La historia de amor entre Édith Piaf y Marlene Dietrich

La relación entre la “diva de la chanson française” Édith Piaf y la “femme fatale” alemana Marlene Dietrich fue una de las más controvertidas en la era dorada de Hollywood. La admiración y cariño que sentían una por la otra las llevó a demostrar públicamente su afecto, sin darle mayor importancia al hecho de que aún en la mitad del siglo XX, la homosexualidad seguía siendo penalizada.

Fotografía de Édith Piaf y Marlene Dietrich.-

¿Quiénes fueron estas extraordinarias figuras femeninas del siglo XX?

Fotografía de Édith Piaf – Fuente: Theatre in Paris.-

Édith Piaf, nacida como Édith Giovanna Gassion, fue la cantante parisina más exitosa, y una de las artistas más célebres de su época. A pesar del auge que tuvo su carrera en la mitad del siglo XX, su vida estuvo llena de pequeñas desgracias que, a lo largo de su existencia, fueron provocando un incremento en su depresión y alcoholismo.

Fotografía de la intérprete de «La vie en rose».-

Piaf, también conocida como la “diva de la chanson française”, fue la encargada de regalarle al mundo temas tan singulares como «La vie en rose» y «Non, je ne regrette rien».

Retrato más célebre de la actriz alemana Marlene Dietrich.-

Por otro lado, Marlene Dietrich, cuyo nombre real era Marie Magdalene Dietrich, fue una actriz alemana que huyó del Tercer Reich, justo a tiempo para convertirse no solo en una de las actrices más reconocidas de su gremio, sino en un ícono feminista y una de las primeras figuras abiertamente bisexuales que conoció Hollywood.

¿Amistad o algo más?

En la fotografía: Marlene Dietrich y Édith Piaf.-

Ambas eran inmigrantes que vivían el naciente sol del sueño americano, tanto Piaf como Dietrich celebraban el amor libre, pleno y sin ataduras. Fue su compromiso con el arte, los escenarios y la vida bohemia, lo que unió a este par de almas cuya necesidad de crear era inagotable.

Fotografía de Édith y Marlene paseando juntas.-

A pesar de que la primera mitad del siglo XX no se caracterizó plenamente por su tolerancia y diversidad sexual, ambas figuras decidieron vivir enteramente según sus gustos y deseos.

Fotografía de Édith Piaf en el escenario.-

Édith Piaf era el reflejo de Marlene Dietrich, desde su carácter fuerte y su personalidad extrovertida, su capacidad de conquista y su capacidad por enamorar a sus audiencias, ambas encajaban a la perfección. Incluso, en la película de 1950 Pánico en la escena de Alfred Hitchcock, Dietrich interpreta «La vie en rose», canción con la que años siguientes se despediría para siempre de la “diva de la chanson française”.

Marlene Dietrich en ‘Pánico en la escena’ (1950).-

Dietrich, quien durante los primeros años de su carrera había mantenido una relación secreta con la actriz sueca Greta Garbo, no distinguía entre su vida pública y privada, haciendo de sus excentricidades algo por lo cual trascender en la historia de una era donde Hollywood, a pesar de posicionarse como el epicentro de la cultura cinematográfica en América, seguía preservando el duro conservadurismo que discriminaba lo diferente a lo normativo.

Esa libertad extraordinaria que las caracterizó a ambas desde el inicio hasta el auge de sus carreras, fue la que les permitió gozar de una relación donde ser discretas no era la principal preocupación.

Fotografía de Édith Piaf y Marlene Dietrich besándose frente a las cámaras de los fotógrafos.-

Tanto Piaf como Dietrich se dejaban fotografiar juntas, se besaban para las cámaras, a tal punto en que parecían disfrutar de la atención a su llamativa relación.

Una relación incondicional

La amistad de ambas artistas duró aproximadamente 14 años.-

Si bien la relación de ambas aun tambalea entre las categorías de la amistad y el romanticismo, solo una cosa es indudablemente cierta: Dietrich amaba profundamente a la cantante, a pesar de las desgracias que conformaron su vida.

“No puedes tener un orgasmo cada vez que subes a un escenario”, le dijo la actriz a la cantante parisina alguna vez. Sin embargo, era tal la pasión que la intérprete profesaba cada vez que pisaba una tarima, que la magia de su voz cautivaba a cualquiera que fuese su público.

Fotografía de Dietrich y Piaf.-

La relación entre ambas estuvo a punto de desmoronarse a causa de la distancia, cuando la gira que Édith Piaf había preparado para los Estados Unidos no estaba resultando del todo satisfactoria económicamente. Se dice que Dietrich hizo todo lo que estuvo a su alcance para que su compañera no tuviese que marcharse forzosamente del continente americano.

“Un alma que nació herida. Una idealista, una optimista de ojos tristes, manos de princesa, un cuerpo frágil marcado por una infancia llena de hambre. Delicada y robusta, valiente y tímida, que canta desde el corazón, ofreciendo su amor, su amistad, su ayuda e inspiración, creyendo en todo con la poderosa fuerza de su espíritu romántico” fueron las palabras de Marlene Dietrich en su biografía publicada en 1960, refiriéndose al momento cuando Édith se vio sumida en una profunda depresión, a causa del accidente que llevó a su pareja del momento, el boxeador Marcel Cerdan, a una trágica muerte que dejaría una huella indeleble en la vida de la intérprete.

Jacques Pills y Édith Piaf.-

Tres años más tarde, la voz parisina se casó con el cantante y actor Jacques Pills, en 1952. A pesar de que el matrimonio solo duraría cuatro años, la actriz alemana nunca dejó de estar a su lado, acompañándola y consolándola en sus momentos de soledad.

No fue sino hasta después del divorcio, cuando Dietrich, al ver a su amada sumida en el alcoholismo y una fuerte adicción a las drogas, tomó la decisión de distanciarse. “Aquello era más de lo que yo podía soportar. A pesar de todos mis esfuerzos por ayudar a Édith, topaba contra un muro infranqueable”, expresó Marlene en su libro.

Sin embargo, incluso después de la muerte de la icónica intérprete francesa, el 10 de octubre de 1963, Dietrich asistió a los servicios funerales y vio cómo enterraron en el cementerio Perè-Lachaise a quien habría sido una de las personas más importantes en su vida. Su amor por ella, al igual que su amistad, permanecería para la posteridad. Dietrich cuenta en su libro cómo uno de los detalles más conmovedores de ver a su amada en el féretro, fue distinguir que usaba un colgante que le había regalado en las navidades de 1948, en sus vacaciones juntas en Roma.

Con información de: La Razón | Mitsou Magazine | Who’s Dated Who? | Independent UK 

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