Historia del ballet, un espectáculo sublime y mágico

Historia del ballet, un espectáculo sublime y mágico

El ballet es un medio artístico que ayuda a representar una historia de manera sublime y mágica… ¿Cómo se originó este espectáculo? ¿Los bailarines desde siempre han caminado en puntillas o el rol femenino siempre ha usado tutú? ¡Te explicamos todo sobre los orígenes de esta mágica danza!

Los inicios de la danza occidental

En la Edad Media la danza fue juzgada y reprimida por la Iglesia. De acuerdo a la moral puritana la danza, al enfocarse en lo corporal, promovía la liberación sexual. El cuerpo se asociaba al pecado, la contraparte de lo espiritual, por ello, el nacimiento del ballet data de la época renacentista.

La danza, no propiamente el ballet, se comienza a desarrollar durante el Renacimiento italiano en los siglos XV y XVI. El Renacimiento trae consigo una visión neoplatónica y humanista de las cosas, así la danza se comienza a ver como la expresión corporal de los movimientos del espíritu y se empiezan a crear espectáculos en los que colaboran para crear la escenografía artistas como Botticelli y Leonardo da Vinci.

Domenico da Piacenza es un personaje importante en el establecimiento del baile como un arte, un coreógrafo que pautó ciertos pasos y elementos esenciales en las danzas, tales como la disciplina y la ligereza.

La danza italiana se desplaza a Francia gracias a la reina Catalina de Médici, dama que promueve su desarrollo con ayuda del compositor Balthazar de Beaujoyeulx. Según los registros históricos este hombre es quien acuña la danza con el término francés ballet, el cual se traduce al español como baile coreográfico.

Con la ayuda e influencia de Médici los ballets eran producidos por aristócratas en eventos especiales en la corte.

El rey que danzaba

La evolución de la danza retoma su evolución a finales del siglo XVII de la mano del rey Luis XIV de Francia. Este rey gustaba de la danza, impulsó el baile como una interpretación del arte (música y poesía se unían para crear un espectáculo) y la usaba como propaganda política. Creó la Académie Royale de Musique en la Ópera de París, posteriormente en 1713 se crearía la primera escuela propiamente el Ballet de Ópera de París. Los alumnos eran niños escogidos de familias pobres a quienes se les enseñaba de forma gratuita.

El profesor de baile favorito del rey Pierre Beauchamp es quien marcaría las seis posiciones de pies y brazos en el ballet Imagen: Pixabay.-

Los tutús aún no se usaban en esta época. Los bailarines vestían de acuerdo a la moda y las mujeres bailaban con vestidos que llegaban a sus tobillos.

El ballet luego de Luis XIV seguiría su curso de desarrollo. Se convertiría en un arte cada vez más lógico y estructurado. Compositores, diseñadores y coreógrafos debían estar implicados en consonancia para cuidar cada detalle creativo de la presentación. Los vestuarios se irían acortando para mostrar de mejor forma la figura de los bailarines.

El ballet romántico: lo sublime y la magia

La historia del ballet moderno tiene un punto de inflexión, se produce en la época del romanticismo, a finales del siglo XVIII.

Este avance se debe en parte al uso en los teatros de la luz de gas. Esta herramienta producía  una atmósfera sobrenatural con la cual se experimentaba y atraía la atención de los espectadores.

La otra razón del avance se debe al movimiento del romanticismo, así el espíritu romántico le brinda el espíritu emocional e irreal al ballet. La estructura de las obras de ballet se empieza a dividir en dos actos, uno terrenal, luminoso y alegre mientras que el segundo acto es fantasmal y enigmático.

Pintura de Edgar Degas titulada ‘Generalprobe des Balletts auf der Bühne’ (1873) – Imagen: Wikipedia.-

Las bailarinas se convierten en el centro del espectáculo. Se visten en tonos pasteles, parecen hadas y representan a las mujeres como seres etéreos que se elevan y dan la impresión de que flotan en el aire. Se introducen las zapatillas de punta y el tutú, una falda que mostraba los tobillos y resultaba atrevido en la época, pero que permitía un movimiento más ligero para las damas. Además, la muselina que flotaba daba una impresión más delicada.

La Sílfide es el primer ballet romántico, fue estrenado en 1832 y todavía se representa hasta nuestros días. Asimismo, otras obras producidas en la época romántica como Giselle quedaron para la posteridad para convertirse en una obra clásica.

Con información de: Wikipedia / Todo ballet / Foto: Shutterstock

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