Opinión: ¿Por qué el 2 de octubre no se olvida?

Opinión: ¿Por qué el 2 de octubre no se olvida?

Por Oz | El 68 es para México un antes y un después. Los estudiantes comenzaron a ver que el pensamiento crítico existía, y que estaba en los libros que leían y la música que escuchaban. Una generación influenciada por los tiempos que se vivían… Y un país a la vieja usanza que calificaba a la transición como contracultural. Como rebeldía e irreverencia. Pero era consciencia y gallardía. Era afrenta.

(En memoria de todos los estudiantes y maestros en la UNAM e IPN y otras instituciones que estuvieron involucrados en la matanza; que viva el movimiento estudiantil).

Lado A

Me despertó la radio: ‘(…) de todas partes del mundo vendrán los mejores atletas a la magna justa deportiva… los juegos de la décima novena olimpiada… México ha realizado grandes obras, instalaciones deportivas y villas’.

Octubre, 2 (1968)

16:45

(…) ‘¡Y ya oyeron, cabrones! Dejan sus identificaciones. Si hay problemas y los detienen: piden hablar con un agente del ministerio público…’; él es el teniente Buendía en el Primer Batallón de Infantería del Cuerpo de Guardias Presidenciales, 55 años; dando órdenes muy claras. En media hora comienza el mitin. Seremos infiltrados en la explanada de la plaza. Mi camuflaje es el cabello largo. Para vigilar que ningún pinche revoltoso quiera pasarse de listo.

En la plaza de las tres de las culturas, el Consejo Nacional de Huelga presentará un pliego petitorio ante más de ocho mil estudiantes que incomoda a todos y en especial al presi; el comité olímpico mandó un ultimátum. Si él no calma las cosas cuanto antes (que estaban conociéndose en los países de las delegaciones que ya habían llegado), las olimpiadas no serán aquí. Ordaz y Echeverría (quien sabe todo y está por encima de los que estarán en la plaza). Están cansándose del desmadre de estos vándalos, como lo califican. Están intentándolo. ‘Calmarlos’ a toda costa.  

Los cabos, circunstancialmente, repudiamos al movimiento estudiantil. Ese es nuestro trabajo. Seguimos órdenes burocráticas que quieren maquillar con urgencia las cosas a la ola mediática extranjera que tiene miedo… Y lo hace llegar muy lejos… donde Ordaz no puede hacer nada.

En fin… Buendía y nosotros… la operación OP (oreja de perro):  íbamos a mítines, asambleas y marchas como infiltrados para ubicar a los líderes y estar tan cerca como ellos al movimiento. Entre las consignas y las pancartas. ¿Honestamente? Estoy aquí contra mi voluntad, pero son mis superiores y tengo que obedecer.

17:16

Abajo, ya somos unas diez mil personas; arriba, en la terraza del Chihuahua está esclareciéndose el pliego:

(…) “¡Ya estamos hartos, compañeros! Estamos hartos de que se nos trate como delincuentes. Hace dos semanas, los militares se pasaron de lanza e invadieron CU en camiones, jeeps y tanques; tomaron la explanada de rectoría. Arrestaron y golpearon a unos mil compañeros y maestros. ¡Todo dentro de Ciudad Universitaria! ¡¿Cómo es posible?! (…) mientras ellos tomaban clase, entraron a las instalaciones de manera arbitraria y los molieron a golpes, ¿y qué hace el presidente? ¿Va a traer olimpiadas?, ¿Trae al ejército? Quiero que sepan que el Consejo no se rinde, no sucumbe, no lo intimidan y va a combatir hasta el final para que este pliego se cumpla, compañeros. Esto no puede seguir así… ¡Somos estudiantes!”

¡No queremos olimpiadas, queremos revolución!; al unísono. Es estremecedor sentir la euforia y hartazgo estudiantil de cerca. Entre ellos.

Continúa el mitin a las cinco y veinte de la tarde. El pliego se lee, mientras el cielo se nubla. Noté que hay francotiradores en el techo de la iglesia y están sobrevolando helicópteros. La plaza está atenta y también rodeada por tanquetas.

18:10

Luz verde; la alfombra estudiantil se distrae con el cielo pintado de verde. Una vez que la luz se cuelga en el cielo, se escuchó un disparo. Y entonces el caos no cesó. Todos corriendo, griterío y buscando una salida.

¡No caigamos en provocaciones, compañeros!: se sonaba el altavoz, desesperadamente. La multitud ya estaba esparciéndose.

