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Escucha "E33 • El banquete de Platón • Culturizando" en Spreaker.

Pónganse a Leer: El banquete de Platón

Por Pónganse a Leer | Se acuerdan de Fey, aquella mexicana que bailaba y cantaba con un pañuelo atado a la muñeca y que en su primer disco tenía una canción que declaraba “Tu mi complemento, mi media naranja, ya te quiero, sin cruzar palabra, si esto no es un sueño, eres mi otra mitad”.

Hola gente, esto es Pónganse a Leer con Pedro Julio, un espacio de divulgación de la lectura en él nos encontramos para hacer apología de este vicio maravilloso que nos une y nos consume a todos los que andamos por aquí, la lectura.

Hoy vamos a hablar de la obra que fundó las bases de esa teoría del amor en la que cada uno de nosotros tenemos una mitad pululando por ahí, y que durante la vida la buscamos para consumar la apoteosis del amor. Esa teoría es producto de la mente brillante de un caballero, Platón, un filósofo griego que escribió unos diálogos y que en uno de esos diálogos hace una apología de ese sentimiento que también nos une y consume, el amor.

Esta obra es “El Banquete”, que nos adentra en uno de los temas más interesantes de la historia del pensamiento humano. Aristóteles “amar es alegrarse”, el amor promete una felicidad inmensa.

Podemos amar muchas cosas y en muchas dimensiones, el filósofo Spinoza dijo que “Toda nuestra felicidad y toda nuestra miseria depende de una sola cosa: el objeto que amamos”.

El amor como tema filosófico

En Invitación a la filosofía del filósofo André Comte-Sponville, se aborda el amor y en el capítulo 3.

En este ensayo sobre el amor, se proponen 3 declaraciones filosóficas de amor:

Según Platón el amor se traduce en “te amo, me faltas, te quiero”.

Para Aristóteles o Spinoza que ya he mencionado la cosa es así: “te amo: tú eres la causa de mi gozo, y esto me alegra”.

Y Para la inmensa filosofa francesa Simone Weil, la máxima seria: “te amo como a mí mismo, que no soy nada, o casi nada; te amo como nos ama Dios, si existe; te amo como los amo a todos: pongo mi fuerza al servicio de tu debilidad, mi poca fuerza al servicio de tu inmensa debilidad”.

Para los antiguos griegos había varias clases de amor, es decir que el amor tenía categorías:

El Eros, que es quizá el más conocido y que se refiere al amor entre los individuos y que supera al ser humano, el eros es lo que esta primero y está siempre, como lo indico Platón, Schopenhauer o Freud.

El ágape, que se refiere a la búsqueda del bien del amado más que en el disfrute del amor, el ágape es el fin al que apuntamos.

Y el philia, que es algo así como el camino que se recorre y el gozo que sentimos mientras lo recorremos y nos va transformando, lo que era oscuro se vuelve claro y luminoso, está relacionado con la amistad y eso son los amigos.

Los diálogos platónicos

El Banquete es parte del canon del Corpus Platonicum, que  aborda los diálogos platónicos, esta es una obra constituida por un epistolario y un conjunto de diálogos, que ricamente van acercándonos a diferentes temas, planteando un apostura que ha perdurado por siglos.

El filólogo ingles Francis Macdonald Cornford, propuso un orden para los diálogos platónicos, tenemos:

Un primer período, donde encontramos: Apología, Critón, Laques, Lisis, Cármides, Eutifrón, Hipias Menor y Mayor, Protágoras, Gorgias, Ion. En estos textos se abordan asuntos morales y la búsqueda socrática de definiciones.

Luego un período medio, en el que están: Menón, Fedón, República, Banquete, Fedro, Eutidemo, Menéxeno, Crátilo. Aquí el interés filosófico se centra en cuestiones metafísicas.

Y finalmente el último período, con: Parménides, Teeteto, Sofista, Político, Timeo, Critias, Filebo, Leyes. En donde encontramos críticas a las cuestiones ontológicas y epistemológicas que abordó en diálogos anteriores.

El banquete de Platón

El Banquete empieza con Apolodoro, que se consigue en el camino con un amigo y este le pregunta por lo que pasó en una reunión en la que Sócrates hablo del amor, según Apolodoro eso paso hace tiempo, así que el intenta recordar lo que dijeron ahí mientras siguen en camino.

Agatón había ganado una olimpiada de poesía, Sócrates se consigue a un amigo de camino a la fiesta para celebrar esa victoria y lo invita. Cuando ven que llega Sócrates, todos se pelean por sentarse junto a él, pensaban que si estaban cerca de él y lo podían tocar les podría transmitir parte de su conocimiento.

Junto a Sócrates se encontraban Fedro, Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, y por supuesto Agatón que puso la casa, y al final llega Alcibíades.

