Horrores Humanos: John Wayne Gacy, el ‘payaso asesino’ (Parte II)

Horrores Humanos: John Wayne Gacy, el ‘payaso asesino’ (Parte II)

Conoce cómo fue capturado John Wayne Gacy, el «payaso asesino«, en la segunda parte de esta historia.

Las piezas faltantes

La madrugada del 18 de diciembre, Gacy invitó a los policías que lo custodiaban a desayunar en un restaurante local. Durante la comida, el investigado habló de su labor como contratista y de su licencia para actuar como payaso en eventos sociales. De pronto, Gacy soltó un comentario que más tarde alcanzaría una resonancia macabra: “Saben… Los payasos pueden asesinar sin ser descubiertos”.

Ese mismo día, la policía determinó (gracias al cotejo de seriales) que la factura encontrada en casa de Gacy había sido procesada por Kim Byers, una muchacha de 17 años, compañera de trabajo de Piest en la farmacia de Torf. Horas más tarde, Byers declaró que justo antes de desaparecer, Piest le había dicho que iría a hablar con un contratista sobre una oferta de empleo. En aquel momento la joven tenía la factura en el bolsillo de su chaqueta, chaqueta que el muchacho pidió prestada antes de irse a su cita.

La declaración de Byers le restaba credibilidad a Gacy, y hacía ver que en realidad el sospechoso, al contrario de lo que había dicho, sí se había puesto en contacto con Piest posteriormente a su primera visita a la farmacia.

Simultáneamente esa tarde la policía habló por segunda vez con Michael Rossi, el empleado de PDM que había denunciado la desaparición de sus compañeros. En aquella oportunidad, el joven reveló que durante el verano de 1977 (un año atrás) su jefe le había pedido ayuda para regar 10 sacos de cal en el sótano de su casa.

La confesión

La noche del 20 de diciembre, Gacy, ya extenuado por la persecución, se dirigió a la oficina de Sam Amirante, su abogado, atendiendo a una cita previamente pautada. Con anterioridad Gacy le había comentado a Amirante su intención de demandar a la policía de Des Plaines por acoso. No obstante, el verdadero asunto que se abordaría durante aquel encuentro nocturno iba a ser del todo inesperado para el abogado.

Nada más llegar a la oficina de su defensor, el contratista pidió que le sirvieran un trago. Satisfecho su deseo, Gacy, con los ánimos visiblemente trastocados, tomó un ejemplar del Daily Herald que estaba en el escritorio de Amirante, y, señalando un artículo en primera plana que cubría la desaparición de Piest, procedió a confesar que él era el responsable de la muerte de aquel joven.

Durante las próximas horas y hasta la madrugada siguiente, Gacy recompondría el relato de cómo había secuestrado, violado, torturado y finalmente asesinado a más de 30 personas. Amirante recuerda que Gacy empezó su confesión diciendo “He sido el juez… El jurado y el verdugo de muchas, muchas personas”.

El 21 de diciembre, Gacy admitió frente a Michael Rossi y David Cram (un ex empleado de PDM) el haberle revelado a sus abogados la autoría de entre 25 y 30 asesinatos. Ese mismo día Rossi y Cram pusieron a las autoridades al tanto de la confesión de Gacy. Poco después Gacy fue arrestado.

En las primeras horas del 22 de diciembre, el detenido le repitió su confesión a la policía. Gacy admitió haber enterrado alrededor de 25 cuerpos en su sótano y otro en su garaje. También admitió haber arrojado el cadáver de otras cinco víctimas al río de Des Plaines.

Al menos 33 víctimas

Gacy dirigió a la policía a su sótano y su garaje y señaló los lugares en donde los cadáveres estaban enterrados. A pesar de la estimación de Gacy, no fueron 26 sino 29 el número de cuerpo recuperados en su casa. Por otro lado, de las cinco víctimas arrojadas al río Des Planes, solo fue posible hallar el cadáver de cuatro (entre los que se cuenta el de Robert Piest).

Foto del sótano de John Wayne Gacy, en donde la mayoría de las víctimas fueron enterradas – Imagen: Wikipedia.-

Posteriormente Gacy habría de explicar que la mayoría de sus asesinatos los había cometido entre 1976 (año en que su casa en Des Plaines le queda solo para él, a raíz de su divorcio con su segunda esposa) y 1978. El asesino clasificaría ese bienio como “los años de la perdición”.

En 1980 John Wayne Gacy fue a juicio, enfrentando 33 cargos de homicidio. Para el momento, Gacy era el asesino con mayor número de víctimas en su haber en la historia de la criminalística estadounidense.

«Payaso asesino»

A pesar de que durante el juicio a Gacy, la parte defensora alegó que el acusado no era mentalmente estable, y por lo tanto este no podía ser responsabilizado por sus actos, previamente –al momento de ser aprendido– el asesino ya había admitido cómo era su modus operandi frente a la policía.

Aunque Gacy estuvo casado dos veces, el hombre de la vida privada tenía tendencias pederastas y homosexuales; el sexo y las edades de sus víctimas, varones de entre 14 y los 21 años, así lo dejan ver.

A algunos chicos, Gacy los convencía de que lo acompañaran hasta su casa con la promesa de darles trabajo como obreros (algo verosímil, considerando que él poseía credenciales de contratista). A otros los abordaba en el Terminal de Autobuses de Chicago y les ofrecía llevarlos en auto hasta algún sitio seguro, para que pasaran la noche.

Una vez que el adolescente estaba bajo su techo, Gacy se ganaba su confianza. En el momento en que lo creía pertinente, el anfitrión le proponía al visitante enseñarle un truco de magia, conocido como “el truco de las esposas”. Si el muchacho accedía a ver el truco, Gacy le entregaba un par de esposas, que el joven debía colocarse si deseaba conocer el resto del acto. Con esta artimaña Gacy logró inmovilizar a varias de sus víctimas.

Luego de violar y torturar a los muchachos que habían caído en sus garras, Gacy procedía a mostrarles “el truco de la soga”, esa era su forma de llamar al estrangulamiento con soga que empleaba para acabar con la vida de aquellos a los que había sometido.

El hecho de que Gacy utilizara parte de su rutina como Pogo para engatusar a sus víctimas contribuyó a que se le conociera más tarde como el “payaso asesino”.

Pena de muerte

Gacy fue llevado a juicio el 6 de febrero de 1980, el juicio duró poco tiempo y ese mismo año se le encontró culpable por el asesinato de 33 personas, delitos por los que habría que pagar con la pena de muerte. Después de varios intentos de apelaciones, Gacy recibió la inyección letal el 10 de mayo de 1994.

Al morir, John Wayne Gacy tenía 52 años de edad. Sus últimas palabras fueron “Bésenme el trasero”.

Con información de: Biography / Wikipedia

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