El origami: beneficios detrás de cada doblez

El origami: beneficios detrás de cada doblez

Por Erika De Paz |

Pepe, mi vecino, pasó su vida doblando papeles de colores. Cada pliegue que realizaba, estaba hecho con detenimiento, paciencia y mucha calma. Un doblez incorrecto o  impreciso bastaba para estropear la forma de cualquiera de sus maravillosas figuras, por eso se esmeraba, adoraba la perfección.  El origami constituyó para él algo más que un simple hobby; sus manos crearon prácticamente cualquier objeto. Lo de él más que una habilidad era un don, un don al que le dedicó mucho tiempo y esfuerzo.

Pero ¿qué es el origami?, ¿por qué es tan adictivo y beneficioso? Esta técnica ancestral llamada, también, papiroflexia no es más que el arte de doblar papel para crear asombrosas figuras. Se originó en China alrededor del siglo I o II d. de C., pero luego se expandió a Japón a través de los monjes budistas. En ese país, los padres transmitían esta tradición a sus hijos. No se necesita tijera ni pega, sólo un papel, nuestras manos y muchas ganas. Los dobleces deben ser exactos, con la práctica es posible lograr  representar cualquier cosa, sin importar que tan complejo resulte el diseño. Es tan poderosa esta técnica que inclusive se ha utilizado en la recuperación de personas que han padecido derrames cerebrales.

Al momento de adentrarnos en este mundo de dobleces, debemos saber que vamos a tener que ser pacientes, por lo menos hay que estar dispuestos a trabajar esta capacidad tan olvidada en los tiempos actuales. También es importante que seamos constantes, sobre todo si nos interesa crear formas complicadas. Seguramente no lograremos la perfección deseada la primera vez, pero con el tiempo podremos alcanzarla. En este sentido, es importante señalar que no debemos  apresurarnos. En el origami es fundamental seguir al pie de la letra las instrucciones, y no caer en la tentación de saltarnos ningún paso. Sólo así obtendremos el resultado esperado. De allí que esto considerado un arte, nos obliga a aprender a seguir indicaciones, algo difícil de hacer para la mayoría de las personas.

Pero esta actividad no sólo es divertida (ciertamente el tiempo pasa “volando” cada vez que doblamos papel) sino sumamente beneficiosa para nuestro organismo por varias razones. Con el origami aumentamos la salud de nuestro cerebro, desafiamos nuestra mente mientras desarrollamos más células cerebrales y fortalecemos las conexiones entre ellas. También trabajamos la creatividad, pues entramos en un mundo de fantasía que nos permite desarrollar la capacidad de imaginar y visualizar. Además, con esta actividad logramos estimular nuestra atención.

Asimismo, nos permite comprender las relaciones espaciales, y desarrolla nuestras destrezas motoras finas. De igual forma, beneficia la concentración, por lo que se recomienda en personas con déficit de atención y en individuos hiperactivos. Igualmente, permite aumentar nuestra autoestima cada vez que finalizamos una figura. Ver cómo un trozo de papel se transforma en una nueva creación, satisface enormemente a cualquiera. Por otro lado, físicamente se activan nuestras manos y se desarrolla su capacidad sensitiva. Y al utilizar los dedos, trabajamos nuestra motricidad fina y la coordinación mano-ojo.

Cuando hacemos origami nos olvidamos del mundo exterior, nuestro estrés disminuye  desde el momento en que entramos en contacto con esa hoja de color. La mente no tiene espacio para preocuparse en otra cosa que no sea en terminar la grulla, o lograr esa estrella de muchas puntas que tanto hemos intentado realizar.  Para muchos eso de  doblar papel es relajante; incluso, terapéutico. Y constituye, igualmente, una técnica de la que los niños pueden beneficiarse, pues les permite, entre otras cosas, familiarizarse con las figuras geométricas

La idea está en retarnos, en elaborar figuras cada vez más complejas, y no abandonar el interés por querer superarnos. Sólo necesitamos practicar; después de todo, es una manera económica de pasar el tiempo de ocio. Además, estas formas sirven para decorar nuestros hogares. Una vez que empieces a plegar papel será difícil parar; con cada doblez se esconde un mundo de posibilidades, ¡inténtalo!

Por: Erika De Paz | IG @ERIKADPS | Foto: Origami Shutterstock

 


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