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Marca Personal: Del egocentrismo a la autenticidad, ¿Cuál es tu estilo?

Marca Personal: Del egocentrismo a la autenticidad, ¿Cuál es tu estilo?

Por Daniel Colombo / Con los cambios del mundo laboral y la evolución tecnológica, la competitividad en el mercado sigue en alza. Ya sea que estés buscando trabajo, un ascenso en el empleo actual o que trabajes por tu cuenta en tu negocio, la Marca Personal es el conjunto de atributos de percepción que el público se hace de ti.

Hoy no alcanza con un título profesional. Claro que es sumamente importante, más no indispensable: a la par, se buscan otros atributos dentro de lo que se denominan las habilidades blancas, como la facilitad para el trabajo en equipo, la comunicación, el equilibrio emocional, la creatividad e innovación y la capacidad de tomar decisiones y de solucionar problemas en medio de la presión.

Adicionalmente, el concepto de Marca Personal viene a ser el faro que orienta y define tu estilo de ser y hacer en el mundo, y cómo lo comunicas constantemente.

Muchas personas piensan que el personal branding es solamente estar en las redes sociales y publicar de vez en cuando. ¡Este es un error muy grande! No sólo por su mala conceptualización, sino porque se pierde de vista el objetivo central de cualquier Marca Personal, que es el impacto a través de tus acciones.

El impacto es lo central para desarrollar tu propio estilo de solucionar los problemas que las demás personas no saben, no quieren o no tienen tiempo para resolver.

El impacto también es la forma en que influyes en otros; por ejemplo, aportando valor y siempre estando un paso adelante con una mente visionaria.

Junto con la Marca Personal, aparece ligado el concepto de reputación, que, nuevamente, es la percepción que los demás se hacen de ti incluso cuando no estás presente, como afirma la célebre frase de Jeff Bezos, el fundador de Amazon.

La reputación es crucial para posicionarte en cualquier actividad, tanto como empleado por más alto rango que tengas en la estructura, como por tu cuenta. Una de las buenas te lleva a tener prestigio; y una mala reputación… bueno, ya sabes, tienes mucho por perder y cuesta mucho esfuerzo, valores, tiempo y dinero para revertirla.

  • Los dos tipos de marca personal

Si me sigues en las publicaciones y libros, sabes que me gusta acercar este concepto al de los arquetipos de Jung. En ese caso, están más enfocados en la dinámica de un estilo que irás construyendo a través del tiempo para conquistar los resultados de negocio que anhelas.

Desde hace décadas, cuando comencé a trabajar en mi propia marca, y a su vez, a asesorar a altos ejecutivos de diferentes países, investigo y voy transformando los diferentes aspectos que hacen a la construcción, posicionamiento y consolidación de marcas personales profesionales.

He concluido -por el momento, porque todo está en constante evolución- que, más allá de esos estilos junguianos que tienen que ver con el espíritu y la personalidad de cada uno, hay básicamente dos tipos de Marca Personal: la Egocéntrica y la Auténtica.

Para estas observaciones me he tomado el tiempo de analizar una docena de marcas personales a lo largo de seis meses continuados, focalizándome en la calidad del contenido y la propuesta de valor de estas personas.

Por favor, no creas absolutamente nada de lo que te comparto aquí: analiza tú durante varios meses el mercado en el que te mueves y las marcas personales y profesionales de varias personas, y valida siempre con tu propia experiencia.

Aquí comparto mi visión de las distinciones, como una aproximación a la idea de qué sugiero que apliques cuando encares tu personal branding:

  • Marca del tipo Egocéntrica

Como su nombre lo indica, está muy enfocada en resaltar las virtudes de la persona; incluso me recuerda a mi época de especialista en relaciones públicas posicionando figuras públicas de todo tipo. El pronombre “Yo” está siempre presente; la persona quiere aparecer bajo todas las circunstancias, inclusive mostrándose de formas que son inapropiadas, aunque quizás sean una tendencia del momento.

Y el aspecto que, desde mi perspectiva, es central, es que el contenido está revestido de una enorme demostración de vanidad, con poca sustancia.

Por lo general, este tipo de estilos son los que se observan muy fácilmente en cualquier red social, donde el 80% de lo que comunica esa marca se enfoca en vender lo que sea: y es realmente así, porque no se trata de expertos en un tema, sino en una gran diversidad de aspectos. Y cuando revisas sus antecedentes, resulta que hacen menos de seis meses que empezaron en ello.

El 15% del contenido por lo general es plagiado de otros creadores, sin dar el crédito correspondiente; y queda un 5% que sí es contenido original, donde prevalecen fotos, retratos, estilo de vida, videos y todo tipo de auto referencias egoicas.

