La historia de Farinelli ‘il castrato’

La historia de Farinelli ‘il castrato’

Farinelli, sobrenombre por el que era conocido Carlo Broschi, cantante castrato italiano, uno de los más famosos del siglo XVIII. Se le supone una extensión vocal desde La2 hasta Re6 (3,4 octavas).

Nació en el seno de una familia de la baja nobleza en Apulia, 24 de enero de 1705. Fue castrado cuando era un niño para preservar su voz de soprano en la edad adulta, aunque también se baraja que su castración fuese una necesidad médica después de sufrir un accidente con un caballo.

De muchos niños se decía que eran castrados por razones médicas para evitar represalias, ya que la castración estaba penalizada (las autoridades de la época solían hacer la vista gorda y no perseguían los casos de castración).

Lo común era que sus familias los llevaran a la operación con el convencimiento de que sus hijos podrían convertirse en grandes cantantes. Muchos de los niños provenían de familias pobres de los áridos campos de Nápoles donde la esperanza de vida no llegaba más allá de los 30 años. Si el niño tenía dotes para el canto alcanzaría el reconocimiento; en cambio, si las aptitudes vocales no llegaban al límite exigido ante tanta oferta, se ordenaba sacerdote, acabando así en los coros de las iglesias.

Siguiendo la tradición de quienes le precedieron, Farinelli fue enviado a un conservatorio, lugar reservado para el entrenamiento de los castrati. En estos lugares se daba amplio entrenamiento de voz a los niños, lecciones acerca de composición y también les daban la oportunidad de improvisar; de ahí los informes de que Farinelli daba toques personales a las piezas ya compuestas que se le daban para cantar, para la delicia de su público. Él mismo se bautizó con el nombre artístico de Farinelli, tomado de un magistrado italiano.

Bajo la instrucción de Nicola Porpora, Farinelli adquirió una voz de maravillosa belleza. Se hizo famoso en el sur de Italia como il ragazzo («el muchacho»). Su primera actuación en un lugar público fue en 1720, con la Angelica e Medoro, de Porpora.

En 1722 realizó su primera aparición en Roma, con Eumene, de su maestro, despertando un gran entusiasmo al superar a un popular trompetista alemán, a quien Porpora había compuesto un obligado para una de las canciones del joven; al sostener y aumentar una nota de prodigiosa longitud, pureza y poder, y en las variaciones y gorjeos que lanzó al aire. En las óperas, regularmente cantaba papeles de mujer, como por ejemplo, Adelaida, en Adelaide, de Porpora.

Tras pasar tres años en Inglaterra, Farinelli partió para España, quedándose antes algunos meses en Francia, donde cantó ante Luis XV de Francia. En España, donde sólo tenía planeado quedarse unos meses, terminó viviendo casi 25 años. Su voz, empleada por la reina para curar al rey Felipe V de su locura melancólica, le ganó tanta influencia con Felipe que éste no sólo acabaría dándole poder, sino el nombre oficial, de primer ministro. Farinelli era lo suficientemente sabio y modesto para usar ese poder discretamente. Estaba secretamente enamorado de una chica de la nobleza, de la cual no se sabe el nombre completo, solo sus iniciales: S.I.L.

Durante dos décadas, noche tras noche, a Farinelli se le pedía que cantara las mismas canciones al rey. Poco después del ascenso del rey Fernando VI, Farinelli fue nombrado director de teatros en Madrid y Aranjuez, y la mayoría de las obras que montó tenían textos de Pietro Metastasio. Se le otorgó el rango de caballero en 1750 y se le condecoró con la Cruz de Calatrava. Utilizó su poder en la corte para persuadir a Fernando que estableciera la ópera italiana.

Después del ascenso de Carlos III, Farinelli se retiró a Bolonia con la fortuna que amasó, y allí pasó el resto de sus días con Metastasio, falleciendo pocos meses después que él, el 16 de septiembre de 1782. Su patrimonio incluía regalos de la realeza y valiosos instrumentos musicales, como un violín Stradivarius.

En 1998 se constituyó en Bolonia el Centro de Estudios Farinelli, con el propósito de recordar la figura del castrato, que vivió y murió en dicha ciudad. El Presidente Honorario del Centro es el Rector del Real Colegio de España en Bolonia, José Guillermo García Valdecasas. Entre las iniciativas organizadas por el Centro de Estudios se distinguen la restauración de la tumba de Farinelli en el año 2000 y la exhumación y traslado de los restos de Farinelli a la Cartuja de Bolonia en 2006. El proyecto de exhumación fue promovido por el anticuario florentino Alberto Bruschi. El responsable y coordinador general del proyecto fue Luigi Verdi, Secretario del Centro de Estudios Farinelli.

La antropóloga Maria Giovanna Belcastro, de la Universidad de Bolonia, el paleoantropólogo Gino Fornaciari, de la Universidad de Pisa, y el ingeniero David Howard, de la Universidad de York, fueron los científicos responsables del análisis de los restos. La exhumación tuvo lugar el 12 de julio de 2006 y la noticia tuvo una gran repercusión en la prensa mundial.


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