¡No es lo que decimos, sino cómo lo decimos!

¡No es lo que decimos, sino cómo lo decimos!

Así lo ve Mota |

Para aquellos que necesitan corregir posturas y comportamientos

El mundo actual junto a sus tóxicos humos, el diario ajetreo y en ocasiones el estrés laboral, nos hace encerrarnos en una gran coraza que para bien o para mal nos hace responder y reaccionar de una manera no tan cordial y hasta daño a quienes queremos y sin querer, podemos causarles.

No es un secreto que los seres humanos por naturaleza somos compulsivos, y sí, el tiempo presente se presta para eso y nos estimula, lo seremos mucho más. En un contexto con aires problemáticos y no tan positivos tenemos que contenernos de responder a cualquier pregunta o expresión, es decir, pensar bien lo que de nuestra boca saldrá y cómo saldrá.

Sabemos que las circunstancias o la ‘situación país’ no hacen ser un poco agresivos en la actualidad, pero tenemos que tomar en cuenta que si respondemos a la primera como queremos puede que nos arrepintamos a varios minutos corridos después del hecho. Lo ideal es pensar antes de hablar, decir las cosas de la mejor manera, pero clara.

En muchas ocasiones nos vemos envueltos por el mal humor o algo no nos salió como queríamos entre otras razones, y pagamos el plato roto con el menos culpable; y es ahí, cuando decimos las cosas con un tono de voz alterado, gestos imponentes, articulaciones marcadas y pare usted de contar. Anteriores que, sin lugar a dudas, bloquean al receptor y atropellan la comunicación entre ambos o más involucrados.

Ante situación parecida a las anteriores es posible aplicar una serie de ejercicios que si logramos de ellos un hábito se seguro puedan ayudarnos para sí no responder y reaccionar de la manera que no queremos. Recreando un poco algunos escenarios destacaríamos el momento en el que una persona viene en busca de una opinión de nosotros y/o cualquiera sugerencia y nos tomó en el peor momento (molestos, con malestar, no se los canceló la quincena), en ese momento no estamos disponible. En el momento del feedback lo más idóneo es contar hasta 4, tener empatía y ser lo más posible algo de sensibilidad y responder así sea sin sonrisa de la mejor manera, aprender a decir las cosas es la lección a aprender.

Por una mala respuesta o acción, podemos ganarnos el aislamiento de los que más apreciamos, nuestros seres queridos. Debemos de ser personas autocontroladas tanto en lo que decimos, como en lo que hacemos; tenemos que acompañar la palabra con la buena acción. No se trata de decir cosas malas y hacer el mal, no, se trata de que de pronto contestemos o demos una mala respuesta y lo contrarrestamos con una buena acción como recompensa.

Y recuerda, es mejor dar respuestas de manera sutiles manteniendo un rostro sin sonrisa, que ofrecer respuestas ásperas con secuelas fatales al tiempo.

Daniel Mota / TW @UnTalMota / IG @UnTalMota |

Foto: Pareja discutiendo / Shutterstock


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