Crónicas de Ares: Primera Guerra Mundial, la explosión inevitable por una estupidez en los Balcanes

Por Crónicas de Ares | Suele atribuirse como causa del inicio de la Primera Guerra Mundial al asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austro Húngaro, pero: ¿cómo puede el crimen de un príncipe convertirse en el detonante de un conflicto bélico en el que hubo más de 14 millones de muertos entre militares y civiles? Un entramado de alianzas y asperezas acumuladas entre las distintas potencias imperiales confluyeron para detonar todas en la Gran Guerra, un enfrentamiento bélico que inició la reconfiguración del nuevo mundo. Aquí, diseccionaremos las causas de ella.

Causa central

La Primera Guerra Mundial fue un conflicto entre países de Europa que se fue extendiendo por consecuencia de las posesiones coloniales de los países y / o imperios involucrados. De hecho, el calificativo de “Guerra Mundial” fue acuñado mucho después, obviamente en ocasión del inicio de la Segunda Guerra Mundial, a todas luces consecuencia directa de la Primera.

“La Gran Guerra”, así era conocida en sus tiempos. Un conflicto que se venía gestando como una bomba de tiempo. El mundo estaba enfrentado en aquellos tiempos y la tensión se incrementaba cada vez más. Las alianzas existentes y los acuerdos surgían más que por generar beneficios propios, por prevenir alguna debilidad en algún posible enfrentamiento con otra potencia. Los intereses imperialistas de los gigantes europeos de finales del Siglo XIX se juntaron para explotar en un choque desencadenado como una avalancha inevitable.

Las consecuencias de la Gran Guerra no serían la solución a todos los conflictos que la provocaron. Al contrario, el Tratado de Versalles, el papel suscrito tras la derrota de las potencias centrales, fue un nuevo caldo de cultivo, incluso peor que la antesala a esa Gran Guerra, para detonar una nueva veinte años después, de magnitudes mayores. El desmembramiento de los imperios austro húngaro, otomano, ruso y prusiano, sí fueron la consecuencia directa, más no la paz del mundo.

El fracaso de la Sociedad de Naciones, creada luego de la Gran Guerra, fue la demostración que por más que se instara a la paz, los intereses y los conflictos seguían latentes. El presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, fue su promotor. Wilson culpó a las alianzas secretas entre las naciones de haber provocado la guerra y pensó que para mantener una paz duradera, todos los países tendrían que comprometerse a reducir sus arsenales, disminuir las barreras comerciales y garantizar la autodeterminación nacional. El decimocuarto punto de Wilson demandaba la creación de una «asociación general de naciones» para garantizar la independencia política y la integridad territorial.

Cuando llegó la hora de que Estados Unidos ratificara el tratado y se uniera a la Sociedad de las Naciones, Wilson se enfrentó a una oposición inesperada: sus compatriotas. El tratado de paz era impopular a nivel nacional entre muchas comunidades que creían que era demasiado radical o que no era lo bastante radical. Sin embargo, 32 estados-nación sí lo aprobaron y la Sociedad de las Naciones se puso en marcha en 1920. Para entonces, la organización ya estaba condenada. Sin Estados Unidos a bordo, la cantidad de votos de las Potencias Centrales y las Potencias Aliadas en su consejo de gobierno era igual y la SDN sufrió bloqueos incluso en sus puntos más básicos, como el desarme. Sus miembros también se mostraron reacios a seguir adelante con la protección de otras naciones miembros y, con el paso de los años, países como Japón y Alemania se retiraron de la SDN para eludir su gobernanza. Aunque la organización logró aplacar algunas tensiones entre naciones y contribuyó al concepto del derecho internacional, fue incapaz de impedir que los estados miembros entraran en otra guerra mundial.  

El asesinato del archiduque Francisco Fernando

Que muriera el 60% de quienes combatieron en la Primera Guerra Mundial, fue el resultado directo de un solo asesinato, o dos. El conflicto que se generó entre 1914 y 1918 cambió la forma de hacer la guerra. El aire, la tierra y el mar, todos los espacios disponibles, fueron escenarios en los que se dieron los enfrentamientos. Somme y Verdún, las batallas más sangrientas de la humanidad. Todo consecuencia indirecta de que un serbio radical, Gavrilo Princip, disparara contra el heredero del Imperio Austro Húngaro y su esposa.

Ahora bien, un crimen fue el detonante porque detrás existía una tensión continental e imperial que el gatillo de Princip terminó por quebrar. Europa estaba unida por un sistema de alianzas, consecuencia de la desconfianza entre unas y otras potencias. Gran Bretaña, Francia y Rusia estaban unidos por la Triple Entente y las potencias centrales, Alemania, Imperio Austro Húngaro e Italia (que luego pasaría a formar parte de la Entente) en la Triple Alianza.

Volvamos al crimen. El 28 de junio de 1914 en Sarajevo se recordaba la trágica batalla de Kosovo Polje (el Campo de los Mirlos) de 1389, en la que el reino medieval serbio del príncipe Lázaro fue derrotado por los turcos. Para la Historia serbia, se iniciaba un largo período de sufrimiento bajo la opresión otomana, opresión que, para los nacionalistas serbios, era similar a la que, en 1914, representaba el Imperio Austro-Húngaro como sucesor del Imperio turco en los Balcanes.

El archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona de Austria-Hungría, celebraba el decimocuarto aniversario de su matrimonio con Sofía Chotek. La pareja se encontraba en ese momento en Bosnia, asistiendo a las maniobras militares de verano y, terminadas estas, tenían programada una visita a la vecina ciudad de Sarajevo, donde serían recibidos con alto protocolo, algo impensable en Viena, puesto que la esposa del archiduque no era de sangre real.

También aquel 28 de junio era un día especial parta siete jóvenes serbo-bosnios, “La Mano Negra”, entre los que estaba Princip. Para ellos, la visita del Archiduque el día de la festividad del patrón nacional de Serbia constituía toda una provocación, por lo que representaba el momento oportuno para atentar contra él, representante y heredero del odiado Imperio, y un paso importante para alcanzar el sueño de la Gran Serbia, en la cual se integrasen la mayoría de los eslavos de los Balcanes. En ella debían incluirse, según las aspiraciones nacionalistas, las provincias de Bosnia-Herzegovina, que habían sido anexionadas por el Imperio Austro-Húngaro en 1908.

Entre la lista de objetivos no se encontraba el emperador de Austria-Hungría, Francisco José, ya que su figura era respetada en todo el Imperio y la causa serbia no ganaría ninguna simpatía con su desaparición. Por el contrario, el heredero al trono, su sobrino Francisco Fernando, constituía el mejor objetivo posible. En la corte de Viena, el Archiduque no era muy popular. Por un lado, el emperador se había negado a dar a su enlace matrimonial otro carácter que el de morganático, lo cual excluía a sus descendientes de la sucesión monárquica. Por otro, eran bien conocidos sus proyectos de conceder más derechos a los serbios del Imperio, poniéndoles en pie de igualdad con austriacos y húngaros. Para los nacionalistas serbios, las concesiones de Viena alejarían la posible insurrección, con lo que se perdería el objetivo de la Gran Serbia.

Las conexiones de La Mano Negra con el ejército y la administración serbias, eran conocidas por casi todos los miembros del Gobierno de Belgrado.

Así, tras recibir el acuerdo de su aliado alemán, el imperio Austro Húngaro dirigió el 23 de julio un ultimátum a Belgrado que, de haberlo aceptado en su totalidad, le hubiese reducido a un satélite de Austria. Serbia aceptó todas las condiciones, salvo la participación de investigadores austríacos en su territorio, para descubrir la realidad del asesinato del archiduque, por considerarla un atentado a su soberanía. La respuesta de Serbia no satisfizo a Austria, que le declaró la guerra el día 28 de julio. La razón por la cual este atentado desencadenó un conflicto mundial estuvo en el funcionamiento automático de movilizaciones y en el sistema de alianzas establecidas en Europa desde hacía años. Rusia quería evitar el aniquilamiento de Serbia y así, el 26 de julio, el zar decretaba una movilización parcial para intimidar a Austria Hungría. El día 1 de agosto, Alemania declaraba la guerra a Rusia y el día 3, a Francia. Inglaterra entró en el conflicto el 4 de agosto. La Primera Guerra Mundial había comenzado, tal y como había previsto unos años antes el canciller Bismarck, «por alguna estupidez en los Balcanes».

Activación de la red de Alianzas

Ahora, ¿por qué un crimen tan específico desató una Guerra Mundial? Las grandes potencias europeas no pudieron o no quisieron apaciguar a Austria-Hungría, por lo que el sistema de alianzas entre ellas (la Triple Alianza (Austria Hungría, Italia y Alemania) y la Triple Entente (Gran Bretaña, Francia y Rusia)) comenzó a funcionar. Alemania declaró la guerra a Francia e invadió a la neutral Bélgica el 3 de agosto, iniciando la guerra en el frente occidental.

La diplomacia de la época se había cerrado en torno al sistema diseñado entre 1860 y 1890 por el canciller alemán Otto von Bismarck. Este sistema se basó en alianzas que por un lado aislaran a la Tercera República Francesa e impidieran el revanchismo francés (por su derrota en la Guerra franco-prusiana).

Este sistema demostró su fracaso debido a las alianzas que forjó Francia con el Reino Unido y Rusia, mientras que tras el cese de Bismarck como canciller en 1890, el nuevo emperador germano Guillermo II prefirió asentar la alianza con Austria-Hungría dejando de lado a Rusia, desactivando así la Liga de los Tres Emperadores alentada por Bismarck. Este juego de alianzas mutuamente hostiles acabó convirtiendo a Europa en una bomba de tiempo.

Rusia siempre tuvo un interés particular en los Balcanes, lo que deshizo la Triple Alianza que sostenía con Austria Hungría y Alemania por los intereses del imperio austro húngaro en esa zona. De hecho, Rusia apadrinó la creación de la Liga Balcánica (Serbia, Bulgaria, Montenegro y Grecia). Además, Rusia quería recuperar los territorios de Galitzia y Prusia Oriental (Hoy Kaliningrado), en aquellos tiempos en manos de Alemania.

Con Serbia queriendo independizarse totalmente del Imperio Austro – Húngaro y la enemistad entre Alemania y Francia latente desde la guerra franco – prusiana de 1870 y 1871 donde Francia perdió la guerra y por ende, los importantes territorios de Alsacia y Lorena, la bomba de tiempo devino en la oportunidad de activar las alianzas para que explotara la guerra. No sería hasta 1917 cuando EEUU ingresaría en el conflicto del lado aliado, tras el hundimiento por submarinos alemanes del barco Lusitania, en el que viajaba un buen número de norteamericanos.

Imagen Portada: Shutterstock

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