En una reveladora conversación en Miami, Karen Rodríguez nos cuenta los secretos detrás de su participación en Spider-Noir, la esperada serie protagonizada por el legendario Nicolas Cage. Desde cómo superó el síndrome del impostor tras competir contra miles de aspirantes, hasta las anécdotas más surrealistas filmando junto al ganador del Óscar, la actriz nos abre las puertas de un rodaje que marca un hito en la televisión actual al filmarse simultáneamente en color y blanco y negro.
El gran salto de Matamoros a los sets de Hollywood
Para muchos actores, el camino hacia una producción de gran presupuesto en streaming está lleno de audiciones interminables y momentos de duda. Para Karen Rodríguez, la realidad superó cualquier ficción cinematográfica cuando se enteró de la magnitud del proceso de selección para dar vida a Janet, la asistente del icónico héroe arácnido interpretado por Nicolas Cage. La sorpresa no solo vino por quedarse con el papel, sino por la abrumadora competencia que dejó atrás.
«Oren Uziel que es el creador del show me dijo: ‘vimos más de mil trescientas personas para este papel'», reveló la actriz durante nuestra conversación. Una cifra astronómica que, lejos de relajarla, activó de inmediato esas inseguridades tan comunes en la industria del entretenimiento. El creador de la serie compartió este dato con la intención de inyectarle confianza y hacerla sentir sumamente segura de su talento, pero la mente humana suele jugar pasadas complejas. «Me lo dijo para que yo estuviera muy segura de mí misma pero al contrario, yo dije ‘¿pero por qué yo?'», confesó entre risas, admitiendo que el famoso síndrome del impostor tocó a su puerta con fuerza.
Afrontar un reto de esta escala requiere un trabajo interno constante para no dejarse vencer por la presión de una franquicia con millones de fanáticos expectantes. «Sí tienes que luchar eso pero también tienes que estar consciente que llegaste a un momento y por una razón», reflexionó de manera muy madura. Para Karen, este personaje no solo representó la oportunidad laboral de su vida, sino una escuela de amor propio y confianza. «Janet me estaba enseñando que hay que creer en sí misma porque has llegado a este momento por una razón», aseguró, dejando claro que el crecimiento del personaje y el de la actriz caminaron de la mano durante toda la producción.
Hoy, con el proyecto finalmente en las pantallas de Prime Video, la actriz describe su presente con una felicidad desbordante y contagiosa: «todavía sí de repente se me sube, pero también estoy viviendo mi sueño… o sea me siento así como que estoy en las nubes».
Janet es la chispa y el motor de un héroe en decadencia
En las páginas de los cómics y en las adaptaciones previas, el universo que rodea a este Spider-Man de los años 30 siempre ha sido sombrío, lleno de matices del cine clásico de gángsters y detectives. En la serie Spider-Noir, el panorama no es diferente. Nos encontramos con un Ben Reilly (Nicolas Cage) que carga con el peso de los años, los errores y el desencanto propio de un investigador privado que ha visto demasiado. En ese entorno nostálgico, la presencia de Janet se convierte en un elemento absolutamente indispensable para el desarrollo de la trama.
Pienso que el superpoder de Janet es robarse el show… esta mujer piensa más rápido que Spider-Noir, es como la asistente perfecta para este hombre que está en decadencia y ha visto tiempos mejores (¿o no?). Lejos de ser la clásica secretaria de la época que solo toma notas o atiende el teléfono de fondo, Janet es un torbellino de dinamismo y sagacidad, es parte de las dinámicas del detective arácnido con los clientes, toma acción en las investigaciones que mantienen a flote la oficina y, en más de una ocasión, la cordura del propio protagonista. Como bien lo dijo Karen en nuestra conversación, su personaje es «¡chispa, chispa!».
Al profundizar en la construcción de su rol, la actriz mexicana nos ofreció una perspectiva fascinante sobre cómo concibe a esta mujer que habita en una época compleja pero con una mentalidad adelantada a su tiempo. «Pues una mujer muy empoderada, de cierta manera una mujer moderna, y que cree en sí misma», explicó detalladamente. Esa seguridad inquebrantable fue precisamente el imán que atrajo a Karen hacia el libreto, convirtiéndose en una fuente de inspiración personal para su día a día. «Eso es lo que me llamó mucho la atención y fue una lección para mí porque Janet no duda de sí misma… o sea claro que tiene retos y va a tener que arreglar ciertas cosas con Ben Reilly porque este señor necesita ayuda, pero ella nunca duda que lo va a resolver», comentó con notable complicidad y humor sobre la dinámica de la pareja en la ficción.
