La noche del 8 de septiembre de 1987, una vivienda de Atlanta se convirtió en escenario de un caso que todavía desconcierta. Minnie Clyde Winston, de 77 años, encontró manchas y acumulaciones de una sustancia roja en el baño de su casa; poco después, ella y su esposo, William Winston, de 79 años, hallaron rastros similares en otras áreas de la propiedad.
La policía acudió al domicilio de los Winston, en el 1114 de Fountain Drive, al suroeste de Atlanta. Los análisis posteriores confirmaron un dato difícil de ignorar: se trataba de sangre humana. Sin embargo, la sangre no pertenecía a ninguno de los dos residentes.
La noche en que apareció sangre en la casa
Según informó The New York Times el 12 de septiembre de 1987, la sangre fue encontrada en pasillos, el sótano y cuatro de las seis habitaciones de la vivienda. Minnie y William Winston aseguraron que ninguno estaba herido.
El hallazgo no se limitaba a una sola mancha que pudiera atribuirse a un accidente doméstico. La policía registró sangre en distintos espacios de la propiedad, una situación que obligó a investigar si había ocurrido un delito, si alguien había entrado a la vivienda o si existía otra explicación verificable.
Los agentes no localizaron a ninguna persona herida ni indicios públicos de un homicidio dentro de la casa. Tampoco se determinó, en los reportes de prensa disponibles, el origen de la sangre.
El análisis confirmó que era sangre humana
El laboratorio estatal analizó las muestras y determinó que correspondían a sangre humana del grupo O. La información cobró mayor relevancia cuando se conoció que William Winston tenía sangre tipo A.
El médico de Minnie Winston confirmó después que ella también tenía sangre tipo A. Por esa razón, la policía descartó que la sangre hallada en la casa perteneciera al matrimonio.

¿Hubo un crimen o una broma?
El teniente Horace Walker, de la policía de Atlanta, explicó a The New York Times que los investigadores no tenían pistas y que cerrarían la investigación si concluían que no se había cometido un delito. Para ese momento, la policía no creía que hubiera evidencia de un crimen.
Larry Howard, director del laboratorio criminalístico estatal, declaró que los especialistas no estaban convencidos de que el hallazgo estuviera relacionado con un homicidio. Las autoridades consideraron que alguien podía haber preparado una broma, pero tampoco pudieron establecer públicamente cómo habría sido posible.
Ese límite es parte de lo que mantiene vivo el caso: la prensa confirmó la presencia de sangre humana en la vivienda, pero las fuentes periodísticas consultadas no documentan una causa concluyente, un responsable identificado ni pruebas de actividad paranormal.
Por qué la historia sigue inquietando
El caso de los Winston reúne varios elementos que suelen alimentar las leyendas urbanas: una casa común, una pareja de adultos mayores, evidencia forense real y una pregunta sin respuesta pública. Con el paso de los años, la historia comenzó a circular como “la casa que sangraba de Atlanta”.
Pero el dato más sólido no necesita adornos: en septiembre de 1987, la policía de Atlanta investigó sangre humana hallada en distintas habitaciones de una vivienda cuyos dos residentes tenían un grupo sanguíneo distinto. Lo que nunca se explicó ante el público fue cómo llegó hasta allí.
Fuentes: The New York Times / The Atlanta Constitution / PlayBuzz / New York Times / Supercurioso / Foto: Shutterstock