Imagina que estás en la cocina de tu casa, preparando la comida como cualquier otro día, cuando de pronto notas algo extraño en el suelo. Una mancha. Al principio parece suciedad, pero al observarla detenidamente, te das cuenta de que tiene ojos, nariz y boca. Y lo peor de todo: te está mirando.
Esto no es el guion de una película de terror, sino el comienzo del fenómeno paranormal —o sociológico— más famoso de España: las Caras de Bélmez. Más de 50 años después, la pregunta sigue en el aire: ¿Son rostros del más allá o una obra maestra del engaño?
El día que el suelo comenzó a gritar
Todo comenzó el mediodía del 23 de agosto de 1971. En el número 5 de la Calle Real, en el pequeño pueblo de Bélmez de la Moraleda (Jaén), María Gómez Cámara notó una extraña pigmentación en el cemento de su cocina.
La mancha, con el paso de las horas, definió sus rasgos hasta formar un rostro humano con una expresión de angustia. Aterrorizado, el hijo de María, Miguel, destruyó la cara picando el cemento y cubriendo el agujero con yeso nuevo. Pero lo imposible sucedió: la cara reapareció días después en el mismo lugar, más nítida que antes.
A esta primera imagen se la bautizó como «La Pava». Fue solo el inicio. En las semanas siguientes, el suelo de la cocina se llenó de nuevos rostros —hombres, mujeres y niños— que aparecían y desaparecían ante los ojos de miles de curiosos que peregrinaban a la casa.
¿Qué dice la ciencia? El polémico análisis del CSIC
A diferencia de otros misterios que se quedan en rumores, las Caras de Bélmez fueron sometidas a escrutinio científico y parapsicológico. El caso atrajo al famoso investigador Germán de Argumosa, quien realizó grabaciones de psicofonías en la casa, captando voces que helaban la sangre.
Pero, ¿qué eran físicamente las caras?
Aquí entra el punto más controvertido. Se encargaron análisis al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Durante décadas, los defensores del misterio aseguraron que el organismo no encontró pintura. Sin embargo, la realidad es más compleja:
- El reporte técnico indicó que no se detectaron pigmentos artificiales comunes, pero hubo un problema de forma: las muestras no siguieron una cadena de custodia estricta (fueron entregadas en un sobre de azúcar), lo que invalidó la prueba como evidencia científica irrefutable.
- Por otro lado, análisis independientes y escépticos sugirieron la presencia de nitratos y cloruros de plata, sustancias que reaccionan a la luz oscureciéndose, lo que explicaría cómo las caras «surgían» con el tiempo.

Pareidolia, cementerios y teorías oscuras
La leyenda popular ofreció su propia explicación. Se descubrió que la casa estaba construida sobre un antiguo cementerio medieval (probablemente árabe del siglo XIII). Al excavar el suelo de la cocina, efectivamente aparecieron restos óseos humanos a varios metros de profundidad. Para los creyentes, las caras («teleplastias») eran la manifestación de esas almas.
Los psicólogos, sin embargo, apuntan a la pareidolia: un fenómeno psicológico donde nuestro cerebro, evolutivamente programado para reconocer rostros, «ve» caras en patrones aleatorios de manchas, humedad o moho.
El legado tras la muerte de María
La dueña de la casa, María Gómez Cámara, falleció en octubre de 2004. Muchos escépticos predijeron que, sin ella, el fenómeno desaparecería, insinuando que ella (consciente o inconscientemente) era la autora o el catalizador psíquico de las imágenes.
Sin embargo, tras su muerte, el misterio no murió. Aunque la intensidad del fenómeno bajó, las caras originales se conservaron (algunas fueron recortadas y enmarcadas). En 2013, se inauguró en el pueblo el Centro de Interpretación de las Caras, convirtiendo definitivamente el misterio en un motor turístico y cultural para la región.

¿Verdad o mentira?
A día de hoy, las Caras de Bélmez se mantienen en una zona gris.
- Si es un fraude: Es uno de los más sofisticados y duraderos de la historia, mantenido por una humilde familia rural durante décadas sin ser atrapados jamás «pincel en mano».
- Si es real: Estamos ante la prueba física más tangible de que hay algo más allá de nuestra comprensión.
Sea cual sea la respuesta, una cosa es segura: esas miradas tristes en el suelo de Jaén ya son parte imborrable de nuestra historia.
Y tú, ¿Qué opinas sobre estas polémicas e impresionantes caras? ¡Coméntanos!
Con información de PlayBuzz / supercurioso.com / ABC.es
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