La complejidad de Janet radica en que no es un personaje plano ni unidimensional de una sola nota dramática. Los guionistas y la propia interpretación de Rodríguez lograron amalgamar diferentes capas que enriquecen cada escena en la que aparece, balanceando la seriedad de los casos de investigación con una ligereza muy necesaria. «Es muy inteligente, muy capaz y aparte pícara, con un sentido de humor con mucho amor. Entonces es un personaje hecho de luz y también compleja, así que ha sido un placer», concluyó sobre el diseño de su rol en la serie de Prime Video.
El reto técnico de actuar para el color y el blanco y negro
Uno de los aspectos más innovadores, aplaudidos y comentados por la crítica cinematográfica y los usuarios en redes sociales respecto a Spider-Noir es su propuesta visual y de distribución. La plataforma de streaming tomó la audaz decisión de lanzar la serie en dos formatos completamente distintos: una versión a todo color que resalta ciertos contrastes y una versión en blanco y negro que rinde un homenaje directo y puro al cine clásico de Hollywood y a las raíces de los cómics originales de Marvel. Esta dualidad estética no solo impacta la experiencia del espectador, sino que transformó la logística diaria y el trabajo técnico en el set de grabación.
Al ser cuestionada sobre si la dirección les daba indicaciones particulares respecto a la vestimenta o si algo cambiaba en su aproximación escénica por este motivo, Karen Rodríguez reveló detalles fascinantes de la producción. Filmar ambas versiones de manera simultánea requería que cada departamento técnico trabajara con una precisión milimétrica para que ningún elemento se arruinara al pasar de un formato al otro. «Sí notábamos que nos cambiaban por ejemplo el color del rubor o del lipstick, porque estábamos filmando las dos versiones al mismo tiempo», recordó la actriz sobre las extenuantes pero fascinantes jornadas de rodaje.
La minuciosidad llegaba a tal punto que decisiones estéticas aparentemente simples, como el tono de un labial, requerían debates y pruebas de cámara constantes en tiempo real. «Cada detalle del show, sea el vestuario, el set, tu maquillaje, tu pelo, tiene que trabajar en las dos versiones al mismo tiempo. Entonces sí notábamos que decían: ‘no, este lipstick no, se está viendo negro en lugar de rojo'», explicó de manera muy ilustrativa. Esta problemática técnica llevó al equipo de estilismo y fotografía a recordar y estudiar las ingeniosas soluciones que se implementaban en la era dorada del cine clásico, donde los colores en el set no siempre eran lo que parecían en la pantalla final. «Pero aparte de eso, en esos tiempos que hacían películas en blanco y negro usaban verde para que se viera rojo, entonces ¡no podemos usar verde en color!», comentó entre risas, haciendo alusión a lo imposible que resultaba aplicar ese truco antiguo en una filmación híbrida moderna.
El resultado es una serie que se disfruta de dos maneras diferentes, todo un espectáculo y un festín para cinéfilos.
Lejos de restarle dramatismo a la serie, el color está logrado para darle un aspecto envegecido a las imágenes y casi como colorizado a mano, como se solía hacer con las películas en blanco y negro en la época del auge del technicolor.
Pero no puedo negar que el blanco y negro le da un halo de drama adicional, los misterios se ven más serios, la falta de color le añade el toque de decadencia que se respiraba en los años 30. Verla en esta versión fue como viajar en el tiempo, es mi favorita.
Autenticidad mexicana en el universo de Marvel
En una industria cinematográfica global que busca avanzar con paso firme hacia una representación mucho más digna, orgánica y alejada de los molestos clichés de antaño, la inclusión de personajes latinos con identidad propia es vital. En Spider-Noir, la nacionalidad y los rasgos culturales de Janet no fueron una imposición de guion acartonada ni un elemento decorativo de relleno, sino una extensión natural de la propia identidad de la actriz que le dio vida en la pantalla.
Me fuí al grano y le pregunté a Karen sobre la nacionalidad de Janet y qué características la delataban como una mujer latina en la serie, Karen enseguida respondió con una lógica tan aplastante como hermosa: «pues Janet es mexicana porque yo soy mexicana y cada personaje que yo interpreto es mexicano porque yo soy mexicana». Esta declaración refleja una postura artística muy clara sobre lo que significa la verdadera inclusión en el cine contemporáneo, donde el actor no se despoja de su esencia, sino que la utiliza como combustible para enriquecer su papel. «Eso es lo que yo creo, o sea porque parte de tu trabajo como actor es traerte completamente, auténticamente al papel… por eso eres único como actor, son tus experiencias, tu punto de vista, cómo creciste, quién te creó», profundizó de manera muy emotiva.
