¿De qué se trata realmente el Apocalipsis bíblico?

¿De qué se trata realmente el Apocalipsis bíblico?

El «Apocalipsis» es el último de los 66 libros que la ‘Biblia’ recoge, y uno de los más controversiales, debido principalmente a su contenido simbólico. Si algo queda claro al leer este texto es que en él se narran los eventos que ocurrirán durante la segunda venida de Cristo a la Tierra, ¿pero se trata de un panorama literal, que habrá de cumplirse punto por punto, o de una metáfora sobre la lucha del bien y el mal?

Hay más de un riesgo implícito en todo intento por leer el Apocalipsis bíblico de manera literal. Lo primero es que este tipo de acercamiento deja a un lado el valor metafórico del texto, al asumirlo como una predicción exacta de cómo será el fin del mundo.

En segundo lugar, la interpretación literal puede llevar a la desconcertante convicción de que el fin es inminente. Esto debido a que, de uno u otro modo, varias de las catástrofes expuestas en el Apocalipsis parecieran aludir a eventos de la historia reciente. Es de notar que los partidarios de esta perspectiva fatalista han estado anunciando la llegada de los últimos tiempos desde el siglo I d. C.

Contexto histórico

Se sabe que el Apocalipsis fue escrito alrededor del año 60 d. C. Pero en el siglo III de nuestra era, cuando ya no quedaba vivo nadie que hubiese conocido a Jesús o a los apóstoles, las autoridades de la iglesia tuvieron problemas para determinar quién era el verdadero autor del texto profético.

Convencionalmente se cree que la autoría del “libro de las revelaciones” le corresponde a Juan el Evangelista, debido a que al inicio del Apocalipsis su autor se identifica como “Juan”. No obstante, no existe evidencia arqueológica suficiente  que corrobore esta suposición.

Ya se trate de uno de los compañeros cercanos de Jesús o de alguien más, lo que sí queda claro es que este Juan fue perseguido por el Imperio romano por la fe que profesaba.

Así lo deja ver el narrador cuando explica que al momento de recibir el mensaje de divino que contenía las profecías del Apocalipsis, él se encontraba recluido en Patmos. Este lugar es una isla del mar Egeo, a donde Roma enviaba a los cristianos, para someterlos con castigos hasta hacerlos renegar de su religión.

Cabe resaltar que los textos apocalípticos eran una forma de literatura muy común por aquellos años. Se trataba de escritos en los que el bien y el mal se enfrentaban. La victoria definitiva del bien era una prerrogativa indispensable de este género, ya que estos textos debían reivindicar la visión del mundo de una comunidad religiosa en particular (la de los cristianos perseguidos en este caso).

Sabiendo esto, resulta más sencillo comprender la ira que Dios demuestra en ciertos pasajes del Apocalipsis. Su furia inclemente, manifestada como plagas que azotan a la humanidad, en realidad sería una advertencia simbólica para aquellas personas que procuran hacer el mal en la Tierra al prójimo.

Los siete ejes temáticos del Apocalipsis

El Apocalipsis bíblico se puede dividir en siete ejes temáticos o núcleos. A su vez, estos núcleos estarían localizados en siete partes fácilmente diferenciadas e identificables del texto.

En la pintura ‘Visión del Apocalipsis’ (1608-1614), el Greco representa el momento en que Juan recibe el mensaje divino  – Imagen: Wikipedia.-

¿Cuál es el contenido de cada núcleo?

En el primer núcleo el narrador explica que el Apocalipsis es una revelación de Jesús para los hombres. Este mensaje arranca con un imprecación a los miembros de siete importantes iglesias cristianas en Oriente (por medio de su hijo, Dios le recuerda a sus creyentes que no deben abandonar el fervor de su fe).

Estas iglesias estaban en Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.

En el segundo núcleo se habla del arribo del cordero (símbolo de Jesús) a la corte de Dios. El cordero es el único ser capaz de leer el libro de la sabiduría que Dios tiene en sus manos. Mientras el cordero retira los sellos que resguardan al texto sagrado, los cuatro jinetes del Apocalipsis se presentan y parten para la Tierra.

El tercer núcleo muestra cómo al final de los tiempos siete plagas, producidas por el tañer de las trompetas de siete ángeles principales, servirán castigar a todos los hombres que eligieron el camino del mal.

El cuarto núcleo habla de cómo las fuerzas del mal tendrán un último repunte sobre la Tierra con la llegada de la bestia. Esta es una criatura de aspecto terrible, con siete cabezas y diez cuernos. En el cuerpo de la bestia se mezclan partes de dragón, leopardo, león y oso.

En el quinto núcleo habla de las siete copas de la ira de Dios, que al ser derramadas en la Tierra servirán para marcar a aquellos hombres que persistan en su impulso por apoyar al mal y a la bestia.

El sexto núcleo está constituido por el juicio y la caída de Babilonia (Roma), tildada como “la madre de las prostitutas”.

El séptimo núcleo habla del juicio final y de la victoria definitiva del bien sobre el mal.

Un mensaje esperanzador

El final del Apocalipsis debía brindarle a sus primeros receptores (a los cristianos del siglo I de nuestra era) un claro mensaje esperanzador: la justicia y el bien siempre prevalecerán.

Con información de: Biblia Católica / Wikipedia / Imagen de portada:.-

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