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Pónganse a leer: El último exorcista, conversaciones con el padre Amorth

Pónganse a Leer| “Sed sobrios, estad despiertos. Vuestro enemigo, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar”. Esto reza la 1 carta de Pedro 5:8 y se recuerda todos los martes cuando se rezan completas. Así arranca también el libro del padre Amorth.

Este es el inicio de la primera carta del apóstol san Pedro, en la que advierte de un peligro constante que nos acecha. Puede que ustedes no sean católicos, puede que ni siquiera crean o confiesen alguna religión, pero la verdad es que el mal existe como existe el bien, es algo que está ahí, que a veces se materializa en actos y en personas, y a veces se manifiesta en nosotros mismos.

Hoy en pónganse a leer vamos a hablar del mal y de la lucha de un hombre contra ese mal, la batalla del padre Gabriel Amorth, exorcista de la diosecis de Roma contra satanás, la génesis del mal, que se recoge en el libro “El último exorcista” escrito en conjunto con el periodista italiano Paolo Rodari, que ha trabajado en el diario Il Flogio, Il Riformista, Il Sole o Il Tempo, entre otros medios de comunicación, es experto en política vaticana, y ha publicado numerosos artículos y ensayos sobre la jerarquía de la Iglesia Católica y los intríngulis que se tejen dentro de la curia romana.

El exorcismo

Bueno aquí vamos a hablar de un acto que no solo es católico, porque el exorcismo es un ritual que se practica con algunas variantes y diferencias claro está, en diversas confesiones religiosas, aquí no me voy a poner muy ñoño porque ya Daniela y Federico hablaron de estoy hasta me invitaron para que les echara un cuento de algo que me paso en su podcast “cosas muy importantes” de manera que para profundizar, vayan a buscar ese episodio que cerro la temporada pasada y es el nro. 50 para que complementen información.

El Catecismo de la Iglesia Católica, dice en el numeral 1673, que: «Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (Mc 1,25), de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar».

Es decir, para los católicos el exorcismo es la invocación que hace la Iglesia, en nombre de Jesucristo y a través de un ministro ordenado, para proteger y ahuyentar al demonio de una persona o cosa.

El exorcismo es el acto de expulsar demonios o espíritus malignos fuera de las personas, sitios u objetos que son supuestamente poseídos o plagados por ellos.

Los exorcismos pueden ser simples y solemnes, esto lo comente yo en “cosas muy importantes”, en forma simple, sucede en el rito del bautismo, ese bonito sacramento en el que nos limpian de un pecado que no cometimos nosotros. Y luego el exorcismo solemne, que es del que han escrito tantos autores, este sólo puede ser celebrado por un presbítero designado por el Obispo correspondiente, tiene categoría de sacramental y se celebra en casos de obsesión o posesión diabólica.

Para ser exorcista hay que estudiar, es decir no cualquiera de los sacerdotes diocesanos de parroquia está preparado para hacerlo, y es muy peligroso que alguien que, aun siendo sacerdote, pero sin preparación, conocimientos y experiencias se ponga a inventar, las consecuencias son funestas.

El exorcista

Pero para reconocer una posesión hay que estudiar, para ello la Iglesia ha establecido unas directrices, dicta el rito mediante un ritual propio contenido en el nuevo rito de los exorcismos, presentado por la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, el 26 de enero de 1999 y del que el Padre Amorth era un crítico acérrimo porque no se habían según el considerado la experiencia de los sacerdotes que practicaban el exorcismo.

En los últimos tiempos hemos tenido a grandes hombres dedicados a este oficio y que han trascendido, no solo el Padre Amorth, también está el Padre Fortea, que es experto en demonología, el Padre Mancuso también se ha dedicado a la practica del rito y ha narrado sus experiencias en varios libros, como Fortea, si nos vamos más lejos está san Francisco de Borja, que fue el III General de la Compañía de Jesús, que realizaba exorcismos con su crucifijo.

Pero quizá el mas conocido sea el Padre Damien Karras, un personaje ficticio creado por la mente del genial William Peter Blatty en la obra “El exorcista”, publicada en 1971.

El Padre Karras tiene que hacer frente al exorcismo de la niña Regan MacNeil, cuando el Padre Merrin que era quien llevaba el rito y era un sacerdote experimentado en la lucha contra el maligno enemigo muere.