Para moldear los gestos, las reacciones, el sentido del humor y el lenguaje corporal de Janet, la actriz no tuvo que buscar inspiración en referencias externas de la cultura pop; simplemente miró hacia sus propias raíces familiares. El estreno de la serie se convirtió en un espejo donde su propia historia de vida se vio reflejada con orgullo. Karen confesó que fué a la «premier con mi mamá y mi hermana, y todas las matices de Janet son ellas». Ver la producción terminada en una sala de cine junto a sus seres queridos dio pie a momentos de complicidad inolvidables en donde se reconocieron a ellas mismas en los gestos y maneras de Janet.
Llevar esa autenticidad norteña a un escaparate internacional de la envergadura de Marvel y Prime Video tiene un significado profundo para Karen, quien no olvida sus orígenes geográficos y la dualidad cultural que caracteriza a quienes crecen en las zonas limítrofes. «Fue muy bonito compartir ese momento con ellas porque o sea, son las mujeres que me criaron y ahí están en la pantalla grande», expresó conmovida. Cada escena de Janet lleva impreso el sello de una región muy específica y de las vivencias de su juventud: «son todas mis experiencias de venir de Matamoros, Tamaulipas, un pueblo fronterizo», concluyó, pintando un retrato perfecto de la rica identidad fronteriza que ahora vive en el universo de los superhéroes.
Trabajar con Nicolas Cage: un máster de actuación y una anécdota inolvidable
Compartir escena con una leyenda viviente de Hollywood, un actor que ha transitado por el cine de autor, las superproducciones de acción y que se ha convertido en un ícono de la cultura pop global, puede ser una experiencia intimidante para cualquiera. Nicolas Cage genera una fascinación magnética tanto en el público como en sus propios compañeros de profesión. Para Karen Rodríguez, la oportunidad de ser su contraparte y mano derecha en el set de Spider-Noir se transformó instantáneamente en la experiencia más demandante y gratificante de su trayectoria.
Al ser interrogada sobre cómo fue la dinámica diaria de compartir el set con él, la actriz mexicana no escatimó en elogios y admiración: «un master class, o sea en realidad un privilegio de aprender de una leyenda de Hollywood que tiene cuarenta y cinco años de experiencia de cine». Una oportunidad de esta naturaleza es el sueño dorado de cualquier profesional de la interpretación. «Es algo que tú sueñas porque no cualquiera tiene esa experiencia», añadió con total sinceridad. Más allá del inmenso talento que Cage despliega frente a las cámaras, lo que realmente marcó a Karen fue la calidez humana, el compañerismo y el respeto profesional que el actor mostró desde el primer minuto hacia ella, facilitando enormemente su integración a la serie. «Él es generoso, sí, es muy generoso con su proceso… si tú le preguntas cualquier cosa de cualquier película él se acuerda exactamente, es muy específico en su proceso», detalló sobre la asombrosa memoria y dedicación del actor.
La minuciosidad con la que Nicolas Cage aborda cada uno de sus papeles es bien conocida en la industria cinematográfica, y vivirlo de cerca confirmó las sospechas de Karen sobre el riguroso compromiso de su compañero. «Es un gran craftsman de la actuación y toma mucho orgullo en ese proceso, así que él va a ser generoso con eso y me protegía», agradeció profundamente la actriz. Esta protección y respaldo cobraron un valor incalculable debido a las atropelladas circunstancias en las que Rodríguez se sumó al proyecto, teniendo apenas tiempo para asimilar la magnitud de lo que estaba por vivir. «Tuvimos una diversión en encontrar esa química porque sí, me contrataron una semana antes de empezar… entonces sí, o sea, es él la pareja de escenario más grande de mi vida porque en una semana pudimos encontrar todo eso» y vaya que sí encontraron esa química. El temor natural ante semejante titán cinematográfico se disipó rápidamente gracias a la ética profesional del actor: «claro que me daba un poco de miedo, pero no, el señor, lo más importante es lo que estamos contando y es ese cuento, y es un profesional y muy generoso, estoy encantada con él».
La lección de autenticidad «sin querer queriendo»
Además de las técnicas de actuación formales, el paso de Nicolas Cage por el set dejó profundas lecciones filosóficas en Karen sobre cómo gestionar una carrera artística en una industria tan volátil y obsesionada con la opinión pública como lo es el entretenimiento moderno. «Con el tema de authenticity, este, sí sin querer queriendo me dio esa lección, porque él si le gusta un proyecto dice ‘yo lo voy a hacer'», explicó Rodríguez. Cage ha demostrado a lo largo de las décadas que se mueve por impulsos puramente artísticos y pasionales, ignorando las presiones externas o las expectativas comerciales del mercado. «Es un artista muy único y por lo mismo que él hace lo que él cree, cómo le conmueve a él, le pega ese personaje y lo hace… o sea, él es el artista y es por sus experiencias, entonces es algo que me confirmó a mí que es muy importante», reflexionó con profunda admiración.