Buendía, está en el edificio de Relaciones Exteriores. Nosotros abajo no sabemos qué está pasando. Las balas rebotan en el piso de la plaza. Todos están corriendo y buscando salir de la plaza. Otros están cayendo. Hay soldados en los pasillos encañonando estudiantes.

20:35, tercer piso

(…) Se rumora que los disparos fueron de alguien más. No fueron del ejército y tampoco de los estudiantes. Ahora mismo se escuchan balazos esporádicos, aún hay gente escondida.

La lluvia se confabuló con la causa. Ella misma está limpiado toda la sangre habida en la plaza. Buendía me dio la orden de revisar a todos los cadáveres: hurgarlos, revisar carteras y encontrar a los líderes del movimiento. Después tenía que subir a registrar cada uno de los departamentos en el Chihuahua, donde se oía: ‘Al que alce la cabeza se lo carga la chingada! Ahí es donde están muchos maestros y estudiantes tirados en el suelo y detenidos. Además, desnudos y madreados. Aún no los han identificado, pero se los van a llevar.

¡Somos el Batallón Olimpia, no disparen!; dirigiéndose al ejército, vestidos de estudiantes.

En el cuarto piso, estudiantes con la boca rota, las manos amarradas detrás de la espalda y desnudos. Otros con la cara deshecha y perdidos, cagados del susto; entre ellos se ven las caras de Luis González de Alba y Florencio López Ozuna, líderes y miembros del movimiento estudiantil. El segundo habló hace rato en el CNH, es dirigente de la Escuela Superior de Economía en el poli y otro representante de la facultad de psicología en la UNAM. Los líderes.

00:53

En el Depto. #1620 del ‘Sinaloa’, ya no hay nadie. La casa está llena de un lúgubre silencio, pero dentro está Buendía; afuera están los del guante blanco (gente del Estado Mayor Presidencial). Ellos abrieron fuego, casi todos están vestidos de estudiantes, se hicieron pasar como miembros del movimiento. El Batallón Olimpia, con pistola en mano, verificando uno a uno los departamentos, buscando a las caras conocidos e incómodas. A la caza, no dejaban de oírse gritos de dolor y desesperación, llanto y la brutalidad de nosotros los armados. 

Otros están sentados en el piso. Encañonados por guantes blancos. Otros con los brazos hacia arriba, recargados en la pared. Los cerros de ropa detrás de ellos.  A otros, quizá unos 12, los bajan por las escaleras con las manos en la nuca. A algunos los detienen antes de salir para retratarlos. Solo un fotógrafo, que tiene órdenes y también motivos.

1:22

¡Llévenselos y a la primera pendejada se los chingan!

Bajé a la explanada. La plaza oscura y vacía. Había basura, charcos de sangre y agua. Muchas ventanas perforadas. El ejército estuvo a punto de arrestarme, porque no tengo identificación y pensaban que era estudiante. Por suerte recuerdo la matrícula de Buendía. Recogían cuerpos y subían detenidos. Se escuchaba que los llevarían lejos de la plaza y lejos de los ojos que nos vieron (…) después de un rato, y silencio total. Arrancamos… Encendí un cigarro, intentando disimular que estaba temblando. Hasta que nos detuvimos y bajamos a todos.

¡Es una lástima, pero se lo ganaron hijos de su pinche madre! ‘¿Qué ustedes no entienden que no hay que hacer enojar al presidente, pinches revoltosos? (…) Los estudiantes, sabían ya qué pasaría. Y por eso ninguno contestó. Ya estaban casi muertos. Dos tiros: uno en la espalda baja y otro en la cabeza. No me ufano de esto, pero tuve qué. Nunca maté antes.

Cabo armero, matrícula 5685478.

Lado Z

‘Caminando… solos por las calles, sin saber adónde ir… miro por doquier, la gente pasar… unos vienen y otros van. La gente… La gente, caminando va… Viene y va’:Dug Dug’s.

Octubre, 2 (1968); ¡Que viva el movimiento estudiantil!; saliendo del aula Arturo Gamiz (004 S. 024).

No todos nos creen y no todos se atreven. Somos el pensamiento crítico. Somos todo lo contracultural. Somos los comunistas, como nos tildan. Piensan como el Ché. Son rebeldes. Actúan como delincuentes.

Apenas entraron a Voca 5 en tanquetas y armados: bayonetas y fuscas.

¡Ya estuvo suave!

Más al rato es el mitin ahí en Tlatelolco. A las 5. Tons un cuate va a rolarme una pistola-úsala a menos que sea necesario-. Voy para allá. A estas alturas, tenemos que estar armados también nosotros. En una asamblea del CNH, lo acordamos desde la última vez que tomaron rectoría y se pasaron de lanza.

