Hace casi dos mil años, una erupción del monte Vesubio transformó para siempre varias ciudades romanas de la bahía de Nápoles. Pompeya es la más conocida, pero no fue la única: Herculano, Estabia y numerosas villas rurales también quedaron afectadas por uno de los desastres volcánicos más estudiados de la historia.
La importancia de Pompeya no se limita a la tragedia. Sus calles, casas, comercios, grafitis, templos y objetos cotidianos ofrecen una mirada poco común a la vida urbana en el Imperio romano. La ceniza y la piedra pómez cubrieron la ciudad, pero también ayudaron a conservar huellas que, de otro modo, habrían desaparecido hace siglos.
Pompeya antes de la erupción del Vesubio
Pompeya era una ciudad activa, conectada con rutas comerciales del Mediterráneo y ubicada cerca de la actual Nápoles, en la región italiana de Campania. Contaba con foro, baños públicos, teatros, tabernas, talleres, viviendas de distintos tamaños y edificios religiosos.
Sus muros conservan anuncios electorales, dibujos, inscripciones y grafitis que muestran una sociedad más cotidiana de lo que suelen presentar las estatuas imperiales: habitantes que discutían política local, publicitaban espectáculos, vendían vino, administraban negocios y dejaban mensajes personales.
La ciudad también es conocida por sus representaciones eróticas. Sin embargo, reducir Pompeya a una supuesta “capital del sexo” distorsiona su complejidad histórica. El arte erótico formaba parte de ciertos espacios domésticos, religiosos y comerciales del mundo romano, pero Pompeya fue, ante todo, una ciudad portuaria y comercial con una vida social diversa.
El terremoto que precedió al desastre
El 5 de febrero del año 62 d. C., un fuerte terremoto dañó seriamente Pompeya y otras localidades de Campania. El historiador romano Tácito escribió que el sismo derribó gran parte de la ciudad. Diecisiete años después, cuando el Vesubio entró en erupción, varios edificios todavía estaban en proceso de reparación.
Hubo otros movimientos sísmicos en la región durante las décadas siguientes. Aunque hoy se entiende que la actividad sísmica puede acompañar procesos volcánicos, no es posible afirmar que los habitantes de Pompeya supieran que aquellos terremotos anunciaban una erupción de tal magnitud.

¿Cuándo ocurrió la erupción de Pompeya?
La erupción ocurrió en el año 79 d. C., pero el día exacto sigue siendo objeto de debate. La tradición manuscrita de las cartas de Plinio el Joven a Tácito señala el 24 de agosto. Aun así, algunos hallazgos arqueológicos han llevado a especialistas a proponer una fecha posterior, posiblemente en otoño.
Entre esas evidencias se encuentra una inscripción en carbón hallada en Pompeya que menciona una fecha equivalente al 17 de octubre. También se han citado frutos otoñales, braseros y prendas de abrigo como indicios compatibles con una erupción tardía. El Parque Arqueológico de Pompeya mantiene el 24 de agosto como la fecha tradicional, por lo que conviene presentar el asunto como una discusión académica abierta y no como un dato definitivamente resuelto.
Plinio el Joven, sobrino del naturalista Plinio el Viejo, fue el principal testigo escrito del desastre. En dos cartas dirigidas al historiador Tácito relató la enorme nube que salió del Vesubio, la oscuridad, la caída de cenizas y la muerte de su tío, quien navegó hacia la zona afectada para observar el fenómeno y auxiliar a personas en peligro.
Sus cartas no describen de forma directa lo que ocurrió dentro de Pompeya. Aun así, son el único relato de un testigo presencial conservado sobre la erupción y ayudaron a definir el término “erupción pliniana”, utilizado para los eventos volcánicos que producen columnas eruptivas de gran altura.
Cómo destruyó el Vesubio a Pompeya
La destrucción no ocurrió en un solo instante. La erupción expulsó una gran columna de gases, cenizas y fragmentos de roca. Sobre Pompeya comenzó a caer piedra pómez, conocida también como lapilli, que se acumuló durante horas sobre calles y techos.
Muchos habitantes lograron salir de la ciudad durante las primeras fases. Otros quedaron atrapados por el colapso de los techos, la escasa visibilidad, la caída de materiales volcánicos y, finalmente, los flujos y oleadas piroclásticas: nubes muy calientes de gases, cenizas y partículas que avanzaron con enorme rapidez.
Herculano sufrió una dinámica distinta. La ciudad quedó alcanzada por materiales piroclásticos calientes que cubrieron edificios, personas y objetos bajo capas profundas. La cantidad total de muertos en toda la región no se conoce con certeza. Por eso, la cifra de 5.000 víctimas no debe presentarse como un dato confirmado: se estima que murieron miles de personas en las poblaciones afectadas, pero el registro arqueológico es incompleto.

