Diciembre 05, 2018

La mujer que predijo el ataque del caballo de Troya, pero nadie le creyó

La mujer que predijo el ataque del caballo de Troya, pero nadie le creyó

El resentimiento de un hombre condenó por toda la eternidad a una joven con talentos adivinatorios. El precio de su libertad le costaría el escarnio público, todo por no querer entregarse en cuerpo y alma al Dios del sol y de la belleza. ¿Quién fue la joven? ¿Quién la maldijo? Aquí te contamos todo:

(En la fotografía: “Casandra” por el pintor inglés George Romney)

Casandra, la hermosa joven con poderes adivinatorios

La hija del Rey de Troya, había nacido con un don muy especial junto a su hermano gemelo Héleno: Ambos tenían el poder de ver el futuro. Casandra, era admirada por el pueblo por su enigmático poder, su belleza y su inteligencia, lo que muchos no sabían era que se le hacía extremadamente difícil dominar sus visiones y que su vida se estaba convirtiendo en un verdadero infierno.

La joven tenía una lista interminable de pretendientes, seducidos por su belleza y por sus misteriosos talentos, los más apuestos y poderosos del pueblo se peleaban por su amor y atención, pero ella no solía prestarles atención. Todo cambió cuando Apolo se fijó en sus encantos.

La llegada de un Dios a su vida, revolucionó el mundo

Apolo, uno de los dioses más importantes de la mitología griega, conocido por ser el Dios de la belleza, el fuego solar y todo tipo de artes, se había enamorado perdidamente de los talentos de Casandra. Sus poderes adivinatorios parecían fascinarle y decidió apostar por su amor. La joven no se veía muy interesada, estaba verdaderamente perturbada por sus constantes visiones.

Desesperado por obtener su atención, Apolo le ofreció un trato: le enseñaría a dominar sus poderes y a usarlos a su favor, a cambio de su amor eterno y absoluto. Casandra aceptó y juntos emprendieron un viaje de descubrimientos psíquicos.

Casandra aprendía rápidamente, cada día mejoraba más sus técnicas y se sentía mucho mejor consigo misma. Pasó de estar continuamente perturbada por sus visiones, a transformarse en una joven segura y con confianza, lo que la hacía más atractiva e irresistible para Apolo.

Su lucha por la libertad sería su condena                                          

El trato se había pactado desde el comienzo: Apolo la ayudaría a dominar sus poderes a cambio de su amor, pero Casandra se había arrepentido y al momento de pagar su parte del trato, se negó rotundamente. Apolo enfureció como nunca antes lo había hecho y la maldijo. Además de declararle su odio eterno y una vida llena de infortunios, le hizo algo más:

A partir de ese momento, todas sus profecías serán ciertas, pero absolutamente nadie las creerá. Será considerada como la loca del pueblo y así fue. Nadie creía en las palabras de Casandra, pensaban que había perdido totalmente la cabeza, esto la lastimaba horrible y llevó su vida al borde del abismo.

Además de que nadie creía en sus predicciones, sus visiones habían cambiado: antes podía predecir buenas y malas noticias, pero después de la maldición de Apolo, se había convertido en un ave de mal augurio.

Su predicción más importante fue ignorada por todos

Que nadie le creyera no impedía que Casandra repartiera información, su desespero por ser escuchada la habían transformado en una criatura de llanto y gritos. Vivía sollozando por las esquinas y gritando desesperadamente todo tipo de malas noticias.

En una de sus visiones, Casandra vio como un grupo de soldados se metían en un caballo inmenso de madera. Había descubierto la estrategia más famosa de toda la antigua Grecia: El caballo de Troya, pero nadie le creyó y solo imaginar un caballo de madera con soldados adentro parecía totalmente absurdo.  Lo que nadie se imaginó, era que Casandra decía la verdad y que la historia hubiera sido distinta si escuchaban sus advertencias.

Casandra, pese a que nadie la respetaba y la consideraban la loca del pueblo, era una mujer con una belleza despampanante y esto enfurecía a la diosa Clitemnestra, esposa del rey Agamenón y decidió eliminarla. La diosa la mató para evitar sentirse opacada y así murió Casandra, sola, bajo las terribles consecuencias de una maldición y en las manos de una diosa que envidiaba su belleza.

Con información de “Diccionario de la Mitología Clásica” (1999) Editorial Espasa.

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