En 1966, una dictadura militar recién instaurada en Argentina tomó la decisión de atentar contra la autonomía de las universidades nacionales. Descubre qué fue la Noche de los Bastones Largos, uno de los horrores humanos más nocivos para el mundo de la enseñanza, la ciencia y la academia en América Latina.
Contexto histórico: El fin de la democracia y la llegada de Onganía
El 28 de junio de 1966, el teniente general Juan Carlos Onganía lideró un levantamiento militar que puso fin al gobierno democrático del presidente Arturo Illia. Este hecho dio origen a una dictadura que se extendería por varios años. En un intento por legitimar su llegada al poder, los partidarios de Onganía bautizaron este golpe de Estado como la “Revolución Argentina”.

Para aquel momento, las universidades públicas argentinas estaban organizadas según los principios de la histórica Reforma Universitaria de 1918. Esto significaba que las casas de estudio funcionaban de manera autónoma, sin depender de las decisiones del gobierno nacional.
El sistema de dirección interno se regía por un método de cogobierno tripartito, un modelo democrático que tomaba en cuenta la voluntad de estudiantes, docentes y graduados para la toma de decisiones.
Sin embargo, esta libertad de pensamiento y autonomía ponía en jaque los planes autoritarios de Onganía, por lo que la intervención se volvió inevitable. Un mes más tarde de su toma de poder, el presidente de facto asestaría un golpe fatal a las instituciones académicas del país.
La invasión a la Universidad de Buenos Aires (UBA)
La noche del 29 de julio de 1966, efectivos de la Policía Federal Argentina irrumpieron violentamente en varias facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA) con la orden de desalojar a docentes y alumnos. La represión fue especialmente brutal en las facultades de Ciencias Exactas y Naturales, y de Filosofía y Letras.
Con esta intervención militar, se aplicó una estricta censura sobre los contenidos de enseñanza. El objetivo del régimen era prohibir cualquier ideología o material que pudiese ser considerado como “subversivo” u opuesto a los intereses de la dictadura.
Además, el gobierno de Onganía desmanteló por completo un ambicioso proyecto reformista impulsado en las facultades científicas, el cual buscaba promover la excelencia académica mediante la estrecha vinculación entre la investigación y la docencia.
Consecuencias: Una histórica fuga de cerebros
El nombre con el que pasó a la historia este terrible evento proviene de los pesados bastones de madera que los efectivos policiales utilizaron para golpear a los miembros de la comunidad universitaria. En cada edificio, los oficiales obligaban a profesores y alumnos a salir pasando por un «pasillo» formado por policías en doble fila, quienes los golpeaban sistemáticamente.
Luego de este agravio, decenas de académicos y estudiantes fueron detenidos de forma arbitraria, marcando una mancha imborrable en la memoria nacional argentina.
El impacto a largo plazo fue devastador. En los meses siguientes, cientos de investigadores y profesores universitarios fueron despedidos, renunciaron a sus cátedras en señal de protesta o, temiendo por su vida, abandonaron el país. Esto provocó una de las mayores «fugas de cerebros» en la historia de América Latina.
Los registros históricos indican que emigraron 301 profesores universitarios y científicos de primer nivel. De estos, 166 se insertaron en universidades latinoamericanas (principalmente en Chile y Venezuela); 94 fueron recibidos por instituciones de Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico; y los 41 restantes se instalaron en Europa.
Tal fue el trágico saldo de la Noche de los Bastones Largos, un evento que retrasó décadas el desarrollo científico y cultural de la Argentina.
Con información de: El Historiador / Wikipedia
Preguntas frecuentes
¿Cuándo ocurrió la Noche de los Bastones Largos?
Ocurrió la noche del 29 de julio de 1966.
¿Qué presidente gobernaba Argentina durante la Noche de los Bastones Largos?
El país estaba bajo la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, quien había derrocado a Arturo Illia un mes antes.