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Asesinos despiadados: realidad vs ficción (Cap I)

Cosas muy importantes ⚡ Podcast | Muchos de los asesinos más famosos de la cultura pop son tan despiadados y aterradores que nos tranquiliza saber que son una mera ficción, pero… ¿qué ocurriría si te contáramos que esos malvados personajes tienen inspiración real? y peor  ¿sabías que estos despiadados hombres fueron aún más lejos que su versión cinematográfica?

¿Fue el Dr. Hannibal Lecter un personaje de la vida real? ¿Qué asesinos reales inspiraron al temido Jame Gumb “Buffalo Bill” en The Silence of the Lambs? ¿Existió un criminal brasileño con las mismas inclinaciones de Dexter, el famoso asesino de la televisión? ¿Cuántos personajes de la cultura pop han sido inspirados por el despiadado Ted Bundy? En esta primera entrega hacemos un recorrido sobre las verdaderas historias detrás de algunos de los asesinos más recordados de la ficción.

Dr. Hannibal Lecter

El Dr. Hannibal Lecter es un psicópata de ficción inventado por el novelista Thomas Harris, que se da a conocer en la novela El dragón rojo (1981). Continúan sus vivencias en The Silence of the Lambs (1988) (llevada al cine por Jonathan Demme), para culminar en Hannibal (1999). ¿Está el Dr. Hannibal inspirado en algún personaje real? De hecho, no solo en uno sino en varios.

Alfredo Balli Treviño

Treviño era un médico de apenas 28 años cuando cometió el atroz crimen que lo llevó a ser condenado a pena de muerte en México, siendo la última persona que recibió este castigo en el país en mayo de 1961. 

En su consultorio recibió a Jesús Castillo Rangel, de 20 años de edad, quien era estudiante de medicina y se presumía mantenía una relación amorosa con Ballí. Tras una aparente discusión entre ambos, el «Asesino de la Talleres» (como sería conocido posteriormente) tomo la decisión de acabar con la vida de su «amado». Lo sometió, le aplicó una inyección de pentotal sódico y posteriormente con un bisturí le cortó la garganta… lo desangró, lo descuartizó y colocó los trozos de su cuerpo en una caja de cartón.

Después de salir tan campante del consultorio con el paquete, como si se tratara de cualquier otra cosa, lo guardó en la cajuela de su auto y se dirigió a un terreno baldío de una zona conocida como Rancho La Noria… donde enterró la caja con los restos del que una vez fue su amante. Sin embargo, unos días después los encontraron y los utilizaron como prueba para encarcelarlo.

El médico afrontó casi orgulloso el juicio, explicando con lujo de detalles cómo desmembró el cuerpo de Jesús Castillo sin necesidad de tocar los huesos en cada corte que hacía… después de todo «era un cirujano prodigioso». El juez lo encontró culpable de homicidio calificado e inhumación clandestina. Aunque las autoridades locales siempre creyeron que el asesino que había estado involucrado en varias desapariciones de jóvenes que habían aparecido muertos en las carreteras…

¿Cómo se convirtió en inspiración para Hannibal? En 1963, Ballí Treviño conoció a un joven reportero estadounidense de la revista Argosy: su nombre era Thomas Harris, de 23 años. Había viajado a Monterrey para entrevistar a un triple asesino estadounidense originario de Texas, llamado Dykes Askew Simmons. Dialogaron sobre los traumas infantiles de Simmons, por los defectos de su rostro, y sobre el impacto de éstos en su personalidad, entre otros tópicos. El joven periodista escribiría 25 años después la exitosa novela criminal El silencio de los inocentes inspirado en su personalidad extravagante.

Robert Maudsley

Robert Maudsley fue un asesino británico, que nació en un pueblo cerca de la ciudad de Liverpool. Proviene de una familia problemática, su padre era camionero y su madre ama de casa, quienes maltrataban constantemente a todos. Maudsley incluso declaró que abusaron sexualmente de él cuando era pequeño.

Parte de su infancia la pasó con sus hermanos en un orfanato católico debido a que sus padres fueron declarados incompetentes para criar.  Sin embargo, poco tiempo después fueron devueltos a su familia, en donde los abusos físicos y sexuales volvieron a iniciarse.

Robert vivió este ambiente hasta los 16 años, cuando decide mudarse a Londres en 1973, en busca de una mejor vida. Lejos de encontrar tranquilidad, su vida se volvió cada vez más dura…

Ejerció la prostitución para poder comprar drogas. Tras varios intentos de suicidio, fue internado en un hospital psiquiátrico. Para el momento, alegaba escuchar voces que le decían que asesinara a sus padres, y los médicos explicaban que estas alucinaciones podían tener origen en las palizas que su padre le infligía.

