El día en que Da Vinci y Botticelli montaron un restaurante

Leonardo da Vinci es mayormente conocido por sus destrezas en el área artística; sin embargo, el pintor renacentista demostró tener talentos en la ciencia, poesía, astronomía y en la cocina. Este último talento lo llevó a abrir un restaurante en asociación con otro famoso pintor: Sandro Botticelli.

El famoso pintor nacido en Vinci el 15 de abril de 1452 fue un conocedor de diversas disciplinas, cuyo término se conoce como «polimatía». Además de ser famoso por sus habilidades en el arte, Da Vinci fue anatomista, arquitecto, botánico, científico, filósofo, e ingeniero, dominando incluso otros oficios.

Se dice que otro de sus múltiples talentos era la cocina. Dicha habilidad la demostró tras abandonar sus estudios del taller de Andrea del Verrocchio, maestro de Bellas Artes por excelencia en Florencia durando el Quattrocento italiano.

Una vez alejado de la academia de Verrocchio, Da Vinci encontró trabajó sirviendo mesas en una taberna llamada Los tres caracoles -también se comenta que el pintor se vio obligado a conseguir este trabajo para sufragar sus gastos mientras continuaba sus estudios-, la cual estaba ubicada en uno de los barrios más transitados de Florencia.

Debido a que la taberna se encontraba en uno de los barrios más populares de la ciudad, muchos de los trabajadores se detenían a comer en el lugar. Tiempo después, Da Vinci fue ascendido y comenzó a trabajar en la cocina. Pasaría poco tiempo para que fuera finalmente ascendido a encargado.

No obstante, a pesar de que el multifacético renacentista mantuvo el lugar a flote por un tiempo, sus grandes exigencias y fuerte carácter fueron las bases para que Da Vinci fuera despedido de la taberna.

Un nuevo inicio junto a Botticelli…

Luego de su despido, se comenta que Da Vinci contactó a uno de sus compañeros y una de sus amistades más cercanas que forjó en el taller de Verrocchio: Sandro Botticelli, a quien le propuso comenzar un negocio juntos; uno que pudieran administrar como quisieran.

Ambos artistas compraron un local cerca a la taberna donde Da Vinci trabajó, decidieron nombrarlo La Enseña de las Tres Ranas de Sandro y Leonardo.

En esta nueva aventura, el autor de La última cena intentó revolucionar la cocina tradicional del Renacimiento e inventó lo que hoy llamamos la nouvelle cuisine e ingenió platos primorosamente presentados con pequeñas porciones de comida, cosa a la que no estaban acostumbrados sus ciudadanos, que querían comer hasta atiborrarse…

Ambos querían generar una experiencia estética con cada platillo, para que los comensales pudieran disfrutar de una armonía entre lo que se veía y lo que se degustaba.

Pese a que Leonardo seguramente aplicó todo su genio para aquel emprendimiento formulando cientos de recetas e inventando todo tipo de artilugios para facilitar la vida en la cocina, la taberna no funcionó.

El restaurante de ambos artistas inicialmente causó curiosidad entre los ciudadanos de Florencia, por lo que los clientes no faltaron en dicho local. No obstante, los comensales de La Enseña de las Tres Ranas de Sandro y Leonardo esperaban mayores porciones de comida, es por esto que la clientela dejó de asistir al restaurante y exigieron su cierre.

Finalmente, es importante señalar que tanto esta historia como la corta trayectoria de Da Vinci en la cocina no es completamente cierta, ya que se basa en una ficción de un supuesto códice que nadie vio y que no se sabe si existió.

Con información de: Huffington Post | Cultura Colectiva | Historia cocina | Gastrorama  

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