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Aterrizar un avión frente a un bar y otras apuestas insólitas

Aterrizar un avión frente a un bar y otras apuestas insólitas

Las apuestas son tan viejas como el mismo hombre, aquí les contamos acerca de algunas de las más descabelladas de la historia.

Thomas Fitzpatrick, mientras bebía tranquilamente en un bar de Manhattan (Nueva York, EE.UU.), hizo una de las mejores apuestas de su vida.

Aterrizar un avión frente a un bar y otras apuestas insólitasGetty Images
Corría el año 1956, y en un bar del centro de Nueva York lleno de humo de cigarrillo, el joven Thomas Fitzpatrick de solo 26 años le hizo una apuesta a otro de los clientes regulares del recinto. Thomas aseguraba que podía regresar de Nueva Jersey en solo 15 minutos.
 
Cualquier habitante de esta metrópolis sabe que esto es imposible debido al tráfico. Lo que no sabían es que Fitzpatrick no solo era un gran piloto, sino que estaba más loco que una cabra y más borracho que una cuba.
 
Thomas Fitzpatrick

Thomas Fitzpatrick

Nuestro loco amigo, se apresuró a robar un avión de escuela de aeronáutica Teterboro en Nueva Jersey, y a las 3 am del 4 de octubre, lo aterrizó frente al bar donde estaba bebiendo unas horas antes, dejando atónitos a todos los rezagados que todavía se encontraban en el bar, ganando así la apuesta. La revista Times señaló la noticia y lo calificó de “Un gran aterrizaje”.

 
Aterrizar un avión frente a un bar y otras apuestas insólitas
 
 
Dos años despues de la hazaña etílica, Thomas se encontraba en el mismo bar entablando una discusión acerca de su famoso aterrizaje, cuando alguien (presumiblemente otro borracho) le dijo a Thomas que era un mentiroso.

Una persona normal hubiese buscado testigos de la hazaña, nuestro heroe salió tranquilamente del bar, regresó al viejo aeródromo, robó otro avión y lo aterrizó en el mismo sitio.
Lección: ¡No apuestes con Thomas Fitzpatrick!

Brian Zembic, pasó 20 años con implantes de senos para ganar una apuesta.

Un grupo de amigos reunidos en un restaurant conversaban alegremente, cuando la novia de uno de ello, se tomó los senos y comenzó a alabarlos, todos rieron y comenzaron a bromear con Brian de que nadie lo tomaba en cuenta y que si tuviera senos como los de la chica, todos le prestarían más atención.

El detalle es que el canadiense Brian Zembic, quien entonces tenía 35 años, no era una persona que se tomara a la ligera las cosas, algunas horas (y presumiblemente unos litros de cerveza) después, los amigos hicieron una apuesta con él: «Si te pones implantes de senos durante un año, te ganas 100.000 $.»

 
Brian Zembic
Brian Zembic

Nuestro amigo Zembic, no era un principiante en el mundo de las apuestas chifladas, solo unos meses antes, había apostado que podía vivir en el baño de la casa de un amigo por un mes, ganando la apuesta.

El problema de cómo pagar los implantes lo resolvió el mismo Brian, cuando recordó que tenía un amigo doctor que le gustaba apostar, así que apostaron la operación en un juego de Backgammon.
Si vieron la foto anterior ya saben quién ganó la partida.

Brian pasó los últimos 20 años con las protesis mamarias, y fué solo hasta el año pasado, que decidió quitárselas. Eso sí, en televisión nacional a través del canal E!

Ashley Revell, apostó todo al rojo

«Todo comenzó en un bar», relata el británico Ashley Revell, (lo que en este punto del artículo no puede extrañarnos), «Estaba bebiendo con unos amigos, cuando uno de ellos comenzó a fantasear sobre lo increíble que sería ir a Las Vegas y apostarlo todo en la ruleta». Para Ashley esta conversación se convirtió en una misión de vida.

Durante los siguientes meses Revell lo vendió todo: su BMW, un Rolex, palos de golf, artículos de colección, etc..

 
Ashley Revell

Ashley Revell

 

6 meses después Revell había alcanzado la suma de 136.000 $, que transfirió directamente al Plaza Casino and Hotel donde le dieron un gran montón de fichas. Sin perder más tiempo Ashley, acompañado de familiares y amigos, se acercó a la ruleta. Ya para este momento, la cruzada por el todo o nada de Greene estaba siendo filmada por el canal europeo Sky, lo que sucedió está en video:

Ashley Revell, ganó esa noche ¡272.000 $! Eso es tener suerte… algo que no tenía nuestro siguiente personaje.

Henry Stern, perder la dignidad en 12 meses

Henry Stern..a lo George Constanza

Según Wikipedia el Fantasy-football es un juego en el cual los participantes forman un equipo de football (americano) virtual basado en jugadores reales, que forman parte de equipos reales y que sobre la base de su actuación en los partidos de los diferentes campeonatos y ligas, obtienen una puntuación que establece su posición en un rating.
Henry Stern es un gran aficionado a este juego…

Henry Stern mes julio...batéa a las gradas

Henry y un grupo de amigos tenían una liga de Fantasy-Football, y el perdedor de la liga tenía que… bueno, miren las imágenes.

 
Henry Stern...wrecking ball
 

Stern perdió la liga y de castigo sus compañeros junto a un estudiante de arte y 50 $ lo ayudaron a hacer un calendario para celebrarlo.

 
 
Aterrizar un avión frente a un bar y otras apuestas insólitas
 
 

Amarillo Slim, toda una leyenda

Aterrizar un avión frente a un bar y otras apuestas insólitasGetty Images

Thomas Austin Preston, también conocido como Amarillo Slim fue el ganador varias Series Mundiales de Póquer, Figura en el Salón de la Fama del Póquer desde 1992, presumía de haber jugado con dos presidentes (Lyndon Johnson y Nixon) y con Larry Flynt (que perdió casi dos millones), además fue secuestrado, por error, por los hombres del narcotraficante Pablo Escobar.

 
Partida de PóquerGetty Images

Partida de Póquer

El Sr. Slim aparte de ser uno de los mejores jugadores de póquer de la historia, era muy conocido por hacer apuestas muy, pero muy locas, algunos ejemplos:

  • Aseguró que golpearía una bola de golf hasta una distancia superior a una milla (1,6 kilómetros, cuatro veces más de lo que alcanza un profesional). Eligió un lago helado, sobre el que la pelota rebotó mucho más allá de lo necesario para ganar la apuesta.
  • Ganó 30.000 dólares por hacer rafting en invierno en el Río Sin Retorno. Aquí no había más truco que un traje de neopreno que le encargó a Jacques Cousteau.
  • Aguantó un cuarto de milla sujetando la cola de otro caballo al galope (se ató la muñeca a la cola).
  • Apostó a que le ganaría al famoso caballo campeón «Seabiscuit» en una carrera de cien yardas (unos 90 metros). Como siempre, Amarillo establecía las reglas, así que decidió que serían 50 yardas de ida y 50 de vuelta. Cuando el caballo quiso cambiar de sentido, Preston ya esperaba tranquilamente en la meta.
 
Aterrizar un avión frente a un bar y otras apuestas insólitas
  • Y quizá la más divertida de todas, ganó 10.000 dólares a Bobby Riggs, campeón de Wimbledon y finalista en Roland Garros y el Open USA, en una partida de ping pong. Amarillo no era un buen jugador, pero le tocaba elegir las raquetas, Amarillo escogió… dos sartenes.

Con información de Playbuzz

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