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Heinz Guderian, el nazi que hizo del tanque un arma ganadora

Aunque la revisión de la historia quiera encontrar en sus acciones heroicas muchas mentiras y falsedades, la verdad es que Heinz Guderian formó parte importante de los éxitos iniciales de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. A uno de los principales idearios de la Blitzkrieg que tantos triunfos brindó a los germánicos, nadie podrá arrebatarle la relevancia que siempre le dio al tanque como un arma vital para triunfar en las guerras. Con su concepto panzer de utilización de vehículos blindados, Guderian entró en la historia como uno de los grandes revolucionarios conceptuales de la guerra relámpago.

Oficial de la Primera Guerra Mundial

Heinz Wilhelm Guderian nació en Prusia Occidental, lo que hoy es Chelmno, Polonia, el 17 de junio de 1888. Su padre y su abuelo eran oficiales prusianos, por lo que en casa siempre hubo relación con lo militar. Justamente, con 15 años, comenzó su carrera militar, ingresando como cadete en un colegio militar.

Rápidamente formó parte del ejército alemán en un batallón de infantería de Hanover al mando de su padre hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, donde se desempeñó como oficial de comunicaciones y comandante de una estación de radio.

Participó siempre como oficial de comunicaciones en la Primera Guerra Mundial Fue parte de la Batalla de Verdún hasta ser ascendido a capitán en 1915 y luego comandante de un batallón de infantería.

El 28 de febrero de 1918, fue nombrado miembro del Estado Mayor del cuerpo de inteligencia del ejército, donde se especializó en telecomunicaciones. Terminó la guerra como oficial de operaciones en la Italia ocupada. ​No estaba de acuerdo con que Alemania firmara el armisticio de 1918, creyendo que el Imperio alemán debería haber continuado la guerra.

Entreguerras

El Tratado de Versalles limitaba a la Alemania derrotada a disponer de un máximo de 100.000 tropas y 4 mil oficiales, uno de los cuales era Guderian. En junio de 1919, Guderian se unió a la Brigada de Hierro (más tarde conocida como División de Hierro, organizaciones paramilitares anticomunistas organizadas) como su segundo oficial de Estado Mayor.

En la década de 1920, Guderian conoció las tácticas de guerra blindada de Ernst Volckheim, un comandante de tanques de la Primera Guerra Mundial y un prolífico escritor sobre el tema. Estudió a los principales expertos europeos sobre guerra blindada y entre 1922 y 1928 escribió cinco artículos para «Military Weekly», una revista de las fuerzas armadas. Gran Bretaña estaba experimentando con unidades blindadas al mando del general Percy Hobart, y Guderian se mantuvo al tanto de los escritos de Hobart.

En 1927, Guderian fue ascendido a mayor y en octubre fue destinado a la sección de transporte del Truppenamt, una forma clandestina de Estado Mayor del ejército, que había sido expresamente prohibido por el Tratado de Versalles. Ya era un interesado en los tanques, y no fue sino hasta 1929 cuando condujo por vez primera un tanque, de fabricación sueca. En octubre de 1928, fue transferido al Estado Mayor de Instrucción de Transporte Motorizado.

En 1931, fue ascendido a teniente coronel y se convirtió en jefe de gabinete de la Inspección de Tropas Motorizadas bajo el mando de Oswald Lutz. Esto colocó a Guderian en el centro del desarrollo de la guerra móvil y las fuerzas blindadas en Alemania. Junto con Lutz, jugó un papel importante en el desarrollo tanto del concepto de división panzer como de una doctrina de guerra ofensiva mecanizada que más tarde se conocería como blitzkrieg. Ambos hombres trabajaron incansablemente con el objetivo compartido de crear una fuerza panzer. Guderian era la cara pública que defendía la guerra mecanizada y Lutz trabajaba entre bastidores.

El 3.er batallón de transporte motorizado de Guderian se convirtió en el modelo para la futura fuerza blindada alemana. Guderian se acercó al régimen nazi para promover el concepto de fuerza panzer, atraer apoyo y asegurar recursos. Muchos otros oficiales, como Walther Nehring y Hermann Breith, también participaron en su concepción. Esto incluyó una demostración del concepto al propio Hitler.