Por más estilo de diseño y calidad de producción que pueda mostrar en las redes sociales, su web o un perfil o brochure profesional, una marca personal egocéntrica cae frecuentemente en la incoherencia entre la vida personal y profesional. Hoy sabemos que se valora la concordancia entre ambos ámbitos.

También suelen caer en la tentación de hablar con terminología que no le es propia, recomendar libros que muy probablemente jamás han leído completos, y “colaborar” con cuanto producto ande suelto por el mercado, sin pensar en su propia reputación.

Asimismo, utilizan los adjetivos calificativos de sí mismos en forma grandilocuente, y hacen un show de fuegos artificiales de las cosas más nimias. Es que, a falta de consistencia y sustancia, necesitan disfrazar desde el ego lo que quieren que el público perciba.

Otro aspecto llamativo de la Marca Personal egocéntrica son los avales de autoridad fingida, generalmente basados en redondeos de cifras incomprobables, lugares de estudio que no aparecen en Google, o descripciones tan escuetas de su experiencia profesional que llaman la atención por lo abarcativa y, a su vez, inespecífica. Vamos, que quien tiene con qué puede explicarlo con mayor claridad.

Por supuesto que la técnica del storytelling no falta en este tipo de estrategias, ya que les encanta contar fragmentos personales reales o inventados -tal como hacen personajes de la farándula-, aunque nada tengan que ver con el producto o servicio que ofrecen; ni tampoco se les ve demasiado preocupados por marcar diferencia con la competencia, porque, como egocéntricas que son, esas marcas creen que son únicas.

No voy a hablar aquí de los seguidores comprados para inflar cifras, ni de los horrores de ortografía en sus materiales, porque este artículo no se trata de eso. Aunque sí vale mencionar que carecen de autenticidad, el don más preciado en estos tiempos líquidos y efímeros.

  • Cómo es una Marca Personal Auténtica

En este caso, lo que he observado es que el 85% del contenido que ofrecen sus creadores es original; y un 5% es contenido de terceros citando sus fuentes. El otro 10% consiste en la oferta de productos y servicios -porque de algo hay que vivir-.

Transversalmente, aparece el aporte de valor en todos y cada uno de los pasos que dan estas Marcas Personales. Si bien no cualquier contenido puede gustarte, te das cuenta inmediatamente de que se destila vocación de compartir y mucho trabajo detrás.

Una marca auténtica se basa en valores que, si sabes leerlos entre líneas, aparecen como denominadores comunes en todo lo que comunican. Hay un espíritu de motivar, inspirar, apoyar y acompañar que se trasunta en cada instancia pública, y no solo en las redes: en un ebook, en una conferencia, en un vivo, un podcast o un video. Todo suena afinado, como una orquesta que ha ensayado diariamente para entregar lo mejor.

Esta autenticidad y valores se basan en una experiencia comprobable, en tiempo de trayectoria dedicándose con esmero a lo que transmiten, que no se centra sólo en lo teórico del mundo, sino más bien en la experiencia práctica. Y la comparten sin más, con el fin de que más personas se puedan beneficiar de alguna forma.

Hay algo de altruismo en el espíritu de una marca personal auténtica, porque si bien existe un fin comercial de trasfondo porque constituye el soporte de un profesional que tiene su negocio, no se lo hace descaradamente; más bien, se cuida el cómo, el cuándo y el a quién se realizarán esas ofertas que pueden agregar valor y soluciones a determinado mercado en el que se mueve.

En vez de seguir tendencias del momento, en este caso son creadores de impacto que, luego, pueden ser copiados por otras personas. Sobre este punto, conozco en persona el caso de cinco coaches -uno de mis mercados- que prácticamente copian todo mi contenido del blog de mi página web y otras estrategias que llevo adelante, y lo replican sin pudor en sus redes sociales, con su firma, claro está.

La atribución de autoridad en este caso está basada en la trayectoria y la confianza que genera en sus comunidades. Cada narración con storytelling que narran está justificado y tiene verdad.

Y la gente que les sigue, incluso los que llegan para hacerles un contrato porque quieren trabajar con estas personas, lo saben, sienten y comprueban cotidianamente. ¿Por qué? Porque generan resultados tangibles, no simplemente humo como muchas marcas egocéntricas.

Una marca auténtica acompaña a su comunidad sin medir esfuerzo: responden mensajes, orientan, guían y atienden, en muchos casos, en persona. Saben que este sembrado es tierra fértil de su aporte en el mundo.

Si tuvieses que elegir un camino, ¿Por cuál irías con tu Marca Personal? ¿Por el camino del egocentrismo, o de la autenticidad? Esa respuesta está en ti, y habla mucho de quién eres en esencia.

Imagen de portada: Shutterstock

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