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Pónganse a leer: 5 poemas de desamor y un guayabo desesperado

Pónganse a Leer con Pedro Julio | Hola gente, se nos va febrero el mes del amor…y del desamor, ese sentimiento que nos derriba del caballo y nos duele hasta los huesos.

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Es que un guayabo no se le dedica a cualquiera y hoy en pónganse a leer vamos a echar una lloradita con 5 poemas de amor para un guayabo desesperado.

Lo primero, es que para que haya un despecho como Dios manda, tiene que existir un gran amor previo, un amor que cuando se acaba, nos lleva a pensar que con él se ha acabado todo, que no tiene sentido seguir viviendo y nos haga experimentar uno de los dolores más intensos que sentiremos en nuestras vidas. Bueno eso fue lo que sintieron estos poetas y lo que los llevó a escribir estas joyas que compartiremos a continuación.

En el puesto Nro. 5 Queja de Alfonsina Storni.

“Señor esta es mi queja”… así arranca Alfonsina uno de los poemas más corta venas de las letras latinoamericanas, esta mujer sufre por un amor prohibido, llora y se lamenta porque no puede amar, es un poema cortito que resume el sentimiento de morir por un amor que no puede ser, que no le corresponde. Aquí se los dejo para que lloren un ratico…

En el puesto Nro. 5 ‘Queja’ de Alfonsina Storni

“Señor esta es mi queja”… así arranca Alfonsina uno de los poemas más corta venas de las letras latinoamericanas, esta mujer sufre por un amor prohibido, llora y se lamenta porque no puede amar, es un poema cortito que resume el sentimiento de morir por un amor que no puede ser, que no le corresponde. Aquí se los dejo para que lloren un ratico…


Señor, mi queja es ésta,
Tú me comprenderás;
De amor me estoy muriendo,
Pero no puedo amar.
Persigo lo perfecto
En mí y en los demás,
Persigo lo perfecto
Para poder amar.
Me consumo en mi fuego,
¡Señor, piedad, piedad!
De amor me estoy muriendo,
¡Pero no puedo amar!

En el nro. 4 ‘Ven’ de Jaime Sáenz

Jaime es un romántico empedernido que no quedo conforme con la despedida, quiere tener una nueva oportunidad, es una especie de “el ultimo polvo” de los caramelos de cianuro, pero versión lacrimógena, le dice “ven una vez; quiero cumplir mis deseos de adiós”. A mí me dicen eso y yo dejo lo que estoy haciendo para ir.

Ven; yo vivo de tu dibujo
y de tu perfumada melodía,
soñé en la estrella a que con un canto se podría llegar
-te vi aparecer y no pude asirte, a turbadora distancia
te llevaba el canto
y era mucha lejanía y poco tu aliento para alcanzar
a tiempo un fulgor de mi corazón
-el que ahora estalla ahogado por alguna lluvia compasiva.
Ven, sin embargo; deja que mi mano imprima
inolvidable fuerza a tu olvido,
acércate a mirar mi sombra en la pared,
ven una vez; quiero cumplir mis deseos de adiós.

El nro. 3 es para ‘La enamorada’ de Alejandra Pizarnik

Ok gente, no podemos hacer un top 5 de poemas de desamor y no incluir a la reina del género, Alejandra no tiene competencia en la materia. En la enamorada la pobre Alejandra dice que no sabe a dónde va, declara que está harta de esta lúgubre manía de vivir, es que sin el amor no se puede ni respirar. Es una confesión de sufrimiento, como si sufrir fuera un pecado.


Ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

En el puesto nro. 2 el Poema XX de Pablo Neruda

Neruda es el responsable de una de las joyas más conocidas de las letras castellanas, los veinte poemas de amor y la canción desesperada son realmente populares hasta para los que les gusta la poesía.

“Puedo escribir los versos más triste estas noche…” esto es una declaración de intenciones, Pablo habla de pensar y pensar en ese amor que ya no es amor, porque nos encanta martirizarnos recordando los buenos tiempos, lo que quisimos «cuanto la quise», declara y así se va “tiritando como los astros a lo lejos buscando su voz en el viento”.

Por cierto, déjense llevar por el ritmo de a versión que hizo el grupo chileno Marciano, esta gente luminosa tomó una grabación de la voz de Pablito y la unió a una pista electrónica… para llorar y bailar a la vez.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Y la ganadora imbatible es Idea Vilariño y su poema ‘Ya no’.

Resulta que Idea se enamoró de un hombre casado, y quien puede reclamarle algo, acaso el corazón no se manda solo, el que esté libre de pecados…
Un día decide que ya no le esperara más, que ya no será, se convence de ello y se lo comunica de la forma más bella al señor Onetti, porque si, el caballero casado con el que tuvo aquel tórrido romance era Juan Carlos Onetti.
En este poema encontramos perlas como “no te tendré de noche, no te besare al irme”. “no serás para mí”, es de una intensidad corrosiva.


Ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volverá a tocarte.
No te veré morir.

Y así termina este top 5, pero como yo soy muy indeciso les voy a regalar un bonus track de la “peor de todas”, Sor Juana Inés de la Cruz. En “que demuestran decoroso esfuerzo de la razón contra la vil tiranía del amor” o como quizá ustedes lo hayan oído “dime vencedor rapaz”, Juana Inés hace un parte de guerra, es la relación de una batalla, una que está librando con el amor, que al final logra matarla pero no vencerla.

Dime vencedor Rapaz,
vencido de mi constancia,
¿Qué ha sacado tu arrogancia
de alterar mi firme paz?
Que aunque de vencer capaz
es la punta de tu arpón,
¿qué importa el tiro violento,
si a pesar del vencimiento
queda viva la razón?
Tienes grande señorío;
pero tu jurisdicción
domina la inclinación,
mas no pasa el albedrío.
Y así librarme confío
de tu loco atrevimiento,
pues aunque rendida siento
y presa la libertad,
se rinde la voluntad
pero no el consentimiento.
En dos partes dividida
tengo el alma en confusión:
una, esclava a la pasión,
y otra, a la razón medida.
Guerra civil, encendida,
aflige el pecho importuna:
quiere vencer cada una,
y entre fortunas tan varias,
morirán ambas contrarias
pero vencerá ninguna.
Cuando fuera, Amor, te vía,
no merecí de ti palma;
y hoy, que estás dentro del alma,
es resistir valentía.
Córrase, pues, tu porfía,
de los triunfos que te gano:
pues cuando ocupas, tirano,
el alma, sin resistillo,
tienes vencido el Castillo
e invencible el Castellano.
Invicta razón alienta
armas contra tu vil saña,
y el pecho es corta campaña
a batalla tan sangrienta.
Y así, Amor, en vano intenta
tu esfuerzo loco ofenderme:
pues podré decir, al verme
expirar sin entregarme,
que conseguiste matarme
mas no pudiste vencerme.

Si seguimos aquí nos agarra el sereno, les dejo con la tarea y la invitación a buscar los poemas de desamor que más se acerquen a eso que han sentido, hay millones, investiguen, descubran, devoren, aliméntense de las letras. Y recuerden… pónganse a leer.

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