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Las kumari, niñas diosas del Nepal

Las kumari, niñas diosas del Nepal

Cada año, niñas del Nepal son seleccionadas para ser diosas y, por tanto, recibir la adoración y la fe de miles de creyentes. A pesar de ser una tradición mayormente aceptada por la sociedad, muchos activistas la consideran un atentado en contra de la libertad… ¡Conoce a las diosas kumari!

Historia cultural de las diosas kumari

Hinduistas y budistas nepalíes rinden culto a la (o las) kumari, quienes son niñas que, según tradiciones que radican del siglo XII, tienen dentro de sí a la diosa Taleju, una de las tantas que existen en las religiones asiáticas.

Cientos de familias que tienen hijas las ofrecen para ser las próximas kumari, pero las candidatas son evaluadas y solo las pocas que cumplen todos los requisitos tienen la oportunidad de ser veneradas. Pelo y ojos bien oscuros, valentía y “extremidades animales” son algunos de los atributos que una niña destinada a ser diosa debe tener. El reinado de cada pequeña termina cuando les viene la primera menstruación, ya que aquel fluido implica que Taleju ha abandonado dicho cuerpo. Igualmente, si sufren algún accidente en donde hayan perdido mucha sangre son despojadas de su condición divina.

Las kumari, niñas diosas del Nepal
Templo de la diosa Taleju – Imagen: Wikimedia.-

Las kumari más famosas son las que se ubican en el valle de Katmandú, en la comunidad Newari, pero esta tradición se extiende por todo el país, incluso habiendo pueblos en donde escogen a más de una. Aunque antes no se les permitía ni siquiera ir al colegio, en la actualidad tienen la posibilidad de tener una vida escolar “normal”, salvo que deben vestir algunas prendas rojas, y los profesores y compañeros no se dirigen a ellas como simples alumnas, sino como “diosa infantil”.

Sin embargo, el tener una vida escolar no les quita el resto de las responsabilidades que deben cumplir: viven, la mayor parte del tiempo, confinadas en el templo correspondiente, comen solo los alimentos que no alteren sus condiciones de pureza, y deben sentarse por horas y recibir a cientos de creyentes con maquillajes elaborados y grandes ropas.

La duración de los reinados es relativa. Una vez que llega la menorrea, las exdiosas deben abandonar el templo y volver a tener una vida normal; un cambio que puede resultar traumático para muchas.

Críticas y derechos humanos

Varias organizaciones, activistas y expertos en leyes se han pronunciado en contra de esta práctica, la cual consideran que atenta en contra de los derechos humanos de las niñas, que no eligieron representar ese papel religioso y se ven privadas de su libertad y, en algunas ocasiones, de educación.

En 2007 la kumari de la ciudad Bhaktapur, llamada Sajani Shakya, fue obligada a renunciar a su cargo, orden que emitió el propio Gobierno de Nepal, por haber viajado a Estados Unidos sin ningún tipo de permiso. El caso, único en la historia de la tradición, fue muy famoso en su momento.

Las kumari, niñas diosas del Nepal
Sajani Shakya en Estados Unidos (2007), en el festival de documentales Silverdocs – Imagen: Wikimedia.-

A pesar de los esfuerzos, la tradición se sigue dando con éxito y no se han tomado en cuenta grandes aspectos legales al respecto. Muchas de las chicas que fueron diosas en su niñez defienden la selección de las kumari, debido a que la tradición cultiva la fe de miles de personas en todo el territorio nacional.

Con información de Wikipedia / BBC / National Geographic / YouTube / Imagen: Shutterstock


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