Experimentos Militares Bizarros (Parte I)

Experimentos Militares Bizarros (Parte I)

Al ver películas como “Armaggedon”, “Día de Independencia”, “2012”, etc. solemos encontrar a un grupo de militares muy serios sentados en una mesa circular, discutiendo un plan completamente descabellado, y que a la postre termina siendo la salvación de la especie humana.

En la vida real, los militares no discuten asuntos tan importantes como la supervivencia de la vida humana o el porqué del traje con pezones de Batman Forever, no, los militares tienen una sola cosa en la cabeza: Acabar con el Enemigo.

Pero para acabar con el enemigo, estos militares (imaginen la mesa del Dr. Love) dependen de científicos que dediquen sus vidas a crear nuevas armas y mejores armas.

Y la verdad, muchos de los inventos que hoy en día nos hacen mas fácil la vida provienen de estas mentes geniales. Sin embargo, en esta entrega, Culturizando les trae las peores ideas nacidas de los cuarteles.

Las Bombas Murciélago:

Imaginen a un grupo de científicos norteamericanos sentados como los adolescentes de aquella serie de Tv, “That 70´s Show” , y uno de ellos dice: “¿Qué tal si tomamos un grupo de murciélagos, les atamos explosivos miniatura y los soltamos en territorio enemigo?”.

Cualquier persona seria, y mucho más cualquier persona que haya trabajado con animales le contestaría: “Los animales son impredecibles, no lo hagan”, sin embargo el proyecto recibió luz verde en 1940, se crearon pequeñas mochilas con explosivos y un detonador con reloj. La idea era lanzarlos desde un B-29 sobre la línea enemiga y que estos al ser liberados buscarían sitios oscuros donde esconderse, como casas, edificios etc.

¿Qué sucedió?

Como dijimos antes, los animales son impredecibles así que, durante la primera prueba un grupo de ellos se escapó y se escondió en un depósito de gasolina del ejercito que voló en mil pedazos.

Lo peor de la historia es que como arma, eran efectivos, pero volvamos a lo principal, para que causaran un daño considerable eran necesarios miles de murciélagos y hasta donde yo sé, no es posible producir un murciélago en una fábrica, hay que atraparlos, luego amarrarles uno a uno las pequeñas mochilas a mano, mientras esta ratas con alas tratan de morder furiosos, luego y con cuidado de que no escape ninguno activar los relojes de cada una de las 1.000 micro mochilas y meterlos en cajas para lanzarlos en territorio enemigo. Sin garantías de que los murciélagos simplemente decidiesen buscar una cueva.

Al final, el plan Manhattan tuvo mayor acogida y les llevó a ganar la guerra (y salvó a muchos murciélagos por cierto).

El Panjandrum:

¿Recuerdan cuando el Coyote decidió amarrar una serie de cohetes a una rueda para poder alcanzar al Correcaminos?. Bueno, durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aliadas buscando una solución, para que las tropas pudiesen atravesar los muros fortificados en las costas de Francia, dieron con una idea similar. Atar a dos ruedas un barril con explosivos y a su vez propulsar las ruedas con cohetes.

¿El Resultado?

Exactamente lo que le pasó al Coyote, los cohetes al parecer tienen mente propia, y de paso sentido del humor. Durante la prueba final del prototipo, las ruedas comenzaron girando hacia el objetivo, pero a medio camino dio una vuelta de 180º, hacia donde se encontraban las fuerzas Aliadas. Por suerte, el armatoste se desintegró antes de acabar con sus creadores y con el Coyote.

El Arma Solar:

puede criticar a los Nazis, es la capacidad de pensar en grande. Uno de los proyectos a largo plazo de Hitler y compañía, era el de construir un espejo gigante en orbita que pudiese concentrar la energía del sol y utilizarla para quemar ciudades completas.

¿Qué sucedió?

Les faltaron 3 cosas: 1) Ganar la Guerra, 2) 100 años de tecnología y 3) Emmett “Doc” Brown de la película “Volver al Futuro”.

El Proyecto Habbakuk:

Imaginen un portaviones de 800 metros de largo, 30 metros de alto, paredes de 12 metros es espesor, 40 cañones dobles de 4,5 pulgadas, cientos de torretas antiaéreas y hecho de enteramente de hielo y pulpa de madera (pykrete).

¿Por dónde comenzar?… Esta locura ideada por los Ingleses durante la Segunda Guerra Mundial, era básicamente un Iceberg transportable, que sirviese de Aeródromo, y no se hundiera.

¿Qué salió mal?

El costo, un barco que iba a ser fabricado con hielo para reducir los costos y sustituir al caro acero iba a necesitar mucho más de este último material de lo que se podía imaginar. Kilómetros de tuberías de acero para refrigerar el barco y la construcción de las centrales eléctricas y sus motores e, incluso, de una enorme fábrica-congelador para producir el pykrete requerían toneladas y toneladas de acero.

Estas son tan sólo unas del as alocadas ideas militares que han fracasado. Espera pronto una segunda entrega.

Una colaboración de @elchevequebb para @Culturizando

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