Mercer Raceabout, el primer deportivo de Estados Unidos

Mercer Raceabout, el primer deportivo de Estados Unidos

Por Michel Rodriguez | Se dice que las carreras de autos iniciaron al producirse el segundo automóvil de la historia, con los llamados “carruajes sin caballo”; vehículos de paseo sin protección alguna, pilotados por personas realmente valientes. El automóvil del que hablaremos hoy es el primero pensado para ser usado tanto en las calles como en competencias, el primero que podrías conducir de la casa a la pista, o de las carreras a una cita romántica. Todo esto era posible con el Mercer Type 35 Raceabout, el primer deportivo de Estados Unidos.

Mercer Motor Car Company

La Mercer Motor Car Company, la responsable de producir al Mercer Raceabout, fue una de esas empresas con historia breve y una producción de automóviles reducida.  Creada en 1909 por Ferdinand Roebling, la compañía existió mientras contó con la presencia de su promotor principal. A Ferdinand Roebling se le recuerda además por ser hijo de John Roebling, el contructor del puente de Brooklin.

Así pues, mientras la compañía de vehículos existió, esta tuvo como director encargado a Ferdinand Roebling. A su vez el sobrino de este, Washington Roebling, se ocupaba de la gerencia general. Cuenta la historia que Mercer nació de otra empresa automotriz más pequeña, propiedad de William Walter, quien tenía problemas financieros. Los Roebling compraron la compañía y le acuñaron el nombre de Mercer, en alusión al condado de Mercer, donde la empresa tenía su sede.

Mercer Raceabout sin faros ni parabrisas, listo para las carreras – Imagen: Topspeed.-

El Type 35 Racebout

Producido entre 1911 y 1915, el Type 35 Raceabout fue un vehículo revolucionario para su momento. Primero destaca su motor, por tratarse del primer automóvil estadounidense en tener uno pequeño. Se trataba de un motor de 4.8 litros o 300 pulgadas cúbicas, de cuatro cilindros en línea que generaba unos 55 caballos de fuerza.

Quizás suene grande, pero podremos apreciar mejor su tamaño si lo comparamos con el famoso Buick Bug de 1910. Este, aunque también tenía cuatro cilindros, era de 10.19 litros, o 622 pulgadas cúbicas. La misma comparación cabe hacerla con el Stutz, cuya cilindrada era similar, pero muy superior a los 4 litros.

Ahora sumémosle a lo anterior que el Type 35 Racebout venía con una transmisión que entre 1911 y 1913 era manual y de tres velocidades, y que pasó a ser de cuatro en 1914.

Aquí nos detendremos en otro detalle interesante relacionado con la disposición mecánica de este automóvil: el sitio del motor. El motor del Type 35 Raceabout estaba ubicado en la mitad del marco del chasis, no sobre el mismo. Además, la caja y el clutch venían en el centro debajo del conductor, mientras que el diferencial quedaba ubicado en la parte trasera del automóvil.

Tenemos así un vehículo bien balanceado en términos de distribución de peso.

Hecho para correr

Otra característica que evidencia lo bien pensado que estaba como vehículo deportivo y de competencia, es que el Raceabout no usaba luz eléctrica. Este empleaba en cambio lámparas de querosene, que eran mucho más ligeras y sencillas de quitar al participar en competencias.

Asimismo, en aras de proteger su “sacrosanto” ligero peso, el Raceabout no tenía bomba de gasolina. Su sistema de inyección era presurizado, y debía bombearse el combustible manualmente; bien fuera por el mecánico asistente de la competencia o por el conductor mismo.

Lo mismo sucedía con el aceite y el sistema de lubricación del motor, que funcionaba también de forma presurizada, inyectando el aceite al motor a través de una bomba manual. En el tablero no había indicador de la presión del aceite, sino una ventanita hacia la que un tubito salpicaba el aceite y manchaba el vidrio, para indicar que el motor estaba lubricado y que -probablemente- todo estaba bien.

El Raceabout tenía dos tambores de frenos gigantes en las ruedas traseras, y un freno que funciona con la transmisión. Evidentemente la frenada no es el punto fuerte de este bólido, pero la distribución de su peso, su potencia, su suavidad en la aplicación de los cambios y su agilidad en las curvas lo convirtieron en un vehículo muy veloz para la época. Basta con chequear su velocidad crucero de 110km/h y su máxima de 140 km/h.

En la pista

Hasta aquí hemos hablado del automóvil y sus características, fáciles de medir en las calles, pero no podemos olvidar que la otra faceta del Raceabout era ser un ganador de carreras. En tal sentido, este automóvil comenzó a participar en carreras durante la temporada de 1911, en la que ganó cinco de las seis carreras organizadas con Ralph de Palma como capitán del equipo de carreras del Mercer. La única carrera en la que no ganó, fue la primera edición de las 500 Millas de Indianápolis.

El piloto Ralph de Palma pasea con Dorothy Lane en su Mercer Raceabout de 1911 – Imagen: Pilotos Muertos.-

Otro reto importante en el que participó fue el Gran Premio de Estados Unidos de 1914, en el que Eddie Pullen, empleado de la empresa desde 1910, ganó la competencia. Pullen lograría otro éxito en la Carrera de Corona, en Corona – California. Pero lo más interesante es que en esta carrera Pullen estableció un nuevo récord mundial de velocidad, haciendo los 480 km de recorrido a una velocidad promedio de 139km/h.   

El fin

Lamentablemente, como dice la canción “todo tiene su final”. En 1912, Ferdinand Roebling quiso irse de vacaciones y decidió hacerlo a bordo del Titanic. No es necesario dar demasiado detalles para saber qué ocurrió, pero así fue cómo la empresa perdió a su principal impulsor.

Todo empeoraría en 1919, a raíz del fallecimiento de Washington Roebling, el último de los Roebling a cargo de la empresa. La Mercer Motorcar Company pasó entonces a manos de Emlem Hare, quien intentó darle un nuevo impulso comprando además la Locomobile y la Crane-Simplex, pero la apuesta resultó ser demasiado costosa para su nuevo dueño.

En 1922, Locomobile pasa a manos de Durant Motors. A su vez, Mercer dejó de hacer carros para 1925, con una producción total que ronda las 5.000 unidades. De ellas, 1.700 eran del Type 35 Raceabout.

Finalizo aquí contándoles una anécdota que explica por qué casi todos los Mercer Raceabout fueron de color amarillo con negro. Estos colores correspondían a los de la Universidad de Princeton, una de las casas de estudios más exclusivas de Estados Unidos, y que por lo demás estaba ubicada en New Jersey, al igual que la Mercer.

Al parecer, pintar este exclusivo vehículo (porque barato no era) con los mismos colores de la exclusiva universidad fue una estrategia de marketing. La idea detrás de esta selección cromática para el veloz automóvil era poder resaltar el perfil de quien lo conducía. 

Con información de: Commnunity News / Hemmings / Revsinstitude / Simeon Museum / Unique Cars and Parts / Imagen de portada: Revivaler

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