La isla Hashima se encuentra frente a la costa de Nagasaki, Japón, a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad y a unos 20 kilómetros de su puerto. Durante décadas fue un importante enclave minero de la industrialización japonesa y llegó a registrar una de las densidades de población más altas del mundo; hoy es un sitio deshabitado, conocido como “la isla fantasma”.
Auge de Hashima
En el siglo XIX, el carbón representaba una enorme fuente de riqueza, ya que era uno de los principales motores energéticos de la época. Aunque en Hashima se había identificado carbón desde comienzos del siglo XIX, la explotación moderna de la isla comenzó en 1887, y Mitsubishi la compró en 1890 para desarrollar allí un importante complejo minero submarino.
Hashima mide aproximadamente 480 metros de largo por 150 o 160 metros de ancho. A medida que la extracción de carbón crecía, más trabajadores y sus familias llegaron a establecerse en la isla.
En ese pequeño espacio, Mitsubishi construyó edificios de apartamentos para los trabajadores y sus familias. En 1916 se levantó allí uno de los primeros grandes edificios de hormigón armado de Japón, y para proteger la isla del fuerte oleaje se construyeron murallas en su perímetro. Por su silueta, semejante a la de un buque de guerra, pasó a ser conocida como Gunkanjima, que significa “isla acorazada” o “isla buque de guerra”.
En su punto máximo, Hashima alcanzó una población de 5.267 habitantes en 1959. Esa cifra, concentrada en un territorio diminuto, la convirtió en uno de los lugares con mayor densidad de población del mundo.
La isla contaba con escuela, hospital, comercios, restaurantes, estación de policía y otros servicios necesarios para la vida diaria. La actividad minera y la alta densidad urbana dejaban muy poco espacio para áreas verdes, por lo que el hormigón dominaba casi por completo el paisaje.
Durante décadas, de Hashima se extrajeron cientos de miles de toneladas de carbón al año. Su producción fue especialmente importante para la expansión industrial japonesa y para el abastecimiento energético de una etapa en la que el carbón seguía siendo un recurso estratégico.

El petróleo y el abandono
Con el auge del petróleo como principal fuente de energía durante la segunda mitad del siglo XX, el carbón perdió relevancia y muchas minas japonesas dejaron de ser rentables. Al mismo tiempo, la producción de Hashima comenzó a disminuir, lo que llevó a Mitsubishi a replantear la viabilidad del asentamiento.
La mina cerró en 1974 y, poco después, la isla quedó completamente deshabitada. Desde entonces, sus edificios vacíos y deteriorados la convirtieron en uno de los símbolos más conocidos del abandono urbano en Japón.

La isla fue transferida por Mitsubishi a la ciudad de Nagasaki en 2002. En la actualidad, solo puede visitarse mediante tours autorizados, ya que muchas de sus estructuras presentan un avanzado deterioro.
Hashima también ganó notoriedad internacional por haber servido de inspiración visual para la “Dead City” de la película Skyfall. En 2015, fue inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco como uno de los componentes del sitio “Sitios de la Revolución Industrial Meiji de Japón”.
Con información de fuentes de referencia histórica y turística sobre Hashima y los Sitios de la Revolución Industrial Meiji de Japón.