Erixímaco propone hablar del amor, dice que ¿cómo es posible que los poetas no hablen del amor? Le han hecho alabanzas hasta a la pimienta y aun nadie ha hablado del amor, y por turno empiezan a hablar del amor.

Arranca Fedro, que dice que el Dios más antiguo es el amor y que los demás dioses admiran al amor y premian a los amantes que dan la vida por sus amados. Dice que no hay nada mejor para un jovencito que hacerse amar por alguien mayor, y remata diciendo que no hay nada peor que descubrir que tu amado ama a otro amante.

Luego Pausanias exclama que no todos los amores son lo mismo, hay dos tipos de amor que responden a los dos Afroditas, esta Afrodita Urania que no tiene madre, solo padre porque es hija de Urano, esta Afrodita Urania es todo masculina, y por eso es un amor noble y bueno, luego está Afrodita Pandemos, que es hija de Zeus que y Dione, esta tiene mitad masculino, mitad femenino, y esto le da una naturaleza corrupta y representa al amor vulgar. Entonces siguiendo sus palabras Pausanias dice que hay que escoger uno solo de estos amores, él recomienda el primero, en el que no se ama al cuerpo sino el alma, la naturaleza y el valor.

Luego le tocaba a Aristófanes, pero como se sentía indispuesto le pide a Erixímaco que hable primero, este es médico y científico,  dice que como en el cuerpo hay que tenerlo equilibrado entonces deberíamos practicar los dos amores con mucho cuidado de no inclinar la balanza hacia alguno, se debería amar al cuerpo y al alma a la vez y de forma complementaria.

Cuando a Aristófanes se le pasa la indisposición, expone una de las teorías más bellas de todas, Aristófanes era comediógrafo, es más se le considera el principal exponente del género cómico, también había escrito poesía, y se decanta por explicar porque los seres humanos pasan su vida buscando al amor.

Para defender su punto, explica el mito de Andrógino: los seres humanos eran una masa circular con cuatro piernas y cuatro brazos, con dos cabezas y podían ser hombre-hombre, mujer-mujer, hombre-mujer, estos seres eran muy soberbios y los dioses en castigo deciden separarlos, y así quedamos como somos ahora, desde ese entonces andamos buscando a nuestra otra mitad.

Los dioses nos pusieron los genitales para adelante con un objetivo, para que, si nos encontramos con esa otra mitad, podamos fundirnos y reproducirnos.

Llega así el turno de Sócrates, que aclara que lo que dirá no es idea suya sino de su mentora en las artes amatorias, la sacerdotisa Diotima de Mantinea.

Dice Sócrates que el amor es deseo, y que uno ama lo bueno y lo bello, ahora entonces el amor no es bueno, ni bello, porque nadie desea lo que ya tiene, es decir que uno ama mientras no sea correspondido.

También dice que el amor no puede ser un dios, pero tampoco puede ser mortal, luego dice que es un demonio, pero no en el sentido judeocristiano, sino como un mensajero de los dioses que lleva mensajes a los humanos, un espíritu que nos habla de los bello y lo bueno y que eso bello y bueno es la sabiduría.

En conclusión: los humanos desean lo bueno y lo bello permanentemente, esto los lleva a desear la inmortalidad, de manera que el amor no es amor a lo bello ni a lo bueno, sino que el amor es amor a la inmortalidad de lo bello.

En este momento irrumpe Alcibíades.

Alcibíades tenía un asunto pendiente con Sócrates, y expone un momento por demás intimo entre ambos, que no revelaré para no hacer spoiler y para picarles la curiosidad.

Sócrates el seductor

Mary Villarroel, en su artículo “¿Sócrates un rompecorazones? Alcibíades, el hombre que se enamoró perdidamente del filósofo”, aquí la autora ahonda en el tema principal del acontecimiento que cierra el banquete.

Al parecer el encanto de Sócrates venia de sus palabras, era capaz de captar a atención de un joven atractivo como Alcibíades con su discurso, era un seductor en toda regla.

A Sócrates se le admiraba principalmente por su inteligencia avasallante, aunque luego el dijera que no sabía nada de nada, pero también se le admiraba por su templanza, y por su apego a la verdad.

Sócrates se consagro a la verdad, a su búsqueda y esto al parecer era lo más atractivo en la época, y era con esa personalidad que lograba conquistar corazones.

Alcibíades quedo prendado de Sócrates y una noche intento conquistarlo, pero aquello termino como el rosario del alba.

Despedida

Hemos llegado al final del episodio, esta vez el sereno no nos alcanzó, pero está cerca.

Espero que después de escuchar este episodio se van a ir a buscar el banquete de Platón y se van a devorar la obra, y que también van a ir a buscar el artículo de Mary Villarroel en culturizando, pero después de leer la obra porque si no se hacen spoiler ustedes mismos.

Gente me voy, pero antes les recuerdo la consigna, ya la saben ustedes… pónganse a leer.

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