Por qué Pompeya sigue siendo relevante
Pompeya permite estudiar cómo vivían personas de distintos niveles sociales en una ciudad romana. La arqueología no solo ha revelado villas con frescos y mosaicos; también ha documentado panaderías, lavanderías, cocinas, tabernas, santuarios, talleres y viviendas modestas.
Uno de los hallazgos recientes más conocidos es el thermopolium de la Regio V, un mostrador de comida y bebida caliente abierto al público. Sus recipientes empotrados, pinturas y restos de alimentos ofrecen pistas sobre la alimentación urbana en Pompeya. Compararlo con un local moderno de comida rápida puede servir para explicarlo, pero no debe ocultar sus diferencias con los negocios actuales.
En 2018, las excavaciones en la Regio V también sacaron a la luz varias viviendas, entre ellas la llamada Casa de Júpiter. El nombre se debe a una pintura vinculada con la divinidad romana. Cada nuevo espacio excavado permite revisar ideas sobre la arquitectura, el comercio, la religión y la desigualdad social en la ciudad.
Pompeya, Herculano y Torre Annunziata forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El conjunto fue inscrito por el valor excepcional de sus ciudades y villas romanas, preservadas tras la erupción del año 79.

¿Son reales los cuerpos encontrados en Pompeya?
Una de las imágenes más conocidas de Pompeya son las figuras humanas atrapadas en posturas de muerte. Con frecuencia se les llama “cadáveres petrificados”, pero esa descripción no es exacta.
Los cuerpos quedaron enterrados por los depósitos volcánicos y, con el paso del tiempo, la materia orgánica se descompuso. Esto dejó cavidades en la ceniza endurecida. En 1863, el arqueólogo Giuseppe Fiorelli desarrolló una técnica para llenar esos vacíos con yeso y recuperar la forma exterior de las víctimas.
Los moldes conservan la posición del cuerpo, parte de la ropa y algunos detalles físicos, mientras que los huesos pueden permanecer dentro de la estructura. El Parque Arqueológico de Pompeya informa que se han hallado restos de más de mil víctimas de la erupción y que se han realizado poco más de cien moldes desde que Fiorelli perfeccionó el método.
El llamado Jardín de los Fugitivos reúne trece víctimas halladas en el mismo lugar. Su hallazgo no permite reconstruir con absoluta certeza los vínculos personales entre ellas, pero muestra que muchas personas intentaron abandonar la ciudad cuando las condiciones ya eran extremas.

El cerebro vitrificado estaba en Herculano
Una corrección necesaria: el caso del tejido cerebral vitrificado no fue hallado en Pompeya, sino en Herculano. En 2020, un equipo científico identificó en el cráneo de una víctima fragmentos vítreos compatibles con tejido cerebral humano alterado por una exposición térmica extrema durante la erupción.
Investigaciones posteriores propusieron que el material se formó tras un calentamiento muy rápido y un enfriamiento igualmente abrupto, condiciones necesarias para la vitrificación. Se trata de un caso excepcional que sigue siendo objeto de estudio y no debe describirse como neuronas “intactas” ni generalizarse a todas las víctimas del Vesubio.
Pompeya continúa cambiando con cada excavación, restauración y análisis científico. Su mayor valor no está en convertir una catástrofe en espectáculo, sino en la posibilidad de escuchar, a través de objetos y espacios cotidianos, a una ciudad romana cuya historia quedó interrumpida en el año 79.

Con información de Wikipedia / BBC / BBC / BBC / La tercera / ABC / Visitar Pompeya / Imagen de Portada: Shutterstock