¿Cuál fue la diferencia en el concepto de fuerza panzer? Las divisiones panzer fueron organizadas de forma que pudieran operar de un modo relativamente independiente de otras unidades. Al contrario de la mayoría de los ejércitos de esa época, que organizaban sus carros de combate en «brigadas de tanques», las cuales siempre necesitaban apoyo de la infantería y la artillería, las divisiones panzer tenían sus propias unidades de apoyo dentro de sí mismas, lo cual llevó a un cambio automático en la doctrina militar: en lugar de ver a los carros de combate como unidades de apoyo para las operaciones de otras unidades, los tanques se convirtieron en el principal foco de atención, con otras unidades dándoles apoyo a ellos.

En 1936, Guderian escribe el libro “Achtung, Panzer!”, en el que se analizan las consecuencias que la aparición de los tanques deben acarrear tanto en la composición de los nuevos ejércitos como en las estrategias de combate. Las ideas expuestas en este libro sentarán las bases de la Blitzkrieg.

En 1938, Hitler purgó al ejército de personal que no simpatizaba con el Partido Nazi. Lutz fue despedido y reemplazado por Guderian. En la primavera de ese año, Guderian tuvo su primera experiencia al mando de una fuerza panzer durante la anexión de Austria. ​La movilización fue caótica, los tanques se quedaron sin combustible o se averiaron, y el valor de combate de la formación era inexistente. Si hubiera habido alguna lucha real, Guderian ciertamente habría perdido.

El último año antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Guderian fomentó una relación más estrecha con Hitler. Cuando el premier británico Neville Chamberlain, en su política de apaciguamiento, le dio a Hitler la región checoslovaca de los sudetes, ésta fue ocupada por el XVI Cuerpo Motorizado al mando de Guderian.

La Segunda Guerra Mundial

Luego de la campaña en los sudetes, Guderian fue ascendido a coronel general de las tropas blindadas. Durante agosto de 1939, Guderian tomó el mando del recién formado XIX Cuerpo Motorizado. En poco tiempo se le ordenó encabezar el elemento norte de la invasión de Polonia que comenzó el 1 de septiembre. ​Bajo su mando el cuerpo contaba con una de las seis divisiones panzer que en ese momento tenía Alemania; El cuerpo de Guderian controlaba el 14,5 por ciento de los vehículos blindados de combate de Alemania. Guderian usó el concepto alemán de «liderar hacia adelante», que requería que los comandantes se movieran al frente de batalla y evaluaran la situación.

Ahí, Guderian logró su primera victoria operativa e hizo un recorrido por el campo de batalla a Hitler y Heinrich Himmler, jefe de las SS. En diez días, el XIX Cuerpo de Guderian avanzó 330 kilómetros, a veces contra una fuerte resistencia. Las divisiones Panzers había demostrado ser un arma poderosa, con solo ocho tanques destruidos de 350 empleados. ​Al final de la campaña, recibió la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro.

El Cuerpo de Guderian se retiró de Polonia antes de que las SS comenzaran su campaña de limpieza étnica. Guderian se enteró de las operaciones de asesinato y de judíos obligados a entrar en guetos nazis gracias a su hijo, Heinz Günther Guderian, que había presenciado algunos de ellos. No hay constancia de que realizara protesta alguna ante esta situación.

En la campaña de invasión a Francia, participó en la planificación de la misma, junto con su compañero de clase en la academia de guerra en 1907, Erich Von Manstein. Guderian proclamó con confianza la viabilidad de llevar tanques a través del montañoso Bosque de las Ardenas. El plan estableció una fuerza para la penetración del bosque que comprendía la mayor concentración de blindados alemanes hasta esa fecha; 1112 del total de 2438 tanques que en ese momento tenía Alemania.

El cuerpo de Guderian encabezó el ataque a través de las Ardenas y sobre el río Mosa. Lideró el ataque que rompió las líneas francesas en la Batalla de Sedan. Su grupo panzer lideró la llamada «carrera hacia el mar», que terminó con la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) y las fuerzas francesas atrapadas en Dunkerque.

