una sociedad atravesada por el nazismo, la guerra y sus consecuencias.
Su literatura no se limitó a ese período. En Anestesia local (1969) abordó las tensiones entre generaciones y la protesta contra la guerra de Vietnam. En Diario de un caracol (1972) entrelazó su participación política con la memoria y la ficción.
En Mi siglo (1999) recorrió el siglo XX año por año mediante relatos que cambian de perspectiva. No se trata simplemente de una colección de ensayos: el libro utiliza distintas voces para acercarse a la historia desde experiencias individuales.
Entre sus obras más representativas se encuentran las siguientes. Las fechas corresponden a su publicación original en alemán:
- El tambor de hojalata (1959).
- El gato y el ratón (1961).
- Años de perro (1963).
- Anestesia local (1969).
- Diario de un caracol (1972).
- El rodaballo (1977).
- Mi siglo (1999).
- A paso de cangrejo (2002).
- Pelando la cebolla (2006; publicada en español en 2007).
El Nobel de Literatura y su compromiso político
Desde la década de 1960, Grass participó en campañas a favor de la socialdemocracia alemana y de Willy Brandt. También se pronunció contra los fanatismos y las ideologías totalitarias, y mantuvo un compromiso con el pacifismo y el movimiento ecologista.
En 1999 recibió dos de sus mayores reconocimientos. La Fundación Princesa de Asturias distinguió su creación literaria y ensayística, junto con su trayectoria cívica. Ese mismo año, el Nobel reconoció una obra que recuperaba el rostro olvidado de la historia.
A menudo fue descrito como una conciencia crítica de Alemania. Esa posición pública hizo todavía más intenso el debate que provocó en 2006 al hablar de su propio pasado militar.
Pelando la cebolla: la revelación sobre las Waffen-SS
En agosto de 2006, antes de la publicación de Pelando la cebolla, Grass reveló en una entrevista que había servido en las Waffen-SS durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. El libro autobiográfico abordó ese episodio, su infancia y su formación como artista y escritor.
Según explicó entonces, había intentado alistarse como voluntario en el servicio de submarinos, pero fue llamado a filas y destinado a las Waffen-SS. Por tanto, no debe confundirse aquel intento de ingreso en la marina con un alistamiento voluntario en esta organización.
La controversia se concentró tanto en su pertenencia a las Waffen-SS como en el tiempo que había tardado en hacerla pública. Un autor que exigía a su sociedad examinar el pasado había mantenido ese capítulo de su biografía fuera del debate durante décadas. La BBC documentó las críticas y las repercusiones sobre su autoridad moral.
Cuándo murió Günter Grass
Günter Grass murió el 13 de abril de 2015 en Lübeck, Alemania, a los 87 años. Su obra dejó novelas, poesía, teatro, ensayos, dibujos y esculturas, además de un debate abierto sobre la relación entre creación literaria, memoria y responsabilidad personal.
En su discurso del Premio Príncipe de Asturias de 1999 había explicado por qué volvía una y otra vez sobre las vidas que quedaban fuera de los grandes relatos: la literatura, dijo, da la palabra a «todos aquellos que no hacen la Historia pero a los que inevitablemente la Historia les ocurre».
Las mejores frases de Günter Grass
“En estadística, lo que desaparece detrás de los números es la muerte.”
“El dinero no crea ideas, sino melancolía.”
“Cuando algo es moralmente correcto hay que defenderlo sin preocuparse de las consecuencias políticas o personales que vamos a pagar.”
“Incluso los malos libros son libros, y por lo tanto sagrados.”
“(América es) La tierra donde la gente encuentra lo que había perdido.”
“Hoy sé que todo nos observa, que nada pasa desapercibido, que incluso el papel pintado tiene mejor memoria que los seres humanos.”
“Melancolía y utopía son cabeza y cola de la misma moneda.”
“No hay espectáculo más hermoso que la mirada de un niño que lee.”
“Las personas siempre han contado cuentos. Mucho antes de que la humanidad aprendiera a leer y escribir, todo el mundo escuchaba cuentos. Y había narradores que los contaban mejor que otros, es decir, que la gente les creía más sus mentiras.”
“Voy a componer un ballet para tus glóbulos, los rojos y los blancos. Cuando caiga el telón te tomaré el pulso y veré si el esfuerzo ha merecido la pena.”
“ (…) Sin la menor duda, el afecto solicito hacia mi persona había impedido a mis amigos traerme algo tan peligroso como es el papel en blanco y ponerlo a disposición de las sílabas que incesantemente segrega mi espíritu.”
“Nada es seguro, podríamos estar subiendo y no bajando.”
“En esta gran casa, desde las ratas, que conocen los desagües, hasta las palomas que no conocen nada, vivo y sospecho muchas cosas.”