A través de las paginas de este libro nos vamos sumergiendo en una lucha cuerpo a cuerpo con el mal para liberar a Regan, el libro es escalofriante, seguro que ustedes tienen mas fresca la imagen de la película de 1973 con Linda Blair como Regan y Max Von Sydow y Jason Miller como los sacerdotes Merrin y Karras.

Pero como fue que Regan, una niña hija de una actriz estadounidense cayo victima del enemigo, bueno hay unas causas por las cuales usted puede ser objeto de una posesión, bueno lo primero es la participación en ritos satánicos; también está la consagración de un niño al demonio por parte de sus padres; puede suceder como consecuencia de un pacto con satanás, estos pactos generalmente consisten en prometerle culto a cambio de bienes materiales; la cuarta son los maleficios; luego están las prácticas de llamamiento de espíritus como ouija y por último la blasfemia continuada, esto viene siendo ofender a Dios continuamente.

El ultimo exorcista

De todas estas cosas habla el padre Gabriel Amorth en el libro al que le dedicamos este episodio “el último exorcista”, pero ¿fue realmente el padre Amorth el último exorcista? Pues no, y el mismo lo reconoce cuando dice que el título es provocador, para llamar la atención de los lectores, porque todavía quedan hombres valerosos luchando contra el mal.

De qué va este libro. Estamos frente a una conversación y con esa tónica Paolo Rodari nos presenta la entrevista que le hizo al padre Amorth a través de diversas sesiones, la forma como se plantea el libro es fresca y hace que el lector se sienta parte de la conversa, en algunos momentos pareciera que el padre nos está hablando a nosotros.

El libro se divide en 10 capítulos y un prologo por lo mas interesante, en los cuales el padre Amorth nos hará participes de su vida como exorcista, desde que fue designado por el cardenal Poletti para asistir al padre Amantini como exorcista auxiliar hasta lo que el ha denominado la batalla final, en la que presenta consideraciones acerca de la presencia del mal en el mundo actual y las implicaciones de dejarle actuar sin poner resistencia.

Ya en el inicio, en el prologo escrito por el mismo sacerdote y que titula “despertemos antes de que sea demasiado tarde”, Amorth recuerda lo que dijo el apóstol san Pablo, que denomina a satanás como el dios de este mundo, y recuerda las apariciones de la virgen María en Medjugorje, un pueblo en Bosnia y Herzegovina desde 1981, como advertencias al lector de estar despiertos, porque el enemigo ronda como león rugiente.

En el capitulo 1 el padre Amorth nos cuenta como y cuando fue nombrado exorcista, y lo que esto trajo consigo.

Fue el 11 de junio 1986, cuando el cardenal Ugo Poletti, que en ese momento era el obispo vicario de Roma, una entrevista informal lo puso en contacto con el padre Cándido Amantini, que en ese momento era el exorcista de Roma, para que lo asistiera. Gabriel Amorth tuvo ciertos recelos al inicio, no se sentía capaz, pensaba que no podría emprender aquella tarea, esto habla mucho de la humildad de este señor y que es la mejor manera de luchar contra el mal.

Aquí el padre Amorth da cuenta de recomendaciones para realizar el rito que recibió del padre Amantini, destaca la importancia de la oración y el ayuno como parte del proceso, que este proceso puede durar años, es decir un exorcismo no es un rito que se haga como un bautizo en un solo momento, no es de efecto inmediato o rápido, mas bien toma mucho tiempo combatir al mal y hay que ser paciente y perseverante.

El exorcismo debe ser pronunciado de forma ordenada, con autoridad y con mucha fe, humildad y fervor, cuando el espíritu se sienta acorralado de debe redoblar las fuerzas y acosarlo para que abandone la posesión.

Nos presenta también las preguntas que debe hacer el exorcista al poseso y que son claves para continuar con el rito, por ejemplo, la principal ¿cómo te llamas?, ¿estás solo o con muchos más? ¿Cuándo entraste en esta persona? ¿Por qué decidiste poseer a esta persona?, entre otras, solo se le debe hacer preguntas, al enemigo no se le responde, que responda el que es el que obra con iniquidad, cuidado de entrar en su juego de confusión.

