Joseph-Ignace Guillotin, el hombre detrás de la guillotina

Joseph-Ignace Guillotin, el hombre detrás de la guillotina

Joseph-Ignace Guillotin fue un doctor en medicina, profesor y diputado que pasó a la historia por su relación con el establecimiento de la sangrienta máquina, la guillotina, como herramienta de ajusticiamiento.

Joseph-Ignace Guillotin no inventó la máquina de matanza que lleva su nombre, pero apoyó su uso. Contrario a lo que se podría pensar las intenciones del doctor eran humanistas. Guillotin se oponía a los crueles métodos utilizados para cumplir la pena de muerte, incluso no estaba a favor de esta condena.

Cuestión de igualdad

No obstante, estaba consciente de que la abolición de la pena capital era casi imposible en la época. Así que, para que estos actos de justicia fueran más indoloros e igualitarios, propuso utilizar una máquina nueva.

 Y es que en dicha época, la pena de muerte era un espectáculo público y sangrientamente terrorífico con el fin de amedrentar a la población. Los criminales que no pertenecían a la nobleza eran quemados en la hoguera, descuartizados o torturados con diferentes instrumentos hasta morir, como tenazas y látigos.

La aristocracia y la nobleza, en cambio, se asesinaba con el hacha o espada. Sin embargo, estas herramientas no eran siempre tan eficaces al primer intento, hecho que dependía del ejecutor, lo que prolongaba el suplicio y el tormento de los condenados.

Durante el siglo XVIII, con la Ilustración en boga, muchos hombres apoyaban la abolición de la pena capital, podemos destacar el Tratado sobre la tolerancia de Voltaire (1763) y De los delitos y las penas, de Cesare Beccaria (1764) – Imagen: Wikipedia.-

La Asamblea Nacional francesa, después de rechazar la eliminación de la pena capital, aprobó la llamada “Ley Guillotin” para humanizar el castigo. Pasaron dos años para que todos los decapitados en Francia fueran tratados con igualdad y pasaran a ser decapitados.

Antoine Louis, el diseñador

La guillotina no fue un inventó del doctor, él solo abogo por su uso y mejora, ya que maquinas parecidas se habían utilizado desde la antigua Roma. El encargado de mejorar la herramienta y diseñarla fue Antoine Louis, cirujano y secretario perpetuo de la Academia de Cirugía, con la ayuda del verdugo de París Charles-Henri Sanson. Estos probaron la herramienta en animales y cuerpos muertos hasta su perfeccionamiento.

En 1792 fue utilizado por primera vez en Nicolás Jacques Pelletier, un ladrón; al día después La Cronique de Paris, un periódico famoso, hablaría del aparato de esta manera: “Ninguna mano de hombre se mancha con este tipo de asesinato. La velocidad con que se impacta se encuentra más de acuerdo con el espíritu de la ley –puede ser severa pero jamás deberá ser cruel–”. 

La elección del nombre

Los franceses dudaron de bautizarla la Louisette (o la petite Louison), de acuerdo al nombre del cirujano que la diseñó, o la Guillotine, por el nombre del partidario principal de la ley. Este último nombre fue el que finalmente quedaría para designar la máquina. Por desgracia para la familia Guillotin, quienes solicitaron al gobierno francés que cambiara el nombre, pero no lo consiguieron.

Unos meses después de que se empezara a utilizar por primera vez, la guillotina se convirtió en el símbolo de la política del terror. El gobierno revolucionario decapitaría a cualquier persona con linaje noble o sospechoso de ser un disidente o partidario del Antiguo Régimen.

Con información de: El español / La historia hoy / National Geographic

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