En 1974 Maudsley tenía 21 años. John Farrell estaba por iniciar una relación sexual con él, cuando de repente decidió mostrarle fotos de una serie de niños de los que había abusado. Robert, al darse cuenta de que era un pedófilo, se enfureció y lo estranguló hasta la muerte… aquel hombre le recordó el infierno por el que sus padres lo habían hecho pasar a él y a sus hermanos y decidió tomar venganza por todos aquellos niños abusados.

Fue recluido en un centro psiquiátrico llamado Broadmoor, mientras se daba su juicio y se discutía su castigo. La sentencia de la corte lo condenó por cadena perpetua, pero se ordenó mantenerlo en el hospital para enfermos mentales. Varios años después, en 1977, Maudsley y otro prisionero secuestraron a un recluso llamado David Cheeseman, acusado por abuso de menores.

Los hombres torturaron con golpes al individuo durante nueve horas, hasta que murió cuando le aplastaron la cabeza contra una pared. Ante el hecho, se especularon diversos rumores.

La historia más popular es que a Cheeseman le faltaban pedazos de cerebro, por lo que se empezó a decir que Maudsley se los había comido, por lo que su reputación como caníbal comenzó a correr como la pólvora y todos los presos le temían… incluso lo apodaron como Hannibal the Cannibal en la prensa británica.

En 1978 quiso matar a un total de siete personas, pero solo pudo matar a dos: Uno de ellos se llamaba Salney Darwood, acusado de haber torturado a una mujer, quien fue invitado a la celda de Maudsley y posteriormente apuñalado y cortado por la garganta. El segundo asesinado fue Bill Roberts, de 56 años, un violador. Robert Maudsley confesó sus asesinatos y entregó el arma homicida que usó para matar a la última víctima.

Estos asesinatos, sumados al acto de canibalismo, hicieron que en 1983 fuera trasladado a una celda de aislamiento en el sótano de la prisión por ser considerado demasiado peligroso.

La celda mide, aproximadamente, entre 6 y 5 metros de largo y ancho; mientras que la cama es de cemento, y la mesa y la silla de material acartonado. Los vidrios de las ventanas de la celda son antibalas y Maudsley es observado por varios policías las 24 horas al día. Se le permite salir al patio solo una hora, custodiado.

«Las autoridades de la prisión me ven como un problema, y su solución ha sido ponerme en confinamiento solitario y tirar la llave, enterrarme vivo en un ataúd de concreto. No les importa si estoy enojado o mal. No saben la respuesta y no les importa siempre y cuando me mantengan fuera de la vista y de la mente. Me dejan estancar, vegetar y retroceder; enfrentar mi solitario enfrentamiento con personas que tienen ojos pero no ven y que tienen oídos pero no oyen, tienen bocas pero no hablan. Mi vida en solitario es un largo período de depresión ininterrumpida». Carta de Robert a su hermano Paul.

Además de su jaula de cristal, Maudsley se parece a Hannibal en el hecho de que es aficionado a la música clásica, la poesía y el arte, y de que sus capacidades intelectuales se valoran significativamente por encima de la media.

En el año 2000 pidió que le permitieran tener un periquito de mascota y que en caso de no permitírsele le dieran la posibilidad de suicidarse a través de una cápsula de cianuro. Ambas peticiones le fueron denegadas.

Hoy, Maudsley cuenta con 67 años, y ha pasado oficialmente 42 años en confinamento solitario.

Maudsley, aunque sigue pasando 23 horas del día en su celda, ahora ocupa su tiempo escribiendo poemas, pintando, escuchando música y viendo sus programas favoritos en la televisión: documentales sobre la naturaleza y la vida salvaje… Casi como si tuviera una vida normal.

En una de las últimas cartas que le envió a su sobrino Gavin, le explica que él hizo las paces con su destino, sabe que va a morir en la cárcel y no tiene ningún problema con eso…

Maudsley admitió una vez que cuando asesinó a aquellos hombres, tenía en mente a sus padres, añadiendo que «si hubiera acabado con sus vidas 1970, ninguna de estas personas habría muerto. Si hubiera podido matar a mis padres, hoy estaría caminando como un hombre libre».

Otros asesinos que inspiraron la creación del Dr. Hannibal Lecter son Albert Fish, Andrei Chikatilo y el mismo Jack el Destripador. Si quieres conocer más, escucha la primera entrega de Asesinos despiadados: realidad vs ficción, el más reciente episodio de Cosas Muy Importantes. Y espera muy pronto la siguiente entrega.


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