El padre Amorth destaca también en este capítulo la importancia de María, la madre de Dios para los católicos en esta batalla, el demonio le tiene pavor a la virgen, la odia y sabe que ella puede vencerle con solo posar su pie sobre su cabeza, dice que María es su protección más segura.

En el capítulo 2, titulado “animo, te toca a ti” el padre Amorth nos cuenta su primera vez contra satanás. La primera vez del padre Amorth al frente de un exorcismo fue aterradora, quizá para los lectores más que para él, pero realmente se hiela la sangre cuando uno está leyendo esto, el demonio le hablaba en inglés, un idioma desconocido para el poseso, que era un campesino italiano de una aldea cercana a Roma, aquí relata y dice en la pagina 35:

“El poseído se convierte en un pedazo de madera. Las piernas extendidas hacia delante, la cabeza alargada hacia atrás. Y comienza a levitar. Se levanta en sentido horizontal medio metro sobre el espaldar de la silla, por varios minutos”.

Ser testigo de las reacciones alocadas de los posesos cuando se les hace la señal de la cruz con un dedo ungido en olio sagrado, como reacciona el enemigo con violencia cuando se menciona a la Virgen María o los arcángeles Miguel, Gabriel o Rafael.

El Padre Amorth recalca cada vez que puede que con el demonio no se debe discutir, solo se le ordena, no se debe entrar en dialogo con él, solo preguntarle, nunca dar respuesta a sus provocaciones, y sobre todo si usted esta presente en un exorcismo y usted no es el sacerdote que lleva el rito, nunca, jamás, por ninguna razón haga contacto con el demonio, eso es peligrosísimo.

En los capítulos siguientes nos damos un paseo por las consecuencias de las posesiones, que sucede cuando el demonio es expulsado, como a veces hay riesgo de que regrese con sed de venganza y cometa actos terribles, el padre Amorth habla de los llamados profetas de los nuevos tiempos, esta gente que funda sectas y se autoproclaman mesías y siembran el campo del demonio con las almas de la pobre gente que cae en sus redes; hace mención a la condición de los sacerdotes, religiosas y simples laicos comprometidos que quedan a merced del enemigo y como es que este siente gran placer cuando logra poseer alguna de las almas consagradas.

En el capitulo 4 el padre Amorth habla de la acción del maligno en los niños, y de cómo esta acción es la respuesta a muchas actitudes de los infantes, da ejemplos claros, habla de niños que se vuelven asesinos, precisa las historias de ciertos niños asesinos muy conocidos en la historia reciente, y de como la perfidia del diablo se apodero de ellos para que cometieran aquellos actos deleznables y horribles.

Pero hay dos capítulos en los que el padre Amorth comparte su experiencia desde lo interno, desde la iglesia misma, y estos capítulos que son el 7 y el 8, son probablemente los que más me interesaron, aquí se expone como un cardenal de la iglesia católica le dijo al padre Amorth “los dos sabemos que satanás no existe”, a lo que el padre Gabriel le respondió con contundencia haciéndole ver que esa actitud de apatía y baja guardia frente al mal, lo único que hace es fortalecer la acción de satanás.

Y en el capítulo 8 tenemos a satanás en el Vaticano, que si bien es la sede administrativa de la iglesia, no está blindado de la acción del demonio, y aunque el enemigo le tenga pavor a Juan Pablo II, a Benedicto XVI o a otros Papas y cuando el padre Amorth los nombra en un exorcismo, el poseso reacciona violentamente movido por el mal, el sumo pontífice no es una garantía para alejarlo.

Hay una historia aterradora acerca de un exorcismo que realizo Juan Pablo II, a una chica llamada Sabrina, que durante el rito caminaba por las paredes hacia el techo.

Despedida

Hemos llegado al final de este primer episodio de la tercera temporada de pónganse a leer con pedro Julio, o el capítulo 31 en orden de aparición.

Antes de irme y de recordarles la consigna quiero agradecerle a culturizando, gracias a esta gente luminosa pónganse a leer llega a ustedes.

Ahora sí, me voy con la esperanza de haberles picado la curiosidad y que después de escuchar este episodio se va a buscar el libro del padre Amorth, los libros del padre Fortea, el exorcista de William Peter Blaty y todo lo que les llame la atención, a leer gente que la vida es corta. Y ya saben ustedes, pónganse a leer.

Imagen portada: Shutterstock

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