‘El columpio’: La icónica pintura del rococó, por Jean-Honoré Fragonard

‘El columpio’: La icónica pintura del rococó, por Jean-Honoré Fragonard

‘El columpio’ o ‘Los felices azares del columpio’, es una de las obras más icónicas del período del rococó en Francia, realizada por el pintor Jean-Honoré Fragonard, en 1767. Considerado todo un símbolo del movimiento, por su erotismo y sensualidad, ¡te invitamos a conocer más sobre esta pintura!

Jean-Honoré Fragonard, el hedonismo y la voluptuosidad 

Jean-Honoré Fragonard (1732-1806) fue una de las figuras más célebres en Francia, en el marco de la corriente pictórica del rococó. Entre sus principales influencias, se encuentran François Boucher, y Jean Siméon Chardin. 

Dedicado a la pintura y al grabado, la obra de Fragonard transitó desde las temáticas religiosas, la mitología y demás géneros clásicos, hasta retratos cargados de erotismo y sensualidad -prominentes durante el reinado de Luis XV-, donde las cortesanas y los nobles eran sus principales protagonistas.  

Como todo buen exponente del rococó, en su trabajo resalta la presencia de colores pasteles y luminosos, la opulencia, la línea curva y la ornamentación exótica. Todas estas características se ven reflejadas en sus pinturas de género, en las cuales se captura una atmósfera de intimidad y velado erotismo. 

El idílico origen de El columpio

Los felices azares del columpio -mejor conocida como El columpio– es una pintura al óleo sobre lienzo realizada, en 1767, por Jean-Honoré Fragonard. Se trata de una de las obras más emblemáticas del rococó, movimiento pictórico predominante en Francia, a mediados del siglo XVIII. 

De acuerdo con Carmen Holdsworth-Delgado, curadora asistente de la Colección Wallace -donde se conserva la obra, en la actualidad-, fue originalmente el pintor Gabriel-François Doyen, a quien un miembro de la corte francesa le habría comisionado una pintura, para dedicársela a su amante. Según el noble, la escena debía contener a la protagonista en un columpio, y a él escondiéndose entre los arbustos, mientras la mujer era empujada por un obispo. 

«Doyen se escandalizó por esto, y sugirió a Fragonard, para que se hiciera cargo de esta comisión, en su lugar», señaló la curadora de la Colección Wallace. 

El columpio, la cortesana y los amantes

En la pintura de Fragonard, una exuberante cortesana -vestida de femeninos tonos de rosa pastel-, es columpiada por dos nobles. Uno de ellos, el más cercano a la luz natural, se recuesta bajo el columpio, entre la naturaleza, en lo que puede interpretarse como la intención de advertir lo que hay bajo las vaporosas faldas de la mujer. 

Vinculado a los excesos y al libertinaje de la aristocracia francesa, el pintor evoca la naturaleza de una sociedad, que no busca ser particularmente discreta, al momento de abordar temáticas como el adulterio y los matrimonios por conveniencia. 

‘Les hasards heureux de l’escarpolette’ es el título original de la pintura de Fragonard – Fuente: Wikipedia.-

Desde la composición, Fragonard nos demuestra, sin eufemismo ni decoro, que la escena se trata de un triángulo amoroso, donde la fidelidad no figura en primer plano. 

Esta premisa se sostiene sobre la base de los pequeños detalles: la sensación de movimiento, como metáfora del dinamismo de la juventud; la escultura de Cupido, cuyo gesto parece aludir al silencio; y la representación de la fidelidad, por medio del cachorro que ladra, en la esquina inferior derecha de la composición. 

Pintada en 1767 -un par de décadas antes del estallido de la Revolución Francesa-, Fragonard retrata las indulgencias, el exceso y el hedonismo, propios del rococó como corriente pictórica, y de la aristocracia, como la clase social protagonista del siglo XVIII. 

Con información de: Historia-Arte! / Smart History / The Wallace Collection

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