La arriesgada visión cinematográfica de Lars von Trier

La arriesgada visión cinematográfica de Lars von Trier

Desde su perspectiva única y fascinante sobre la decadencia de la naturaleza humana, Lars von Trier ha sabido conducirse en el camino de la industria cinematográfica, hasta convertirse en una eminencia. Seductor, perturbador y arriesgado, el cineasta danés siempre tiene para ofrecer una propuesta innovadora, pero siempre fiel a sus principios como realizador.

 ¿Quién es Lars von Trier?

 Lars von Trier es un guionista y director de cine danés, pionero, junto a Thomas Vinterberg, del manifiesto para cine Dogma 95. Tanto el dogma como la trayectoria de Von Trier tienen algo en común: es auténtico.

El realizador nacido en Dinamarca es de esos provocadores a quienes no les interesa demasiado obtener 100% de la aceptación del público. Von Trier hace arte por el mero placer de contar sus historias, característica irrefutable de todo buen guionista.

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Conocido, primordialmente, por películas tan polémicas como fascinantes, el realizador siempre ha sabido variar tanto en reparto como en historias, sin perder de vista su peculiar esencia, esa que nos deja perplejos ante una pantalla negra una vez que finaliza la cinta.

 

Fotograma de ‘Dogville’ (2003) – Fuente: IMDb.-

Si bien Von Trier logró concretizar su trabajo a través de la “Trilogía Europa”, con las cintas El elemento del crimen (1984), Epidemic (1987) y Europa (1991), no fue sino hasta poco antes de comenzar el rodaje de su próxima trilogía, cuando el cineasta partió de una fuerte depresión con la que tuvo que lidiar gran parte de su vida adulta, y decidió manifestarlas a través de filmes que explicaran, paulatinamente, las etapas por las que un individuo podía transitar antes de caer en el abismo de la patología.

  

Fotograma de ‘Antichrist’ (2009).-

 Antichrist corresponde al primero de tres filmes que conformarían la “Trilogía de la depresión”. Desde el primer minuto, con la apertura de la cinta que inmediatamente muestra su tono y su avidez, Von Trier nos cuenta la historia de un matrimonio devastado por la pérdida de su bebé.

No es adrede que los personajes sean presentados en un bosque. Es precisamente esa cercanía con la naturaleza la que nos permite conceptualizar el caos que representa regresar a los instintos más primitivos. En el caso de la madre, desde ser humana hasta ser mujer.

 

Fotograma de ‘Melancholia’ (2011).-

La segunda cinta de la trilogía es, indudablemente, la más narrativa de las tres, así la definió el mismo Von Trier en una declaración.

La película nos acerca hacia el lado más frágil y vulnerable de la condición humana, donde el planeta Melancholia parece estar a punto de hacer colisión con la Tierra.

Fotograma de ‘Nymphomaniac’ parte I (2013).-

 Es considerada la más digerible de las tres. Sin embargo, permanece como una de las más entrañables cintas de Von Trier, en tanto que corresponde a la última etapa de la depresión, en el cual a través de metáforas poéticas y embellecidas, el realizador nos acerca a un estado de desidia y caída, donde no queda más que la resignación de los defectos.

 

¿Qué hay detrás de todos estos filmes?

 

Fotograma de ‘Nymphomaniac: Vol. II’ (2013).-

La filosofía de Von Trier como guionista está sumamente relacionada a su propia identidad. La búsqueda exhaustiva por establecer una empatía irrevocable en el espectador, lo ha llevado a reinventarse una y otra vez, con la presencia de un tema principal en su filmografía: la depresión, en todas sus variables.

Von Trier pretende incomodar desde un punto de vista un tanto perturbador, pero no por ello menos fascinante.

¿Para qué? La principal razón radica en que la audiencia sea capaz de retroceder a sus instintos primitivos, emocionales e intelectuales, así sea por un par de horas donde no haya un solo segundo esperanzador. De esta manera, el público comprende la depresión, la explora y consigue vivirla indirectamente.

¿Hay moraleja en el cine de Von Trier?

 

Fotograma de ‘The House That Jack Built’ (2018).-

Ni por un segundo. El realizador no busca ningún tipo de experiencia catártica, ni pretende cambiar el mundo para convertirlo en un lugar mejor por medio de su cine. Él evoca sus emociones y su expresión artística, con la finalidad de materializarlos en un largometraje que exprese desde el argumento hasta el concepto.

Tal y como expresó alguna vez, su cine se traduce como un refugio para sus propias necesidades y fobias, siendo la realización cinematográfica un medio para revolucionar, impactar y posicionarse como un pilar en el cine contemporáneo del siglo XXI.

Por: Gabriela Herrera | @gavahema | Culturizando

Con información de: El cine en la sombra | Fotogramas | El espectador imaginario | IMDb | Foto: Shutterstock

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