El momento más «Nic Cage» del rodaje
Por supuesto, una filmación con una personalidad tan extravagante y fascinante no podía estar exenta de momentos surrealistas que parecen sacados de un detrás de cámaras legendario. Karen Rodríguez compartió entre risas una divertidísima e imborrable anécdota que encapsula a la perfección la esencia pura y desatada del actor, un momento que se ha convertido en una de las joyas de la entrevista.
«Al principio del rodaje yo estaba sentada en el set, a mí me gusta quedarme en el set entre tomas y él casi siempre se iba a la silla, pero él se quedó en el set», comenzó relatando el escenario. El ambiente estaba en completo silencio y Cage se encontraba concentrado, repitiendo fragmentos de sus diálogos para no perder la intensidad dramática ni salirse de la atmósfera sombría de su personaje de detective / super héroe. «Y yo nomás así (sentada) como que ‘Karen no lo veas, o sea, just be quiet you know'», recordó la actriz sobre su intento de mantenerse al margen y respetar el espacio de la estrella. Lo que sucedió un segundo después la tomó completamente por sorpresa y quedó grabado a fuego en su memoria para siempre. «Y de repente se voltea y se abre y dice: ‘I’m gonna steal the Declaration of Independence'», exclamó Cage imitando la icónica frase de la taquillera película La leyenda del tesoro perdido. La inesperada ocurrencia desató la incredulidad y la risa contenida de la actriz en el set de la serie. «Like, I’m never gonna forget that, le dije ‘¿are you kidding? ¿are you kidding?’… yo ahora me despierto y digo: ‘Oh Dios mio, él realmente hizo eso'», concluyó rememorando con una enorme sonrisa ese instante tan genuino y divertido.
Qué significa ser «extraordinaria siendo ordinaria» en un mundo de superhéroes
Formar parte de una franquicia de Marvel modifica por completo la perspectiva de cualquier intérprete. El cine y la televisión de superhéroes suelen estar dominados por efectos especiales titánicos, capas voladoras, armaduras tecnológicas y mutaciones genéticas asombrosas. Adentrarse en esos mundos fantásticos obliga a los actores a replantearse la psicología de sus personajes para encontrar un anclaje realista que logre conectar de verdad con el espectador en su hogar.
Al analizar cómo participar en una producción de este género cambia la psiquis de una actriz, Karen Rodríguez compartió un enfoque analítico profundamente interesante : «sí, este, traté de entender mi personaje como parte de un rompecabezas… o sea, tu pieza de ese rompecabezas, ¿por qué tiene que existir?». Esa pregunta fundamental la guió durante todo el proceso de rodaje de Spider-Noir, sirviendo como brújula para no perder el norte entre tanta mitología arácnida y acción desbordante. «Entonces, ¿en un mundo de superhéroes por qué existe Janet? ¿qué trae Janet a ese mundo que es necesaria?», se cuestionaba de manera constante.
La respuesta a esa interrogante no la encontró en la fuerza sobrehumana ni en artilugios mágicos, sino en la esencia más pura de la condición humana, un superpoder invisible pero devastadoramente efectivo en la narrativa de la serie. «Entonces me hice la pregunta ‘what’s special about Janet?’ y me di cuenta que en un mundo de superhéroes ella es una mujer y una persona en el show que es súper súper poderosa y extraordinaria, precisamente porque es ordinaria», desmenuzó con una tremenda sensibilidad poética. En un ecosistema televisivo saturado de deidades y vigilantes enmascarados, la verdadera fuerza de Janet radica en su capacidad para mantener los pies sobre la tierra y recordar el valor de las cosas cotidianas. «Porque conecta con las personas… ella no necesita ningún superpoder para ser poderosa y es muy ingeniosa (resourceful), muy inteligente, y usa su corazón para conectar con las personas y mueve mundos», finalizó con una pasión absoluta.
Con una propuesta visual rompedora que transita entre el color y el blanco y negro, un guion sólido comandado por Oren Uziel, y una dupla protagónica con una sincronía perfecta y una química innegable entre Nicolas Cage y Karen Rodríguez, Spider-Noir se consolida con fuerza en el catálogo de Prime Video como una opción imprescindible para los amantes de las buenas historias policiacas, los cómics oscuros y las actuaciones con un corazón mexicano inconfundible.
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