Hace dos días, estuvimos frente a la que era la sede de la Cámara de diputados. Ahí en la confluencia de la Allende y Donceles. Ahí empezamos a convocar gente pa hoy. Sobresalía entre las masas, el símbolo de paz en alto.

‘IPN que no se repita’, ‘Dos estudiantes caídos, valen cien congresos de la unión’, ‘Exigimos garantías constitucionales’, ‘GDO, la fuerza solo produce sangre’, ‘México, las madres estamos de luto’, ‘Nos vemos en la Plaza Tlatelolco a las 5 de la tarde, el 2 de octubre’.

Hoy es el día. No he tenido tiempo como ahorita para fumarme un cigarro, por lo menos. Pensar en lo que voy a decir. No sé qué vaya a pasar, ya estoy cansado. Sí he tenido miedo, cuando han golpeado y arrestado a compañeros. Dejé mi identificación, últimamente es peligroso ser estudiante. 

17:20

Me presento, compañeros. Soy representante de la facultad de Economía, uno de los líderes en el CNH; tengo la palabra. Desde la terraza del Chihuahua, definitivamente me estremecía escuchar al movimiento.

‘Compañeros… en primer lugar y antes de empezar. No caigamos en provocaciones, mantengamos la calma. Somos estudiantes. Y solo queremos que se respete el pliego petitorio y que además cese la represión, compañeros. Necesitamos garantías y libertad a los presos políticos. ¡Exigimos vivir tranquilos, sin ser perseguidos!, ¡Exigimos que se termine la violencia, compañeros! (…)

18:10

Luz verde. El cielo ilumínase de verde con dos bengalas.

Se escuchó un disparo. La alfombra se asusta/grita. Y luego se escuchan otros más.

¡No caigamos en provocaciones, compañeros!

Segundos en cámara lenta: gritos de terror. Caos, gente corriendo por la plaza. Como si todos estuvieran intentando huir de una trampa. El tiroteo estaba en todas partes. Podía ver desde la terreza cómo corrían todos. En el tercer piso, donde estábamos nosotros, comencé a escuchar los disparos más de cerca.

Todos empezamos a correr. Intentamos permanecer juntos, pero el ejército nos emboscó y está tomando la plaza. Tenemos que salir de aquí. Hombres armados bajaban de las escaleras (…) Al paso de los disparos ya había sangre en compañeros nuestros y en la explanada ya había muertos.

Nos replegaron y muchos nos perdimos de vista. Intentamos salir por donde pudimos (…)

19:47

Estuve escondido hasta ahorita. Todo fue muy rápido. Temblando, nunca tuve tanto miedo. Intenté deshacerme de ella… Cuando me esculcaron, encontraron la pistola y me pusieron una madriza. Saben quién soy y si intento algo, me matan.

Escuché que el Batallón Olimpia tenía como señal la luz verde. Ellos empezaron a disparar y el ejército pensó que éramos nosotros. Entonces empezó la masacre. Había infiltrados… Cuando me agarraron pude ver cómo gritaban, sentados en el suelo con las manos en la nuca: ‘¡Somos el batallón Olimpia, no disparen! Con la pinta de estudiantes. Hijos de la chingada. Explicaron que iban buscándonos a nosotros los líderes del CNH. Dieron alguna clave y los desataron. Pero nadie entre los armados sabía de su presencia. 

20:35

Estoy recargado contra la pared, tengo amarradas las manos y estoy en calzones. Tengo un ojo completamente cerrado. Y no he podido ver a muchos compañeros. He identificado a muy pocos que encontraron y detuvieron. No supe bien qué pasó afuera. Nunca salí de aquí. Cada vez eran más y cada vez éramos menos.

Sabíamos que había infiltrados, pero no sabíamos de los del guante blanco.

1:22

Me lavaron la cara con el chorro de agua que salía del edificio para ficharme. Me retrataron no sé cuántas veces. Escuché que algunos van a llevárselos a Lecumberri y con los otros ya sabían qué hacer. Yo era de los otros.

¡Es una lástima, pero se lo ganaron hijos de su pinche madre! ‘¿Qué ustedes no entienden que no hay que hacer enojar al presidente, pinches revoltosos?

A ninguno de nosotros le quedaban energías para decir algo. No teníamos fuerza, teníamos las costillas y la boca rotas, los ojos cerrados a madrazos…

(…)

Larga vida al movimiento estudiantil. Larga vida al pensamiento crítico. Que las ideas no meran nunca.

Orgulloso estudiante. Insurrecto de por vida, matrícula 5685478.

Con información de: Proceso
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