Un acuerdo firmado en 1951 prometía respetar la autonomía y la religión del Tíbet. Ocho años después, un levantamiento en Lhasa fue reprimido y el Dalái Lama huyó a la India. Entre ambos acontecimientos se encuentra uno de los episodios decisivos para entender el conflicto entre China y el Tíbet.
Esta cronología recorre sus antecedentes históricos, la incorporación del territorio a la República Popular China y las restricciones políticas, religiosas y culturales documentadas desde entonces. También permite entender por qué la disputa no se limita a las fronteras: incluye la lengua, la educación y el derecho de los tibetanos a decidir sobre sus instituciones religiosas.
Qué es el Tíbet y por qué su historia importa
El nombre Tíbet puede referirse tanto a una región histórica y cultural como a la actual Región Autónoma del Tíbet, administrada por China y con capital en Lhasa. No son equivalentes: existen comunidades tibetanas y territorios culturalmente tibetanos fuera de los límites de esa región autónoma.
Tampoco resulta preciso describir toda su historia como una lucha continua por la independencia. A lo largo de los siglos, el Tíbet fue un imperio, atravesó períodos de fragmentación y mantuvo relaciones cambiantes con gobernantes mongoles, emperadores manchúes y gobiernos chinos. El conflicto contemporáneo tomó su forma decisiva a partir de 1950.
Del Imperio tibetano al poder Qing
Siglo VII: Songtsen Gampo consolidó el poder tibetano y amplió sus dominios. Su reinado estuvo asociado con la introducción de la escritura tibetana, basada en un modelo procedente de la India, y con una etapa decisiva de intercambio cultural y religioso.
755-797: durante el reinado de Trisong Detsen, el Imperio tibetano alcanzó uno de sus momentos de mayor poder militar. En 763, sus tropas ocuparon brevemente Chang’an, capital de la dinastía Tang. El Tíbet no era entonces una periferia sin poder propio: podía desafiar militarmente a uno de sus principales vecinos.
Hacia 779: Trisong Detsen estableció Samye, un centro decisivo para la formación de monjes y la consolidación del budismo en el territorio. La fecha aproximada evita presentar como indiscutible una datación que varía entre fuentes.
Siglos IX-XI: la unidad imperial se desintegró y surgieron poderes regionales. En 1042, la llegada del maestro budista Atisha contribuyó a una nueva expansión del budismo en el Tíbet central.
1240-1247: las primeras incursiones militares mongolas documentadas en el Tíbet central ocurrieron en 1240. En 1247, el príncipe Köden otorgó autoridad temporal al lama de la escuela Sakya. La relación posterior combinó poder político mongol y autoridad religiosa tibetana.
1720: el emperador Kangxi, de la dinastía Qing, envió un ejército que expulsó de Lhasa a los mongoles dzúngaros. La intervención afianzó el control imperial sobre el Tíbet, aunque las formas de supervisión y el margen de gobierno local cambiaron con el tiempo.
1910-1951: del autogobierno al control chino
1910: una intervención militar Qing obligó al decimotercer Dalái Lama a refugiarse en la India. Tras la revolución china de 1911-1912 y el derrumbe de la dinastía, los tibetanos expulsaron a las fuerzas chinas.
Después de la caída Qing y hasta 1951: el gobierno tibetano funcionó con independencia de facto. Esta expresión describe su capacidad efectiva de gobernarse; no equivale a afirmar que existiera un reconocimiento internacional generalizado de su independencia.
1913-1914: la Conferencia de Simla reunió a representantes del Tíbet, el Reino Unido y China para negociar el estatus del territorio y cuestiones fronterizas. China no ratificó el acuerdo resultante ni reconoció al Tíbet como una entidad independiente.
Octubre de 1950: tropas del Ejército Popular de Liberación entraron en el este del Tíbet y derrotaron a las fuerzas tibetanas. La operación abrió el camino al control de la República Popular China. Pekín la presentó como una «liberación»; el Dalái Lama y la administración tibetana en el exilio la consideran una invasión.
1950: Tenzin Gyatso, el decimocuarto Dalái Lama, asumió plenos poderes políticos con 15 años, en medio de la crisis provocada por el avance militar chino.
23 de mayo de 1951: una delegación tibetana firmó en Pekín el Acuerdo de los Diecisiete Puntos. El documento estableció el marco para el control chino y prometió respetar la autonomía y la religión tibetanas. Encyclopaedia Britannica describe su firma como realizada bajo coacción. Esa promesa de autonomía se convirtió en uno de los ejes del conflicto posterior.
1954-1976: levantamiento, exilio y represión
1954: el Dalái Lama viajó a Pekín y se reunió con Mao Zedong y otros dirigentes chinos. El encuentro no resolvió las tensiones sobre el gobierno del territorio y el alcance de la autonomía prometida.