En 1941, formó parte de la planificación de un ataque preventivo, que implicaría atacar e invadir a la Unión Soviética en la llamada Operación Barbarroja. El 2º Grupo Panzer de Guderian comenzó su ofensiva el 22 de junio cruzando el río Bug y avanzando hacia el Dnieper. Tras la conclusión de la Batalla de Smolensk, que terminó con el cerco y destrucción del 16º, 19.º y 20.º ejércitos soviéticos. Para el 26 de septiembre, el ejército de Guderian lograba una importante victoria en Kiev, sin embargo, la campaña había sido costosa; las fuerzas alemanas tenían solo la mitad de los tanques que tenían tres meses antes. Estaban empantanados en una guerra de desgaste para la que la Wehrmacht no estaba preparada.

Cuando apuntaron hacia Moscú, el ejército alemán sufrió su primera y dura derrota. Los tanques soviéticos T-34 entraron en escena y aplastaron la invasión alemana. Guderian exigió que se desarrollaran tanques que fueran copia exacta de los T-34. A raíz del fracaso alemán, Guderian se negó a transmitir la orden de Hitler de «mantenerse firme» y tuvo serios encontronazos con Günther von Kluge, el nuevo comandante del Grupo de Ejércitos Centro. ​La noche del 5 de diciembre, Guderian retiró sus principales unidades a una línea al sur de Tula más defendible y les ordenó que se atrincheraran, desobedeciendo así las órdenes de Hitler.

El 20 de diciembre, Guderian voló a Rastenburg para explicar su situación a Hitler y para insistirle que sus fuerzas debían ser evacuadas a posiciones más defendibles. El 25 de diciembre de 1941, tras una nueva discusión con Kluge, fue relevado del mando.

El 1 de marzo de 1943, después de la derrota alemana en la Batalla de Stalingrado, Hitler nombró a Guderian para el puesto recién creado de Inspector General de Tropas Blindadas. Guderian se opuso a nueva ofensiva en el Este, por lo que no estuvo de acuerdo con la Operación Ciudadela, un último intento alemán de recuperar terreno perdido en su invasión a la URSS, que terminó en la dura batalla de Kursk, el más grande combate de tanques en la historia.

Guderian se convirtió en el Jefe Interino del Estado Mayor del Alto Mando del Ejército con la responsabilidad de asesorar a Hitler en el Frente Oriental y después del Atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler, Guderian dirigió una ocupación militar de Berlín con sus tanques desalentando definitivamente el Putsch contra Hitler siendo nombrado como jefe del Estado Mayor General del Ejército.

Guderian defendió ante Hitler la actuación de los comandantes involucrados en la fallida contraofensiva el 27 de marzo de 1945 ante la inminente avanzada soviética a Berlín, lo que determinó la ruptura definitiva de la relación entre Guderian y Hitler.

Guderian y su personal se rindieron a las fuerzas estadounidenses el 10 de mayo de 1945. Evitó ser condenado como criminal de guerra en los juicios de Núremberg porque no había pruebas documentales sustanciales en su contra en ese momento. Respondió a las preguntas de las fuerzas aliadas y negó ser un ferviente partidario del nazismo, cuando su actuación fiel a Hitler demostraba lo contrario.

Guderian fue liberado del cautiverio sin juicio en 1948. Muchos de sus compañeros no tuvieron tanta suerte. Von Manstein fue condenado a dieciocho años y Albert Kesselring fue condenado a cadena perpetua. Había informado sobre sus excolegas y cooperado con los Aliados, lo que le había ayudado a evadir el enjuiciamiento. ​Se retiró a Schwangau cerca de Füssen en el sur de Baviera y comenzó a escribir sus memorias, su libro más exitoso fue su autobiografía “Recuerdos de un soldado” publicada en 1950. Siguió siendo un ardiente nacionalista alemán el resto de su vida. Guderian murió el 14 de mayo de 1954 a la edad de 65 años.

Imagen portada: Shutterstock


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