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Pónganse a leer: Gabo y el olor de la guayaba

Pónganse a Leer con Pedro Julio |“Por sus novelas e historias cortas en las que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente”… esa fue la razón por la cual la academia sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura a Gabriel José de la Concordia García Márquez en 1982.

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Hola gente, hoy en Pónganse a leer estamos celebrando el aniversario 94 del nacimiento de Gabo, uno de los escritores más influyentes y populares, amén de emblemático para las letras latinoamericanas, al que le debemos novelas como «Cien años de soledad» o «El amor en los tiempos del cólera», pero también una rica variedad de cuentos y relatos de crónicas.

En su trabajo periodístico viajo a Europa, donde conoció a Plinio Apuleyo Mendoza, al que le unió una gran amistad y quien escribió el libro que nos ocupa hoy… El olor de la guayaba.

Más que una entrevista, en El olor de la guayaba acudimos a una conversación entre amigos, y es delicioso ir descubriendo características de un escritor inmenso como García Márquez, como si estuviéramos ahí con ellos, escuchando los cuentos.

El nombre del libro proviene de una anécdota contada por Gabo, que cuando vivía fuera de su país, sentía que estaba en tierras colombianas cuando olía las guayabas.

¡Qué sería de nosotros sin la memoria olfativa!

En esta obra encontraremos datos curiosos de la vida del escritor ganador del Nobel, como su infancia, su relación con los amigos, con el éxito, lo supersticioso que era y aspectos hermosos de su vida familiar.

La niñez de Gabo

Gabo creció con sus abuelos maternos, Tranquila Iguaran (ya el nombre es memorable) y el Coronel Ricardo Márquez, que influyeron notablemente en. De ella diría que era una mujer imaginativa y supersticiosa que hizo de su infancia una experiencia rica en fantasmas y premoniciones. Al Coronel le recordaría siempre por haberle enseñado a usar un diccionario, y haberlo llevado a ver el hielo.

Gabo y los amigos

Era un gran amigo, al punto de sentir una “rabia visceral” cuando se enteró de la muerte de su amigo Torrijos. En el prólogo de los Doce cuentos peregrinos dice que descubrió que morir era no volver a ver a sus amigos. Un lujo haberle contado entre los panas.

Gabo y el éxito

No se llevaba bien con la fama, le parecía antipática y no le gustaba dar entrevistas a pesar de ser un gran conversador, porque le parecía aburrido. Decía que después de alcanzarla, había que intentar salir de ella con dignidad.

Gabo supersticioso

La influencia de su abuela fue determinante en su carácter supersticioso, por ejemplo en su casa no faltaban las flores amarillas por dar buena suerte. También creía que un montón de cosas eran “pavosas” como los pavorreales o las flores plásticas. Por superstición fue a recibir el Nobel vestido con un liquiliqui y no con el frac de costumbre.

Gabo y la familia

Gabriel García Márquez pensaba que su verdadera vocación era ser padre, que lo mejor que había hecho en su vida eran sus hijos. Amaba a su esposa Mercedes de una forma autentica y a ella le dedica varias de sus obras (El amor en los tiempos del cólera) y el final de El olor de la guayaba, que es para morirse de amor.

Espero despertar su curiosidad y que salgan corriendo a buscar el libro para devorarlo y recuerden siempre, pónganse a leer.

Imagen portada: Shutterstock

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