1956: los enfrentamientos y la represión en territorios tibetanos situados al este de la administración de Lhasa intensificaron la resistencia. La llegada de refugiados y la extensión de la lucha guerrillera contribuyeron al aumento de la tensión en el Tíbet central.
Marzo de 1959: un levantamiento popular en Lhasa fue reprimido por las fuerzas chinas. El Dalái Lama, integrantes de su gobierno y numerosos seguidores escaparon hacia la India. El episodio consolidó el exilio como una dimensión permanente del conflicto.
Las cifras de muertos atribuidas a la represión de 1959 varían entre fuentes y no deben presentarse como un balance independiente y definitivo. Por esa razón, esta cronología no reproduce la afirmación de que hubo «90.000 muertos solo en Lhasa».
1965: China estableció formalmente la Región Autónoma del Tíbet. La denominación administrativa no puso fin a la disputa sobre cuánto poder podían ejercer los tibetanos sobre sus asuntos políticos, culturales y religiosos.
1966-1976: la Revolución Cultural extendió al Tíbet campañas contra las prácticas religiosas y su patrimonio. Monasterios y objetos de culto sufrieron destrucción. Aunque distintas fuentes ofrecen balances diferentes, la devastación cultural de ese período está documentada.
1987-2008: propuestas de paz y nuevas protestas
21 de septiembre de 1987: el Dalái Lama presentó ante miembros del Congreso de Estados Unidos un Plan de Paz de Cinco Puntos. Propuso convertir el Tíbet en una zona de paz, respetar los derechos humanos y abrir negociaciones sobre su futuro.
15 de junio de 1988: en Estrasburgo, desarrolló una propuesta de autogobierno tibetano asociado con la República Popular China, que conservaría competencias sobre defensa y política exterior. La iniciativa forma parte del enfoque conocido como el «camino intermedio»: buscar una autonomía efectiva, en lugar de la independencia.
1989: el Dalái Lama recibió el Premio Nobel de la Paz. El comité destacó su defensa de soluciones pacíficas basadas en la tolerancia y el respeto mutuo para preservar el patrimonio histórico y cultural de su pueblo.
1995: el Dalái Lama reconoció a Gedhun Choekyi Nyima, de seis años, como el undécimo Panchen Lama. Las autoridades chinas rechazaron esa elección, tomaron al niño bajo custodia y designaron a Gyancain Norbu. En mayo de 2025, Human Rights Watch denunció que Gedhun y sus padres llevaban tres décadas sin ser vistos.
El Panchen Lama no es la futura reencarnación del Dalái Lama. Son dos linajes religiosos diferentes. La disputa sobre su reconocimiento muestra cómo las decisiones religiosas también pueden convertirse en asuntos de poder político.
23 de junio de 2003: en una declaración bilateral, la India reconoció que la Región Autónoma del Tíbet forma parte del territorio de la República Popular China. El documento no la llamó «provincia»: utilizó su denominación administrativa de región autónoma.
2006: se completó el ferrocarril Qinghai-Tíbet, una infraestructura que reforzó la conexión de Lhasa con el resto de China. Su desarrollo se inscribió en una política más amplia de inversión y creciente integración económica del territorio.
2008: comenzaron protestas en Lhasa que se extendieron a otras zonas tibetanas antes de los Juegos Olímpicos de Pekín. Hubo episodios de violencia y una respuesta represiva de las autoridades; después, los controles se endurecieron. Los balances oficiales y los difundidos por organizaciones tibetanas fueron divergentes.
2011-2025: educación, identidad y sucesión
29 de mayo de 2011: el Dalái Lama formalizó la transferencia de su autoridad política al liderazgo elegido de la comunidad tibetana en el exilio. Desde entonces, su función espiritual debe distinguirse de la dirección política de la Administración Central Tibetana.
6 de febrero de 2023: expertos independientes de la ONU advirtieron que alrededor de un millón de niños tibetanos estaban afectados por políticas de asimilación cultural, religiosa y lingüística mediante un sistema de internados. Según la información recibida por los expertos, la enseñanza predominantemente en mandarín y la separación familiar amenazaban la transmisión de la lengua y la identidad tibetanas.
La advertencia, publicada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se refería a escuelas dentro y fuera de la Región Autónoma del Tíbet. La cifra corresponde a esa comunicación de 2023, no a un censo actualizado.
2 de julio de 2025: se publicó una declaración del Dalái Lama que confirmó la continuidad de su institución. El texto, fechado el 21 de mayo, atribuyó exclusivamente al Gaden Phodrang Trust la responsabilidad de reconocer su futura reencarnación, con consultas a los líderes de las tradiciones budistas tibetanas.
El documento cerró con una afirmación sobre quién puede tomar esa decisión: «Nadie más tiene autoridad para interferir en este asunto». La disputa sobre el Tíbet también alcanza una pregunta religiosa con consecuencias políticas: quién podrá reconocer al próximo Dalái Lama.
Con información de: Britannica / Nobel Prize / OHCHR / Dalai Lama