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El misterioso caso de Rosalía Lombardo, la momia que abre y cierra los ojos

El misterioso caso de Rosalía Lombardo, la momia que abre y cierra los ojos

El amor de un padre por su hija, hizo que luchara en contra del tiempo y la descomposición de los tejidos. El padre de Rosalía negado a perder a su bebé, decidió buscar la manera de inmortalizar su cuerpo y creó junto a un gran profesor, la momia mejor conservada del mundo.

Rosalía Lombardo, conocida como La Bella Durmiente de Palermo, es considerada la momia mejor conservada del mundo. Su historia, tan conmovedora como fascinante, sigue cautivando a miles de visitantes cada año en las famosas Catacumbas de los Capuchinos de Palermo, Italia.

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¿Quién fue Rosalía Lombardo?

Rosalía Lombardo nació el 13 de diciembre de 1918 en Palermo, Sicilia (Italia). Falleció el 6 de diciembre de 1920, apenas una semana antes de cumplir sus dos años de vida, a causa de una bronconeumonía. Su padre, Mario Lombardo, quedó devastado por la pérdida y no podía resignarse a perder para siempre la imagen de su pequeña hija.

Impulsado por ese amor profundo, Mario buscó la manera de preservar el cuerpo de Rosalía en las mejores condiciones posibles. Para lograrlo, recurrió a Alfredo Salafia (1869–1933), un reconocido profesor de química, embalsamador y taxidermista siciliano de gran reputación en la época. El resultado superó todas las expectativas: más de cien años después, el cuerpo de la niña luce como si simplemente estuviera dormida.

¿Dónde está Rosalía Lombardo?

El cuerpo de Rosalía reposa en las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo, unas galerías subterráneas construidas a finales del siglo XVI por los frailes capuchinos para albergar los restos de sus hermanos de orden. Con el tiempo, estas catacumbas se abrieron también a ciudadanos distinguidos de Palermo, convirtiéndose en uno de los sitios funerarios más singulares del mundo.

A diferencia del resto de los cuerpos conservados allí —muchos de los cuales lucen como esqueletos secos tras un proceso de disecación primitivo con vinagre— el cuerpo de Rosalía destaca por su extraordinario estado de conservación, con rasgos faciales intactos y una apariencia serena que le valió su famoso apodo.

¿Una momia que abre y cierra los ojos?

Antes de hablar del misterio, es importante aclarar qué es una momia. Según la Real Academia Española, una momia es «un cadáver que natural o por preparación artificial se deseca con el transcurso del tiempo sin entrar en putrefacción». Por eso, aunque no esté envuelta en vendas como las momias egipcias de la cultura popular, Rosalía es técnicamente una momia.

Uno de los fenómenos más comentados en torno a Rosalía es la aparente apertura y cierre de sus párpados. Durante años, este hecho generó teorías de todo tipo. Sin embargo, la explicación científica es más sencilla: según el curador de las Catacumbas, Darío Piombino-Mascali, se trata de una ilusión óptica provocada por los cambios de luz natural que entra por las ventanas laterales a distintas horas del día. Los ojos de Rosalía nunca estuvieron completamente cerrados, lo que, combinado con la variación lumínica, crea la impresión de movimiento.

Más allá de la explicación científica, muchos visitantes prefieren creer que el alma de la pequeña Rosalía permanece en un sueño profundo del que despierta ocasionalmente, lo que alimenta aún más la leyenda de La Bella Durmiente.

Conservada perfectamente por dentro y por fuera

En enero de 2009, un equipo de investigadores de National Geographic sometió el cuerpo de Rosalía a una serie de estudios no invasivos, entre ellos rayos X y tomografías. Los resultados fueron sorprendentes: sus órganos internos —corazón, pulmones, hígado e incluso el cerebro— se encontraban en un estado de conservación extraordinario. Salafia no solo había cuidado la apariencia exterior de la niña, sino también su interior.

¿Cómo lograron conservar el cuerpo en tan perfectas condiciones?

Durante décadas, la fórmula de embalsamamiento utilizada por Salafia fue un completo misterio. La incógnita se resolvió cuando investigadores hallaron las memorias manuscritas del propio Salafia, donde describía con detalle el procedimiento que siguió.

El proceso comenzó con el drenaje de la sangre de Rosalía. Luego, Salafia inyectó en el cuerpo una mezcla cuidadosamente formulada que incluía:

  • Formalina (formaldehído diluido en agua): para eliminar bacterias y detener la descomposición.
  • Sales de zinc (sulfato y cloruro de zinc): para endurecer y rigidizar los tejidos.
  • Alcohol etílico: para deshidratar los tejidos y evitar la proliferación de microorganismos.
  • Ácido salicílico: con propiedades antimicrobianas y antifúngicas.
  • Glicerina: el ingrediente clave para mantener la piel hidratada y flexible, evitando que se resecara o resquebrajara con el paso del tiempo.

La combinación de estos elementos creó un entorno estable dentro del cuerpo: libre de bacterias, libre de humedad excesiva y con la piel lo suficientemente nutrida para lucir casi como si Rosalía simplemente estuviera dormida. Un logro científico que, más de un siglo después, sigue asombrando a expertos y visitantes por igual.

Con información de Wikipedia – Rosalía Lombardo | Wikipedia – Alfredo Salafia | PubMed – Salafia’s Handwritten Memoir | ABC Ciencia

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